30 de abril de 2012

Chispa


Cuidadosa by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Ven, por aquí...-lo llamó ella dulcemente, tirando de su mano, la cual sostenía como si él fuese un niño pequeño y no el enorme hombre que tenía detrás de sí. Fascinado por la manera en la que había girado la situación, él la seguía silenciosamente, dejándose guiar al mismo tiempo que, a lo lejos, las luces resplandecientes de la alfombra roja los llamaban, invitantes, a unirse a aquél mundo de miseria y abandono. Mientras tanto, ambas almas se desplazaban en la obscuridad absoluta del enredado jardín cubierto de arbustos en forma de valla por todas partes.

Zizagueando entre caminos, el par de individuos fue moviéndose hasta que finalmente llegaron a un claro iluminado de hermosa decoración, donde encontraron debajo de un parasol de tela blanca un par de sillas metálicas donde apostarse. Debilitado a causa del invisible golpe que acababa de propinarle el hermano mayor de la criatura, el guitarrista se dirigió tambaleante hacia el asiento que su bella acompañante le ofrecía. En silencio, éste se acomodó como pudo en el armatoste de metal de intrincado diseño, sin soltar un solo instante la mano de piel suave y aterciopelada de de la pelirroja.

-Espérame un momento, tengo que ir por algo con qué curarte eso-le indicó ella con seriedad, una vez que lo hubo visto seguro frente a la mesita redonda que había entre ambas sillas-Vuelvo pronto-

-No-se lo impidió él inmediatamente, aferrándose a sus dedos larguiruchos y pálidos-Ya no regresarás. Prefiero desangrarme antes que perderte un solo minuto más-

-Estaré aquí antes de que te des cuenta-le prometió la dulce mujer, acariciando su rostro con las suaves yemas de sus dedos, como ansiaba hacerlo desde que se separaron. Un poco más tranquilo, él la dejó ir en contra de su voluntad, creyendo en sus palabras: sabía que era una mujer en la que podía confiar y así fue porque en menos de cinco segundos, la encantadora dama ya había regresado, botiquín de primeros auxilios en una mano y una diminuta charola en la otra. Curioso, el humano se moría de ganas por ver qué había en la bandeja de plata.

-¿Pero qué...?-

-Te vas a quedar quieto a mi señal-interrumpió la humanoide, entregándole el misterioso recipiente al músico que tenía frente a sí. Éste, de inmediato, comenzó a examinar su contenido.

-Esto es...-

-Comida-completó la frase la menor de los hermanos Umbrose, enfocándose en los objetos del botiquín, del cual apenas había comenzado a extraer lo necesario para reparar la nariz rota de Tom.

 -Espera...-

-Te estoy alimentando y pienso curarte-expresó la mujer sin pena alguna-¿Problemas con eso?-

-En absoluto-respondió el guitarrista, completamente fascinado por la criatura que tenía frente a sí-No sabía que tuvieras conocimientos en primeros auxilios-

-Tengo conocimientos en cualquier área que te imagines...-musitó distraídamente la atractiva fémina, enfocando sus iris color verde bosque en la torcida nariz del mayor de los hermanos Kaulitz.

-¿Cualquiera?-preguntó el hombre de las trenzas, observando a la mujer de cabello recogido con un gesto malicioso-¿Hasta kamasutra?-

-Eso no-contestó de inmediato Frances Umbrose, dirigiéndole una mirada despectiva al hombre que la acompañaba-O tal vez...-

-Lo supe desde la primera vez que estuvimos juntos, ¿Sabes?-expresó Tom, cruzándose de brazos de manera presumida-Eras demasiado buena para ser una amateur-

-Gracias por el... cumplido-replicó confusa la mujer, maniobrando en torno a la golpeada nariz del individuo trajeado que tenía sentado frente a sí-Ya está... sentirás un poco de picor en las próximas horas... si no disminuye, visita a un doctor-

-Lo haré-respondió el hombre, metiéndose a la boca uno de los bocadillos que ella le había traído-Y gracias a ti por el alimento-

-Es lo que hacemos...-

-¿Quiénes?-inquirió el guitarrista de Tokio Hotel, sin entender lo que la modelo había querido decir.

-Las mujeres-explicó la humanoide, guardando distraídamente todo lo que había tomado del botiquín. A unos cuantos metros de distancia, se escuchaba el bullicio de la fiesta comenzando-Aunque no nos guste reconocerlo... uno de nuestros mayores deleites en la vida es cuidar de los hombres que amamos...-

A partir de aquellas palabras, la atmósfera entre ambos sujetos sufrió un cambio radical. Esperanzado al escuchar sus palabras, las pupilas de Tom se volcaron en el rostro de Frances, esperando que su mente no le estuviese jugando una broma cruel. ¿Ella lo amaba?

-Frances...-

-Sí, dime-contestó ésta de inmediato, como si no hubiese sucedido algo ahí.

-¿Te gusta cuidar de mí porque... me amas?-inquirió esperanzado el músico.

-No te lo tomes muy en serio-replicó ella con rudeza, alejándose de inmediato del alemán. No quería que las cosas se malentendieran: ellos ya no podían estar juntos, así de simple-De todos modos...-

-¡Tommy!-se escuchó la misma voz de hacía un rato a la distancia, llamando de nuevo la atención de ambos individuos, los cuales no pudieron evitar volverse hacia el punto del que provenía el sonido-¡Amor! ¡Allí estás!-


29 de abril de 2012

Incómodo


Incómodo by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

De pié junto a Frances a la mitad de la alfombra roja, la aparición de la delgada mujer de cabello rubio platinado y curvilínea figura de piel morena resultó un dolor de cabeza para Tom Kaulitz más que un alivio para su corazón, como lo había sido en tiempos pasados. Con un retortijón de estómago, su mente le indicó que todo lo que había planeado desde el momento en que Andreas le comunicó que Umbrose y él estarían en ese evento estaba por venirse abajo... como jamás lo vio venir.  

Evidentemente, la modelo rusa de exquisitos ojos verdes había confirmado su asistencia de último minuto, como era su horrible costumbre, cuando las listas de invitados se cerraban y se volvían celosamente privadas, con el motivo de evitar conflictos. Ahora, se encontraba allí, al frente de su flamante convertible Ferrari color cereza, del cual acababa de descender. De manera coqueta, saludaba a todas las holocámaras enviándoles sendos besos con un aura de falsa candidez que ya nadie le creía. Asqueado, Tom tuvo que contenerse para no vomitar ante la falsedad de la modelo.

-Nos vemos adentro, Tom...-se dejó escuchar Frances, evidentemente molesta ante la presencia de Annya.

-Por favor, no-le rogó el músico, extendiendo su mano para tomar la de la pelirroja. Ante este gesto involuntario de parte del guitarrista, la humanoide se quedó absolutamente perpleja, observando las manos unidas y los dedos entrelazados de ambos, como ya no los recordaba. Apenada, se sonrojó de manera escandalosa, dejando ver cuánto le gustaba aquello.

-¡No en mi presencia, idiota!-gruñó una voz masculina al oído del mayor de los hermanos Kaulitz-Vuelve a tocarla y te mato...-

-Ármame un escándalo, Dorian-retó el alemán a su contrincante, el represivo y autoritario hermano mayor de la mujer que tanto amaba-Ándale, ya veremos a quién le conviene más...-

-Solamente porque no va con mi imagen...-masculló entre dientes el enfurecido humanoide, apretando con una fuerza titánica sus puños de hierro, cuyos nudillos comenzaban a enrrojecerse a causa de la presión que sus huesos de fibra de carbono ejercían contra la suave, y al mismo tiempo resistente, piel blanca.

-Claro... lo que sí va con tu imagen es no cuidar de tu hermana...-replicó Tom, sacando a Dorian de sus casillas-Más al pendiente de las apariencias que de lo que hay atrás de ellas...-

-Ya estuvo...-farfulló por lo bajo el tono amenazante del terrible humanoide. Entre risas, el guitarrista de Tokio Hotel se volvió hacia el editor de Vogue USA con el propósito de burlarse de él en su cara; sin embargo, para cuando quiso hacerlo, el músico comenzó a notar que se encontraba sangrando por la nariz y un profuso dolor lo recorrió desde su cabello más pequeño hasta su dedo gordo del pié. Sorprendido por lo que acababa de suceder, el músico apenas alcanzó a ver la manera cínica en la que Dorian se carcajeaba de él.

-¿Pero qué...?-

-Débil humano-se mofó el marido de Lexie, ante la mirada horrorizada de su mujer y su hermana; tomando a la primera de estas dos de la mano, se perdió entre la multitud-Con su permiso...-

-¡Dorian!-chilló escandalizada Umbrose, intentando detener la hemorragia en la perfecta nariz de Tom con sus manos, al mismo tiempo que trataba de limpiarlo con su vestido-Ven, salgamos de aquí...-


27 de abril de 2012

Niños ricos



Niños Ricos by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Ante las brillantes luces de los reflectores que cubrían la alfombra roja de la entrada al evento, Tom Kaulitz salió primero del aerodeslizador en el que habían llegado él y el resto de sus amigos y familia, una limusina alargada de color negro. Saludando como la brillante celebridad que era, sonreía a diestra y siniestra, después de una larga semana haciendo méritos con los medios de comunicación y sus fans para recuperar su casi perdida popularidad. Para aquél momento, el escándalo Nikova-Kaulitz-Umbrose ya era historia y ahora, el guitarrista de la banda alemana se encargaba a sol y sombra de proteger su recién restaurada reputación de buena persona.

Locación del evento
Durante unos cuantos minutos, se dedicó a dar entrevistas, autógrafos, tomarse fotos con sus fans que habían venido a verlo aunque fuese a metros de distancia y a convivir con las pocas personas del medio artístico que conocía fuera del círculo social de su banda. Ataviado con un traje sastre hecho a su medida por la gente de DsQuared2, se veía fantástico con su saco de talle ancho, su pantalón ligeramente ajustado y suelto al mismo tiempo, sus carísimos zapatos bien lustrados y las trenzas apenas y arregladas. Detrás de él, el resto de su banda y sus amigos lo miraban con desconfianza, sin poder creerse el cambio de actitud que había sufrido en escasos siete días; del grupo, el más reticente era su propio hermano, quien dudaba del comportamiento de su gemelo.

-Déjame ser, Macky-le rogaba Tom a su hermano menor, cada vez que lo sorprendía observándolo con desconfianza-¿Acaso no puedes tolerar mi felicidad?-

-No es normal, Thomas; no es normal-insistía el menor de los hermanos, preguntándose día y noche qué tramaría su siniestro hermano mayor.

Ahora, de pié en el recibidor del evento, la banda se codeaba con colegas del medio artístico, los cuales alababan su bien lograda gira por América, su más reciente material discográfico así como el único video musical que habían sacado hasta el momento. Diseñadores, músicos y productores cinematográficos convivían con los alemanes, en un ambiente de cálida amistad que se veía impulsado por el exultante ánimo de Tom, quien no dejaba de ir de un lado para el otro como tigre enjaulado, esperando la llegada de Frances Umbrose; sin embargo, cuando ésta arribó al evento, las cosas no fueron lo que el músico esperaba.

Frente a cientos de destellos que provenían de los flash de las cámaras holográficas, el aerodeslizador de gusto vanguardista se asomó entre las decenas de personas que se conglomeraban a su alrededor, intentando ser los primeros en observar a los recién llegados quienes, se rumoraba entre las filas de gente, seguramente debían lucir espectaculares aquella noche. De inmediato, el guitarrista reconoció el modelo del automotor, mismo que sólo podía ser propiedad de un individuo... el cual descendió del asiento trasero del vehículo, poniendo la suela de su lustrado y carísimo zapato negro de piel italiana en el asfalto debajo de los propulsores de su carísimo Mercedes Benz. Enseguida, la figura completa emergió por la puerta color perla del ligero armatoste de metal, dejándose ver con toda omnipotencia delante de todos aquellos que lo buscaban. A pocos metros de distancia de él, Tom Kaulitz sintió escalofríos con sólo mirarlo.

Ahí, de pié a escasos centímetros del desnivel entre su costoso aero de lujo y el suelo asfaltado, se encontraba Dorian Umbrose, director editorial de Vogue USA, así como hermano mayor de la modelo internacional Frances Umbrose, a quien el guitarrista de Tokio Hotel había venido a ver. Sin discreción alguna, el humanoide le dirigió una mirada despectiva a la multitud, sin embargo, no lo hizo de manera general, sino como quien busca una aguja en un pajar. Sabiendo de antemano que no debía toparse con él bajo ninguna circunstancia, el músico alemán mantuvo durante algunos minutos un perfil bajo, escondiéndose cuanto le fue posible entre sus amigos, quienes entendieron de inmediato la situación, especialmente Alice, la novia humanoide de su hermano menor. Finalmente, Dorian pareció dejar de buscar a Tom y se dirigió resignado hacia el automotor que aún esperaba detrás de él, con su puerta de cristales tintados abierta.

Galantemente, el apuesto hombre le tendió una mano a la obscuridad reinante dentro del vehículo, de la cual emergió primero una delicada florecilla color melón, seguida de un par idéntico, luego dos y así sucesivamente hasta conformar un hermoso y estilizado globo primaveral el cual portaba la esposa de Dorian, la joven Lexie Umbrose, también modelo y tierna criatura de apenas diecinueve años de edad, a diferencia de su marido, quien era unos cuantos años mayor que ella. Sonriente, descendió con gracia de su asiento dentro del aero, colocando su delicada zapatilla del mismo color de su vestido en el suelo asfaltado, para después tomar la mano de su cónyuge, una hermosa sonrisa coronando sus delicados labios color coral.

Vestido de Frances
Por último, se vio descender de la mano de su hermano a la mujer que Tom tanto esperaba, al igual que el resto de los medios. Radiante, una fresca Frances Umbrose se dejó ver frente a todos los reflectores, haciendo gala de un hermoso peinado de cabello recogido, el cual dejaba escapar escasos mechones de sus primorosos rizos pelirrojos, los cuales traían a una inusitada cantidad de hombres de cabeza. Los pequeños y blancos hombros, que también eran la locura no sólo entre los caballeros sino entre las revistas de moda, no se aparecieron esa noche como en otros eventos, sueltos y descarados, de piel contra el viento. Por el contrario, la humanoide portaba un hermoso Elie Saab de tela blanca y detalles en color menta, de temporadas pasadas. Zapatillas de punta redonda que hacían juego, una cintilla en la cintura que marcaba su esbeltez de muñeca de porcelana y discreta joyería. Los labios pintados de color coral al igual que su cuñada, el maquillaje muy tenue... el sobrio estilo de las Umbrose.

Maravillado por su imagen, el mayor de los hermanos Kaulitz no pudo quitarle la mirada de encima a la pelirroja desde que esta apareció en la alfombra roja, saludando elegantemente con esa aura suya tan propia. Durante varios minutos, el guitarrista se reprendió a sí mismo de manera mental, insistiéndose en que había sido todo un idiota al no aprovechar todo el tiempo que tuvo al lado de Umbrose. Ahora, sabía que era su tiempo de recuperarla y, para eso, no podía desaprovechar una sola oportunidad.

-Frances...-susurró, acercándose a ella, para lo cual el fino oído de la criatura ayudó de sobra, ya que el músico había hablado tan bajo, que hasta a él mismo le costó trabajo escucharse. Al oír su nombre, la mujer se volvió de inmediato, buscando a aquél que la había llamado y, para su sorpresa, se topó con el hombre que más esperaba ver.

-Tom...-respondió ella, entre sorprendida e indignada al mismo tiempo.

-¡Buenas noches!-clamó una voz a lo lejos, levantándose sobre el bullicio de la multitud, llamando la atención de ambos, humano y humanoide, pues bien sabían lo que significaba la presencia de aquél sonido.


25 de abril de 2012

Llave maestra


Llave maestra by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Cocina de los Hoffman
-Thomas, tienes que estar jugando conmigo...-

-¡Hablo completamente en serio!-le contestó con entusiasmo.

-Es que... ¿De verdad estás dispuesto a hacer todo eso?-insistió el interlocutor del mayor de los hermanos Kaulitz-Sinceramente, ¡que flojera!-

-Lo arruiné y ahora tengo que arreglarlo-repuso el hombre con seriedad, tomando un trago del vaso de jugo de frutas que su anfitrión le había dado: se había prometido a sí mismo no beber ni una cerveza más en su vida-Cueste lo que cueste-

-Que si no quieres a esa mujer...-se quejó amargamente Andreas, pasándose la mano por el cabello, mesándoselo en actitud de cansancio-Y para peor, las chambas por las que me vas a hacer pasar...-

-Como si no te encantara...-se burló de él  el músico, antes de darle un sorbo más a su vaso, de pié en la cocina de su mejor amigo.

-¡No!-contestó rápidamente el mánager de la banda, sabiendo que tendría que encargarse de esto-Además, en el remoto caso de que te ayudara, eso implicaría tener que convivir con...-

-Estás idiota-lo interrumpió el guitarrista-Si lo haces, él se va a dar cuenta de nuestras intenciones inmediatamente y me la va a cuidar como dragón a princesa de castillo. Necesitamos algo más sutil...-

Sala de los Hoffman
-¿"Sutil" como qué?-quiso saber el hermano mayor de Phoebe quien, en silencio, los observaba atentamente desde la sala del departamento de soltero de su hermano-Te recuerdo que es heterosexual y su novia es precisamente la mujercita esta...-

-Sí, pero tenemos a otra persona-

-A tu "cuñado" ni se te ocurra recurrir-le advirtió de buenas a primeras-Tienes suerte de que todavía no te haya mandado a matar-

-No me refiero a él-refutó Tom-¿Tú crees que Alexei trabaja solo? Tiene una asistente-

-Una asistente como... ¿Una mujer que lo ayuda?-comenzó a sonreír perversamente el mejor amigo de los hermanos Kaulitz.

-Exactamente-correspondió el mayor de los gemelos a la sonrisa de su cómplice, ambos con la misma mueca macabra.

-Entonces estamos hablando de que yo tengo que hacer un poco de labor de convencimiento...-musitó perversamente el hombre de cabellera rubia.

-Justo lo que te gusta-contestó Tom, buscando mentalmente un dato a través de la potente red de información con la que contaba su holocomunicador-Ahí está: es ella-

Eva Carter
-Vaya... como que el trabajo no va a ser tan difícil...-murmuró sorprendido Andreas, observando el dato que el mayor de los hermanos Kaulitz acababa de sacar de la base de datos de su memoria. A lo lejos, Phoebe también quedó bastante sorprendida por la imagen que el gemelo de Bill tenía sobre la palma de su mano.

-Lo sé-sonrió el guitarrista de Tokio Hotel-Se llama Eva Carter-

-¿Eva Carter?-repitió el sorprendido mánager-Ya me acordé de ella, la vimos en unos cuantos eventos del fashion week pasado en el que participó tu hermano-

-¿Crees que él...?-

-Quizá no la conozca, pero vamos a coincidir en bastantes eventos con ellos en ese caso-puntualizó el rubio-Es más, déjame revisar...-

-¿Qué...?-

-Cállate tantito, el adulto está trabajando-repuso el mejor amigo de los Kaulitz-Hmm... sí, tenía toda la razón...-

-¿Qué pasa?-insistió Tom, nervioso.

-Tenemos una cena... el sábado... aunque... uy-fue farfullando el representante de la banda alemana, conforme revisaba mentalmente los detalles del evento.

-¿Qué?-repitió el guitarrista, esta vez más desesperado.

-Alexei ya confirmó su asistencia y la de Frances...-

-¡Sí!-exclamó eufórico el músico.

-Y no llegan juntos...-

-¿Qué mas puedo pedir?-comenzó a reírse el alemán.

-Espérate, es que no es todo...-

-¡Y qué importa!-exclamó eufórico el caballero de las trenzas negras.

-También está confirmada la asistencia de Dorian y Lexie... además de la de Annya...-anunció Andreas, observando un tanto desesperanzado a su mejor amigo allí presente.

-Vaya... como que ahora la historia si se me puso intensa-comentó el guitarrista-Bueno, lo que sea con tal de recuperarla...-

-¿Estás bromeando?-inquirió Andreas, sorprendido ante la osadía del mayor de los Kaulitz-¡Dorian te va a volar la cabeza de un golpe si te llega a ver!-

-Entonces mejor que no me vea-sonrió Tom nerviosamente, intentando aliviar la tensión-Le preguntaré al resto de la banda si quiere ir-

-Buena suerte con eso...-

-¡Phoebs!-gritó el gemelo de Bill, llamando la atención de la menor de los hermanos Hoffman, quien desde hacía rato escuchaba en silencio-¿Quieres ir conmigo a una cena de gala?-

-Pero Gus...-

-Convéncelo-

-¡Entonces sí!-exclamó eufórica la hermana menor de Andreas, dejando a este último perplejo-¿El sábado?-

-El sábado-confirmó el guitarrista, guiñándole el ojo a su mejor amigo-Ahora, me voy a hacer labor de convencimiento con los demás-

-Ojalá salgas vivo-se burló el rubio, sabiendo bien lo mal que se llevaba Tom con el resto de la banda últimamente.

-Ya tengo a Klaus ganado-sonrió el músico-Si Klaus va, Hagen va y si Hagen va, Fabiho también. Sólo me queda hablar con Bill, el que haría lo que fuera necesario por el bienestar de la banda y Alice... ella viene por añadidura con mi hermano-

-Maldita sea, Kaulitz...-

-¡Soy un genio, debes admitirlo!-se jactó entre risas el alemán, mientras iba abandonando el apartamento-¡Extráñame mientras no estoy!-

-¡Eso te gustaría, lunático!-se despidió Andreas de él sin poder parar de reír: le alegraba haber recuperado a su mejor amigo.


23 de abril de 2012

Reparación


Reparación by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-¿Qué haces aquí?-

-¿Qué clase de pregunta es esa?-exigió el hombre, sonriendo con sencillez.

-Tienes razón-consintió la mujer frente a la puerta, haciéndose a un lado para dejar pasar al sujeto que tenía frente a sí.

-¿En la recámara?-cuestionó el pelinegro, abriéndose paso a lo largo del bien decorado recibidor.

-Mejor ahí que en cualquier otro lugar-le contestaron de último, al mismo tiempo que él avanzaba a través de los corredores de gusto contemporáneo, hasta que halló la gruesa puerta de madera obscura, por la que había pasado innumerables veces. Frente a ella, ni siquiera se molestó en tocar, simplemente se introdujo a través del obscuro boquete.

-Vete...-

-Claro, como si quisieras...-le respondió entre risas la voz grave del hombre a la persona que se había dirigido a él.

-¿Pero qué...?-

-Se me hizo un poco tarde, discúlpame-le rogó-Estaba muy ocupado portándome como un idiota-

-Me di cuenta-repuso el interpelado, levantando el rostro.

-Pero bueno... creo que eso ya quedó atrás-comenzó a hablar Tom, tomando asiento en la amplia cama de la recámara de su mejor amigo, quien lo miraba con el pecho aplastado contra su suave colchón-Vine... a reparar los daños que hice, una vez que ya estoy curado yo...-

-¿Y realmente te parece que estés curado?-exigió saber el segundo de los hombres allí presentes.

-No del todo-admitió con pesadez el guitarrista-Pero justamente eso intento: recuperarme por completo-

-Pues mira que va a ser un camino largo...-repuso el mánager de Tokio Hotel, volviéndose sobre su costado izquierdo para quedar bocarriba sobre el colchón-Engañaste a tu novia... con la chica de tu mejor amigo... arruinaste la gira de tu banda... e hiciste enojar a tu hermano... caíste en depresión... otra vez estás con esa cosa de la anorexia...-

-Yo no...-

-Otra vez estás con esa cosa de la anorexia e intentas negarlo...-enfatizó el apuesto hombre rubio que se encontraba desnudo del torso-Tienes bastante trabajo que hacer-

-Voy a ir con un nutriólogo mañana-se justificó el mayor de los hermanos Kaulitz-Y buscaré un instructor profesional para hacer ejercicio-

-Bien... me agrada esa idea-consintió Andreas, comenzando a ceder en cuanto a su actitud de rechazo hacia Tom-¿Qué piensas hacer con lo demás?-

Dormitorio de Andreas
-Alejarme de tu mujer, hablar con Bill... ir con un psicólogo... arreglar las cosas con la banda, organizar varios Meet&Greet para complacer a los fans... y... recuperar a Frances-enlistó el músico, dejándose caer en la cama al lado de su mejor amigo.

-Lo último es lo que suena más complicado-puntualizó el mayor de los hermanos Hoffman, aunque Tom ya lo sabía.

-Sí, es lo que he estado pensando...-confesó el guitarrista-Mi mayor esperanza es que ella aún me quiera-

-De que te quiere, te quiere, viejo-apostó el hombre de cabellera rubia-Pero el dolor que le causaste... y con Annya...-

-¡Ya sé, ya sé!-comenzó a exasperarse Tom-No derrumbes mis ilusiones, ¿Sí? No ahora. Las necesito para salir a flote... y, sobre lo de Annya...-

-Ya sabía, hermano-le confesó Andreas, cerrando los ojos lentamente conforme lo decía. 

-¿Qué?-escupió el hermano mayor de Bill Kaulitz-¿Cómo?-

-Era más que evidente-se explicó el mánager-Tú no desapareces por gusto por largos periodos de tiempo. Además de que ella comenzó a cancelarme varias citas desde que nos encontramos en aquél café donde te pusiste como fiera-

-Discúlpame por eso...-

-Te disculpo por todo-respondió el hermano mayor de Phoebe-Después de todo, es una víbora la mujer-

-¿Apenas te diste cuenta?-repuso Tom entre risas.

-¿Y tú?-le regresó Andreas el mal chiste, antes de reírse también-Es una devoradora, en serio, viejo. El sexo podrá ser bueno... pero vaya... es una inversión bastante cara la mujer y reditúa muy poco, hablando en términos financieros. Coches, comidas, eventos, ropa, detalles... es un pozo sin fondo-

-Todas las mujeres lo son-sentenció el guitarrista-Sólo que algunas compensan ese agujero material con amor... y el amor no cuesta-

-¿Quién dice?-replicó Hoffman-Esfuerzo, compromiso, dedicación, respeto... vale más que el oro-

-En ese sentido tienes razón...-admitió el músico-Tal vez por eso falló mi relación con Frances, ¿No lo crees? Porque se me olvidó que el amor es más que bonitos detalles y sentirse bien todo el tiempo-

-Puede ser... pero no estamos aquí para filosofar, no se nos dá mucho-bromeó Andreas-¿Qué vas a hacer para cumplir el último punto de tu lista imposible? El de recuperar a Frances-

-Ah, sí... sobre eso...-rió Tom malevolamente-Tengo un plan-


22 de abril de 2012

Ternura


Ternura by Diana Harlu Rivera on Grooveshark


-¿Alice?-llamó la tímida vocecilla, abrazándose al brazo derecho de la muchacha, el cual tenía cruzado sobre el pecho.


-¿Sí, mi cielo?-le respondieron dulcemente, estrechando el abrazo en torno a él.

-¿Tú me amas?-quiso saber el curioso, mientras acariciaba con su dedo pulgar el antebrazo de piel blanca e inmaculada.

-Por supuesto que sí-replicó la otra voz, la femenina, prodigándole un beso en  la cabeza a su interlocutor-Lo sabes. ¿Por qué la pregunta?-

-No sé... supongo que tenía miedo que todo esto fuese un sueño-confesó tímidamente el músico, quitándose del rostro un mechón de cabello negro que le caía sobre su ojo derecho-Todo parece tan... idóneo-

-No todo, amor-lo contradijo por vez primera la criatura, haciendo que el sujeto entre sus brazos se extrañase y voltease a mirarla-

-Tom-enunció ella claramente, en aquella única palabra, donde ambos enamorados tenían puestas sus preocupaciones. Si bien la segunda de ellos no guardaba ningún lazo consanguíneo con el implicado, a diferencia del primero, le dolía en el alma su penosa situación.
Sala de los Kaulitz

-Ah... eso-musitó en respuesta el humano, volviendo a acomodarse contra el pecho de la hermosa humanoide-Yo... ya ni siquiera sé qué pensar-

-Entiéndelo-le rogó la compasiva belleza, acariciando con su pulgar derecho la mejilla de su amado, mientras ambos veían al sol esconderse después de otro maravilloso día juntos-Para él esto es muy difícil-

-¿Esto qué?-interrogó el menor de los hermanos-¿Ser fiel? Vamos, no es imposible cuando estás enamorado-

-Tal vez para ti no-replicó la mujer, tomándolo por los hombros para, con delicadeza, acercarlo a sí-Pero para él puede suponer algo un tanto más complicado. ¿Cuántas veces lo habías visto así antes?-

-Ninguna...-confesó el sujeto, dubitativo; tal vez la dama tenía razón-Pero yo tampoco me había sentido así antes y jamás tuve problemas-

-Con todo respeto, mi vida, fue porque tú no te dabas la oportunidad-le recordó la pelinegra, intentando calmarlo haciendo círculos en su pecho con ambas manos-Tú ya me estabas esperando. Para tu hermano es un poco más complejo que eso. Además... no es que Frances  y yo podamos darles siempre lo que necesitan...-

-¿A qué te refieres con eso?-quiso saber el vocalista, girándose de nuevo para ver a su novia.

-¿Por qué crees tú Bill que no tenemos sexo todos los días?-le cuestionó abiertamente la criatura, mirándolo sin miedo.

-Porque no somos de esa clase de personas-contestó él a la primera, seguro de sí mismo.

-No, cariño-lo contradijo ella, mirándolo con dulzura-Es porque me cuesta un trabajo enorme-

-¿A qué te refieres?-exigió él, escandalizado.

-No es lo que piensas-intentó tranquilizarlo la novia, tomándolo de las manos-No es tu culpa, es mía. Y digo que me cuesta un trabajo enorme no porque no me guste estar contigo, sino por mi... condición. Ser humanoide no es sencillo. Contar con una fuerza que puede destrozar lo que sea no es fácil y, por consiguiente, tenemos que medir absolutamente todo con tal de parecer normales-

-Entonces tú...-

-Requiere un enorme esfuerzo mental el que yo, o cualquier otro humanoide, pueda tener sexo con un humano-terminó de explicarse la mujer-Es una cantidad magna de cálculos, precauciones y cuidados los que tenemos que estar vigilando, por eso terminamos exhaustas-

-Amor...-susurró él en respuesta, acariciando el rostro compungido de su dulce compañera-No tenía la menor idea...-

-No es algo que los humanoides solamos predicar por todos lados-confesó la pelinegra-Y tampoco es que nos encante que sea así. Así que supongo que Tom tampoco sabía esto-

-Me imagino que no... hay muchas cosas que en realidad no sabemos de ustedes-puntualizó el hombre, poniéndose a pensar mientras lo hacía-De hecho, hay una duda que tengo desde hace tiempo...-

-¿Qué es, mi cielo?-cuestionó la criatura, observándolo con mucha atención.

-Quería saber... bueno... ¿Qué pasará cuando yo envejezca?-quiso saber el humano, mirando con atención el rostro inmaculado y falto de arrugas o manchas de su novia, sobre el cual caía la luz del crepúsculo, bañándolo en un haz de luz dorada.

-¿A qué te refieres exactamente?-interrogó la humanoide.

-Tu rostro, tu cuerpo... tú, físicamente hablando-repuso el pelinegro-Ahora soy joven y tú también... pero llegará un día en el cual yo ya no lo seré. Me saldrán arrugas... mi cuerpo cambiará... y tú, bueno, supongo que seguirás... así. No creo que esté en tus características el envejecer. ¿Qué pasará entonces? Cuando parezcas primero mi hermana, después mi hija... y tal vez hasta mi nieta...-

-Te equivocas en tus nociones, Bill Kaulitz-le contestó ella con una sonrisa, alegre de poder responderle a esta pregunta sin sobresaltos-¿Tú piensas que no puedo cambiar?-

-Efectivamente-confesó él, seguro de lo que decía.

-Vamos a ver...-musitó la criatura, sin poder parar de reírse: siempre había querido hacer eso. 

Concentrándose en exceso, Alice Project cerró sus ojos tiernamente, como si se fuese a dormir, mientras pensaba de manera intensa. Frente a ella, Bill la observaba con atención, esperando que algo sucediese y, para su sorpresa, lo hizo. Lentamente, el bello rostro de la humanoide fue poblándose de arrugas, de pequeños pliegues de piel los cuales aumentaban conforme pasaban los segundos, su cabello, de igual manera, se fue tornando blanco hasta que de su espesa cabellera negra no quedó ni un rescoldo y su cuerpo se modificó paulatinamente, tomando primero las formas de una mujer madura, más tarde las de una anciana. Maravillado, el cantante no podía quitarle la mirada de encima.

-¿Cómo...?-

-Puedo ser tan joven o tan vieja como sea mi voluntad-le explicó ella, regresando a su forma original, antes de abrir de nuevo los párpados-El tiempo no es un obstáculo para mí-

-Ya me dí cuenta...-susurró el hombre, maravillado.

-Además de que... tengas veinte años o sesenta... te seguiré amando siempre-prometió la dulce mujer, abrazando al individuo que tenía frente a sí por su estrecha cintura.

-Siempre...-repitió él, antes de prodigarle un beso en los labios a su compañera.


20 de abril de 2012

Perdido


Perdido by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Un momento...-pidió la voz masculina, propia del sujeto que se había quedado con la quijada trabada y la boca abierta a causa de la impresión-¿Cómo acabas de llamar a mi mujer...?-

-¿Tu mujer?-cuestionó petulantemente el segundo de los individuos, mismo que iba ataviado con una costosa y elegante camisa y un pantalón formal, acompañado de mocasines que hacían juego con el resto de su atuendo-¿Estás seguro de que sigue siéndolo?-

-Es inútil mantener esta conversación-se interpuso la dama, cortando de tajo la incipiente discusión-Tom, si no es mucha molestia...-

-¡Claro que es molestia!-vociferó el guitarrista de Tokio Hotel, poniéndose de pié abruptamente-¿Cómo te atreves a referirte a mi Frances de esa manera? Después de todo, ¿quién eres tú para hacerlo?-

-Su novio-contestó con orgullo Alexei, el hermano mayor de Lexie Umbrose-Desde hace una semana apenas-

-Alex...-

-Tiene que saberlo-replicó el orgulloso humanoide-Se lo decimos nosotros, ó los tabloides de noticias nos hacen el favor...-

-Frances, ¿Qué es lo que está diciendo?-exigió saber el mayor de los hermanos Kaulitz, observando suplicante a la que fuese su novia-Está mintiendo, ¿Cierto? Todo esto es una broma...-

-En realidad, no-contestó la mujer, apenada por la situación en la que se encontraba-Alexei ha estado cuidando muy bien de mí dadas las... circunstancias-

-Pero yo...-

-Te equivocaste-le recordó el mejor amigo de Dorian, el hermano de Frances-Y debes asumir las consecuencias de tus actos-

-Alex, no seas tan duro con él...-le rogó la damisela de cabello pelirrojo, poniéndose de pié finalmente-Y ya vámonos de aquí o se nos va a hacer tarde...-

-Claro que sí-repuso el interpelado, tendiéndole una mano a la delgada modelo, quien aceptó el gesto de inmediato-Con su permiso, señor Kaulitz...-

-Frances, escúchame...-

-Retírate, Tom-le espetó de último la dama al hombre que había dejado atrás-Es lo mejor para todos-

Y así, la menor de los hermanos Umbrose salió de la habitación, dándole la espalda al que en algún momento había sido el amor de su vida para continuar como si nada hubiese sucedido. Detrás de ella, el músico se quedó con la expresión desconcertada, el corazón latiéndole excesivamente lento y la respiración pesada, similar a la de una persona que está a punto de sufrir un ataque de pánico. Inconscientemente, algo le indicó al alemán que más le valía sentarse y esto mismo hizo de inmediato, torpe en sus movimientos, hasta que se encontró hecho un ovillo contra el suelo alfombrado de la habitación abandonada, pensando en la mirada glacial de la criatura, la indiferencia con la que lo trataba ahora. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo era posible que un sentimiento tan grande y explosivo súbitamente hubiese terminado convertido en poco menos que polvo? Le resultaba desconcertante.

Al cabo de unos minutos, mismos que utilizó para recuperarse de lo acaecido, el artista se puso de pié lentamente, con una resolución dentro de su cabeza que bien supo, estaba a punto de cambiarlo todo. Apresurado, se dio ánimos para correr hacia la puerta de la habitación, abrirla de golpe y para su enorme suerte, encontrarse de nuevo con la mujer a la que tanto ansiaba ver, ahí de frente. En un giro inesperado, la siempre puntual y cumplida modelo había olvidado su curriculum vitae en el asiento de su aerodeslizador. Con los ojos tremendamente abiertos, la pelirroja no podía dar crédito a lo que veía: le costaba creer que su atrabancado ex-novio siguiese ahí.

-Frances-suspiró él con determinación, tomándola por los hombros, en un impulso que fue incapaz de controlar.

-Tom...-

-Voy a recuperarte-le advirtió la voz varonil del músico-No me importa si estás de acuerdo o no, haré todo lo que esté en mis manos para reconquistarte-

-No pierdas tu tiempo...-

-¡No es una pérdida!-alegó el entusiasmado guitarrista-Al contrario, es la mejor inversión de mi vida-

-Por favor...-

-¡Ya te dije que no me importa si estás de acuerdo o no!-repitió el mayor de los hermanos Kaulitz, feliz. En un impulso, sin importarle quién pudiese verlo, se acercó a través de un único movimiento a la modelo, para plantarle un tórrido beso en los labios. Atónita, ella ni siquiera fue capaz de quitarse y, por otro lado, tampoco es que quisiera hacerlo. Una vez terminado el beso, el músico volvió a separarse de ella pero sin soltarla de los hombros-Bueno, tengo que huir o tu novio me va a matar. Nos estaremos viendo, eso tenlo por seguro...-

-¡Tom!-

-¡Vamos a volver a ser novios!-le gritó él alegremente, corriendo por el pasillo-¡Prepárate!-

Así, la menor de los hermanos Umbrose y la ahora novia de Alexei Rose se quedó viendo al hombre que todavía amaba con todas las fuerzas de su ser, mientras este se abría camino entre hermosos rostros y cuerpos esculturales, sin fijar su mirada en alguna de las bellas mujeres que se cruzaban frente a él. Con una llama de esperanza parpadeando ténuemente en su corazón, la pelirroja no pudo evitar suspirar.

-Ojalá...-contestó en voz muy baja, antes de retomar su camino hacia el salón donde se encontraba la gente de Armani, esperándola.