4 de junio de 2012

Extravagante


Extravagante by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Un año después

-Me pregunto cuándo llegarán-comentó Frances, tomada de la mano con Tom. Ambos comían de sus respectivos platos de ensaladas rebosantes de verdor e igual no se soltaban. Del otro lado de la mesa, la escena se repetía con Alice y con Bill.

-Conoces a Sascha-comentó Alice, dejando de comer durante un momento para contestar-Tiene esa desgraciada mala costumbre de llegar siempre tarde.

-Siendo un humanoide, no debería-añadió Frances, apuntando con su tenedor a Alice como si le recriminara las faltas de Sascha.

-No temo comentarte de quién sacó lo impuntual, Frannie-intervino Tom en nombre de uno de sus mejores amigos. Llevaban meses conviviendo con Sascha y el resto del clan de la doctora Blair y ya los adoraban. Sorprendentemente, les había costado menos adaptarse al ambiente humano que a Frances, Alice y sus respectivos compañeros.

-¡Buenas tardes!-exclamó una voz tan fuerte que se escuchó desde el vestíbulo hasta el comedor en el que las dos humanoides y los gemelos estaban sentados disfrutando sus alimentos.

-¡Buenas tardes!-hizo eco otra voz distinta, proveniente del mismo lugar. Inmediatamente, unas risas corearon el último saludo e inmediatamente los cuatro que se encontraban en casa supieron que ya habían llegado sus invitados.

-¡Andreas, Sascha!-se quejó Violet-¿Qué les he dicho sobre llegar gritando a las casas de las personas?

-No quiero comentar públicamente con quién gritas tú, así que cállate-importunó Sascha a Violet, apretándola contra su costado cariñosamente. Si no fuera porque ellos dos se llevaban así, a nadie le hubiese gustado escuchar aquél comentario.

-Sólo porque me tuviste entre tus piernas un par de veces no significa que tengas derecho a proclamarle al mundo que tú y yo tuvimos una deliciosa relación juntos-se burló Violet, tomando a Sascha de la mano que rodeaba su hombro izquierdo. A lado de ellos, Andreas también parecía muy animado.

-¿Y ahora ustedes qué?-se inmiscuyó Tom-¿Están protagonizando una especie de triángulo amoroso de nuevo o qué?

-¡Bueno...!-contestó Andreas, sentándose en la silla más cercana a él y a Frances-Es muy nuestro problema si queremos hacerlo. ¡Eh, chicos! ¡Vamos a hacer un trío saliendo de aquí!

-¡Sí!-exclamaron Violet y Sascha contentos, sonriendo a más no poder, al mismo tiempo que le seguían el juego a Andreas. Muerto de la risa, Bill tragaba lechuga como desesperado para no demostrar la gracia que le causaban aquellos tres desvergonzados.

-Ah, carajo-se jactó Andreas, dedicándole una mirada cariñosa al par de humanoides, quienes se picaban los hombros entre ellos de manera juguetona, acomodados en el resto de las sillas del comedor de la casa de los gemelos y sus respectivas novias-¿Qué haría yo si ellos no hubiesen llegado a nuestras vidas? Antes me sentía tan solo, y ahora…

-Tienes dos personas con las que salir a coger y a reventar cuando te da la gana, maldito vicioso-complementó Violet la oración antes de plantarle un jugoso beso a Andreas en los labios. A pesar de que no eran precisamente novios, todos sus amigos bien sabían que lo de Violet y Andreas era más que una amistad, sin llegar precisamente a ser una relación.

-¡Y éramos cuatro!-intervino Andreas, despegándose un poco de Violet pero sin dejarla ir por completo-¿Recuerdan cuando Annya estaba con nosotros?

-Oh sí-contestó Sascha, poniéndose repentinamente nostálgico al pensar en la divertida Annya. Era ella, junto con Andreas, quien los había iniciado en la vida nocturna que ahora tanto les gustaba-Pero entonces…

-Entonces llegó él a mi vida y todo se acomodó donde debía de estar-los interrumpió la voz de ella, entrando por la puerta principal del departamento como si fuese su casa-¿Qué hay, gente?

-Nada-respondió Andreas, fingiendo inocencia al mismo tiempo que entrelazaba sus dedos con los de Violet, cubiertos de pecas color marrón-Solamente estábamos haciendo memoria de los tiempos que pasábamos juntos.

-¿Cuándo éramos unos adictos a la fiesta y la trasnochada?-replicó Annya, con una sonrisa dulce en los labios. Su lugar ya no era el mismo desde que Briant y ella eran novios y, para más, vivían en el departamento de ella.

-Nosotros seguimos siéndolo-intervino Violet, contenta de tener a Annya ahí. Fuera de su hermana Tim, Annya era una de sus personas favoritas en el mundo.

-A ti, especialmente-apuntó Annya, refiriéndose a Violet específicamente-No te haría nada de daño estarte un poco más quieta e intentar sentar cabeza, como yo y como tu hermana.

-Lo mismo le digo yo día y noche, cariño- intercedió Tim, entrando también por la puerta con Georg tomado de la mano; seguidos ambos por Briant, Lexie y Dorian- Pero déjala, no quiere entender. Terminará sola al cabo de los años.

-¿Alguna vez te he comentado que somos eternamente jóvenes, hermana?-presumió Violet; despertando ciertamente algo de envidia en Annya. Quién pudiera ser ellas para permanecer bella por siempre.

-Sí, ya lo sé-respondió Tim, mientras Georg le plantaba un beso en la sien-Pero… vaya, a mí de verdad me gustaría verte casada, Violet. Te verías preciosa con un vestido de novia.

-¡Yo nunca…!

-No te preocupes, Vi-se entrometió Andreas, jaloneando a Violet hasta que esta estuvo pegada a su mejilla izquierda-Si tu hermana así lo quiere y lo permite, tú y yo nos casamos y no hay problema. Serás mi mujer perfecta, ¿Y sabes qué?

-¿Qué?-

-Te permitiré que te largues a pasarte toda la noche jugueteando en una cama con quien te dé la gana, seré buen marido-le prometió Andreas, besándola de nuevo. Incrédula, Frances los miraba y no entendía cómo funcionaba la relación que ambos tenían. A estas alturas de la vida, ella vivía contenta con el compromiso formal que tenía con Tom y se sentía orgullosa de que él le perteneciese únicamente a ella así como ella a él.

-¿Incluso si se la pasa rebotando conmigo en tu cama?-quiso saber Sascha, abrazando a Violet por la cintura. Encantada, a la mujer le fascinaba ser el centro de atención de ambos hombres.

-Con quien quiera-repitió Andreas-Es más, múdate con nosotros; Sascha. Serás su amante.

-Excelente-se jactó éste-¿Me vas a mantener a mí también?

-¿No es lo que hago acaso desde que te tengo viviendo conmigo?-preguntó Andreas, receloso. Desde que se conocieron, ambos, humano y humanoide, habían sido inseparables y eran como uña y mugre a todas partes.

-Creo que no debo de recordarte que yo también aporto para los gastos-difirió Sascha, con una sonrisa en el rostro. Ese apartamento que ambos compartían era un lugar de perdición. Infestado de mujeres durmiendo en cualquier lugar que encontraran disponible en el inmenso inmueble, era como un paraíso para cualquier hombre.

-Además-intervino Violet, alternando la mirada entre el par de caballeros-Yo también vivo ahí de vez en cuando.

-Tú sigues viviendo conmigo y te callas-se inmiscuyó Tim, poniéndole un alto a Violet. A pesar de que a veces efectivamente su hermana terminara dormida en el sofá de ambos chicos, Tim procuraba siempre estar al pendiente de Violet por su propio bien.

-¿Y cuando ustedes dos tengan bebés, qué?-se opuso Violet, soltando abruptamente tanto a Andreas como a Sascha para cruzarse de brazos- ¿Voy a seguir ahí de arrimada?.

-Claro-habló Georg por vez primera, dirigiéndose a su adorable cuñada-Serás la nana de nuestros bebés.

-¡Paso!-se negó la humanoide, poniéndose repentinamente de pie, lo cual provocó que su hermoso y espeso cabello castaño obscuro revoloteara en torno a su rostro, hasta acomodarse de nuevo en su lugar-No digo que no voy a amar a esos chiquitines, pero tampoco implica que me voy a convertir en la gata de ustedes dos.

-Georg dijo “nana”, no “gata”; tonta-le replicó Tim a su hermana- Aprende a escuchar.

-Escucho lo suficiente para saber que no me dejarás llegar a la mañana siguiente cuando nazcan las pequeñas bestias humano-humanoides que planeen tener- puntualizó Violet, sabiendo que tenía razón.

-Sólo si pasas por ellos para llevarlos a la escuela-sonrió Tim brillantemente-De ahí en adelante, puedes hacer lo que te dé la gana con tu vida de papalote-

-¡SÍ!-consintió Violet, eufórica-¡Ahora sí, Dre! ¡Ya podemos revolcarnos en la fuente del patio!-

-¡Sí!-repitió Andreas eufórico poniéndose de pié junto con Violet y abrazándola por la cintura. Divertidos por el comportamiento de esos dos, todos los presentes se echaron a reír.

-Y al caso-habló Bill-¿Dónde está el par de tórtolos que no he visto?-

Atrás de todos los demás, ajenos a todo el bullicio a su alrededor, Dorian y Lexie se miraban justo a los ojos con todo el amor del mundo impreso en sus rostros. En pequeños suspiros, Lexie no podía quitarle la mirada de encima al hombre que amaba.

-Hey, sordos- intervino Alexei, pasando por detrás de ellos, con Natalie tomada de la mano- Les hablan.

-¿Ah? ¿Qué?-musitó Dorian antes de enfocarse de nuevo en todos los presentes en la habitación. Sentada aún en la mesa, su hermana lo miraba muerta de la felicidad. Le daba gusto que ambos hubiesen encontrado sus respectivas parejas estables y vivieran tan bien.

-Al parecer, andan en Júpiter- intervino alguien más, una de las pocas voces que faltaban por escuchar en aquél apartamento abarrotado de gente. Súbitamente, Alice se dio cuenta de que Bill había tenido razón en lo que dijo la noche anterior: tenían que mudarse a un lugar más grande. Cruzando la sala, aparecieron Selick, Redgie y el bebé de ambos, Caleb.

-Bueno, no me extrañaría- respondió Tom, aún sentado a la mesa con Frances, en cuya mano destelleaba un anillo con un enorme brillante en la punta- Escuché hace poco que pronto comenzarán a colonizarlo.

-Cariño, esas chozas no son más grandes que un grano en el culo de alguien- replicó la mujer con cariño, avanzando hasta colocarse en uno de los sofás disponibles de la sala. Inmediatamente, Alice corrió en cuestión de micras de segundo hacia el pequeño corral de su hija Arianna, a cubrirle los oídos con ambas manos. Sin entender lo que sucedía, la bebé la observó completamente tranquila, absorta en la visión de los ojos de su madre, que eran un reflejo de los suyos.

-¡Selick!- le reprochó la esposa de Bill, tomando a Arianna en sus brazos- ¿Qué te he dicho de hablar así frente a los niños?

-¿Qué? Amor, no van a entender esas palabras a la primera- la consoló Selick, jugando con Caleb, quien parecía alegre en sus brazos. Con el mismo cabello rubio platinado de sus padres y el lacio pesado que caracterizaba a sus cabellos, el niño tenía los ojos del color azul acero de su madre- Difícilmente pueden comprender su existencia en este momento.

-Eso espero, por tu propio bien...- bromeó Alice, encantada- Entonces, ¿Qué? ¿La parrillada el domingo en casa de Gustav y Phoebe?

Inmediatamente, todos los presentes se animaron, comenzando a charlar unos entre otros de manera alborotada, llenando la casa entera con el bullicio que ahora se había vuelto omnipresente desde la llegada de los humanoides de Blair. Por algún extraño motivo, parecían ser la cohesión entre los grupos humanos y humanoides, con su naturaleza desenvuelta y extravagante propia de alguien que es demasiado joven como para entender lo que sucede a su alrededor.

-Claro, es el mismo día que Fabiho y Rhoda llegan de Europa- les recordó Annya, abrazada con Briant, quien parecía poco dispuesto a soltarla.

-Por cierto, ¿Cómo van los negocios allá?- inquirió Alexei, interviniendo en la conversación, con Natalie sentada en sus piernas, en uno de los sofás de la sala.

-Excelente, por fortuna- comentó Phoebe, a quien todos se dirigían en aquél asunto- El próximo mes podremos repartir más de mil respiradores en comunidades rurales de Brasil que los necesitan con urgencia. Además, iremos a la reforestación juntos, ¿No es cierto?

-Por supuesto- sonrió Bill brillantemente, alegre ante la perspectiva de que todo hubiese salido bien. Posteriormente, se dirigió a Alice, quien lo observaba con orgullo- ¿Ves? Te dije que todo saldría bien. Ahora podremos dejarle un buen patrimonio a Arianna.

-Me encanta que pienses en todo- contestó Alice, plantándole un beso en su mejilla recién rasurada aquella misma mañana- ¿Sabes? Jamás pensé que resolverías las cosas así.

-Bueno, Phoebe ya trabajaba allí y todos los trabajadores de Astrella perderían sus empleos si no hacíamos algo; así que... no fue difícil encontrarle solución- replicó el músico- Además, me alegra ver que las acciones han estado subiendo últimamente...

-Como usted diga, señor miembro del consejo directivo- musitó la mujer, abrazándose con dulzura a su marido, mientras su hija jugueteaba con el cabello negro del vocalista de la banda más reconocida de Alemania ahora no únicamente por su música, sino también por su interés en la ecología global.

-¿Dónde está Ary?- preguntó el hombre con voz dulce, dirigiéndose a su hermosa hija pelinegra, la cual comenzó a reírse con él de inmediato.

Aquél, era el final con el que Alice Project siempre había soñado.


2 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

A... A... A...¡A ver! ¡QUÉ? ¡¿YA SE ACABÓ?!... o sea no, ¿cómo? yo pensé que el mundo se iba a acabar o algo así ¬¬ esto es injusto :/ ok, no, no que se acabe, pero... pero... ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! *Scarlett patalea* No lo esperé tan pronto después de todo el ajetreo

Y luego el wey de Andreas que parece tiene ahí a la novia y el novio :/ eso no lo entendí xD Pero me encantó ese trío por un extraño motivo :P

No entiendo, vas a tener que decírmelo directamente. ¿Ya se acabó? O_o

JANDA/Alex dijo...

WOW!! Que increíble!!

Creo que Violet es mi alma gemela!!...^^

Espero saber más de tus historias en un futuro en el q aun pueda respirar por mi misma...(que radical lo de esa contaminación)...¬¬

En fin, magnifica historia Harl!!

Saludos, Alex!!