13 de mayo de 2012

Desaparición



Desaparición by Diana Harlu Rivera on Grooveshark



Lentamente, el hombre fue abriendo sus párpados frente a la luz del amanecer que se colaba a través de su ventana, inundando paulatina y sutilmente la habitación en la que se encontraba. Amodorrado, se dio vuelta en la cama, intentando buscar el cuerpo que, pensaba, se encontraría allí para esa hora; grande fue su sorpresa cuando no lo halló. Extrañado, abrió los ojos de golpe, exhibiendo las iris castañas en una expresión de desmedido horror: la cama se encontraba vacía de aquél lado. Con las cobijas y las sábanas perfectamente acomodadas, el buró sin el estuche azul celeste que contendría las membranas respiratorias y los protectores oculares que ella no necesitaba pero usaba de igual manera para aparentar normalidad.

"Quizá se le hizo tarde", sugirió su mente, dándole una alternativa para aliviar la opresión que sentía en el estómago; más él bien sabía que no era eso. Si se le hubiese hecho tarde, ella llamaría; avisaría que no podría llegar por cuestiones indeterminadas, para después tranquilizarlo diciéndole que tomaría un tren, o el vuelo próximo para alcanzarlo allá como desde un principio había sido su plan. Entonces él se sentiría aliviado y hubiese dormido con mayor tranquilidad, con el dolor de la separación disminuido y la certeza de su presencia en la mente. Sin embargo, no era así.

Angustiado, se levantó inmediatamente, cosa que era sumamente inusual en él y recorrió la habitación intentando encontrar evidencias de su presencia: ropa en el suelo o en el ropero, algún maletín o bolsa alrededor de la cama, la tableta electrónica arrumbada en el asiento de la silla más cercana, la cámara fotográfica en el tocador... nada. Apresuradamente, saltó hacia el corredor, mismo que se encontraba desierto debido a la hora del día y se movilizó por los diferentes pasillos y estancias, esperando encontrarla cocinando el desayuno, dormida en el sofá con la maleta al lado... más tampoco apareció. 

Así como se encontraba, sin maquillar y aún en pijama, llamó al portero y al ama de llaves, preguntando por la criatura de cabello negro al hombro. Intrigados, ambos le respondieron con negativas a cada una de sus preguntas, sin poder entregarle las respuestas que el caballero deseaba. Con un gesto, agradeció apresuradamente a la pareja, antes de movilizarse del sitio para intentar contactarla a través del holocomunicador... aparecía como desconectado. Aterrorizado, decidió dirigirse a su último recurso.

-Tom- lo llamó, sacudiéndolo por el hombro.

-¿Eh?

-Levántate, tenemos que volver a Los Angeles.

-¿Qué? ¿Pero... por qué? Macky, son las seis de la mañana...

-Alice no está.

-¿Y ya revisaste tu holocomunicador? Seguramente te debe de haber dejado algún mensaje diciendo que no podía venir...

-¡Que no, con un coño!- se exaltó el músico- ¡Te digo que no está! ¡Y tampoco llamó o mandó mensaje! ¡Simplemente no la encuentro!

-Seguramente se quedó dormida- sugirió de último el mayor de los hermanos, volviendo a cubrirse la espalda con la manta que tenía enredada en torno a la cintura.

-Gracias por tu gran ayuda...-se quejó el menor, levantándose abruptamente del colchón que había tomado como asiento, desesperado al ver que su gemelo no le había dado a su preocupación la importancia que, según él, merecía. De inmediato, el implicado, Tom Kaulitz, se levantó de golpe para ir a buscar a Bill, el hermano gemelo nacido diez minutos después de él, quien seguramente se encontraba hecho una fiera.

-Macky...

-Voy a ir solo- respondió el frontman de Tokio Hotel, frunciendo el ceño mientras se metía a su habitación.

-No me hagas rogarte tan temprano...- le suplicó el guitarrista de la banda, colgando la cabeza hacia atrás en señal de frustración- ¡Ni siquiera estoy bien despierto!

-Claro... como tú no tienes una mujer por la que preocuparte...

Apenas había acabado de hablar, el menor de los hermanos se volvió hacia su compañero, con una expresión de profunda vergüenza en su rostro de rasgos armoniosos y atractivos, buscando con la mirada el par de ojos que parecían reflejo de los suyos. Inmediatamente, se halló con la visión de un Tom de torso desnudo, pijama a base de pantalones deportivos gastados, apoyado contra el quicio de la puerta, los brazos cruzados sobre el pecho bronceado y la cabeza ladeada, con las apretadas trenzas negras colgando de lado, a causa de la posición de la cabeza.

-Perdóname, no quise decirlo así.

-Pero lo hiciste- respondió el segundo de ellos, sorbiendo por la nariz, como solía hacer cuando le desagradaba algo- Voy a cambiarme, te veo en el aero en diez minutos.

-Sí, muchas gracias- contestó el menor de los hermanos, apenado. No le gustaba recordarle a Tom su amor perdido, Frances Umbrose.

De esa manera, los gemelos partieron, sin dar demasiadas explicaciones, de la casa que Phoebe y Gustav acababan de comprar hace menos de un mes, en celebración a su recién ocurrida boda, para "criar niños y hacer familia", como ellos mismos habían mencionado. Situada en la exclusiva zona de Palo Alto, se trataba de un diminuto escondite con aires campiranos, paredes pintadas de colores terrosos y un diminuto jardín de cactus cerca de la entrada. Con motivo de celebración ante la compra del inmueble, la pareja había invitado a sus amigos más cercanos a pasar el fin de semana.

Ahora, los hermanos Kaulitz se dirigían velozmente a través de la autopista federal en camino a casa, esperando encontrar a Project acostada en alguno de los sofás del departamento de los hermanos o, por lo menos, trabajando en su oficina. Sabiendo de antemano que no iban a dar con ella, tenían ciegas esperanzas de topársela por algún buen augurio del destino.


11 de mayo de 2012

Rapto


Rapto by Diana Harlu Rivera on Grooveshark



Silenciosamente, avanzó el semi-inexistente espacio que separaba el suelo del ascensor del recibidor del hogar, procurando no soltarse a llorar de nuevo al percibir el aroma que en un principio había considerado tan extraño y ahora le parecía excesivamente familiar, como si hubiese convivido con él toda la vida. A paso lento, fue moviéndose entre las sombras de los objetos que dentro  de las habitaciones había, esquivándolos con el propósito de no mover nada de su sitio aunque, internamente, esperaba hacerlo, derribando algún florero, rompiendo alguna cosa para darse cuenta de que se encontraba en un sueño; por desgracia, no era así. 

Atentas, las pupilas hinchadas a causa del llanto observaban los alrededores, intentando resguardar dentro de la memoria cada detalle, comenzando por las fotografías que dentro de cada una de las estancias había; todas eran ahora diferentes. En un principio, a su llegada, la mayoría contenía a los hermanos, la madre de éstos, su padrastro... sin embargo, ahora podía divisarse en cada uno de los cristales, sonriendo abiertamente, doblándose de la risa con Tom, sonriendo con unas enormes gafas al lado de Andreas y Phoebe, besando a Bill...

Así, entre tantos recuerdos, la mujer apenas y fue consciente del sonido que escuchó a pocos metros de distancia, dentro del mismo departamento. Sorprendida, se sintió extrañada durante algunos instantes, durante los cuales se preguntó si alguno de los hermanos estaría en la casa sin haber notado su presencia, probablemente dormido o escuchando música; sin embargo, pronto se dio cuenta de su error: no podían estar en casa, porque precisamente por eso era que ella se encontraba allí. Inmediatamente, su avanzada lógica deductiva le dio a conocer que alguien más, alguien inusual se hallaba dentro, con ella.

Silenciosamente, la criatura comenzó a deslizarse de manera furtiva por los corredores, a través de las recámaras buscando la procedencia del ruido, hasta que finalmente dio con él, moviéndose tan suave y cuidadosamente que hubiese resultado casi imposible detectarlo si no le hubiese prestado su total atención. Para más, hubo otro detalle que le llamó la atención: quien fuera que estuviese allí dentro, no era humano; lo sabía porque no se escuchaba su pulso, así como tampoco su respiración. De manera furtiva, la mujer fue acercándose sigilosamente hacia su objetivo, localizado en la alcoba del menor de los hermanos, hasta que fue capaz de divisarlo por una diminuta rendija a través de la cual se filtraba la luz de la luna.

La silueta fue describiéndose; alargada, tan fina en su contorno que parecía recortada contra la pared de color hueso, dejaba percibir una especie de ondas pegadas al cráneo, que caían suavemente a lo largo de que lucía como una espalda femenina. Buscando en los cajones, revoloteaba incesantemente, hasta que finalmente pareció hallar su cometido. De uno de los más diminutos compartimentos, atrapó un anillo que Bill Kaulitz le había regalado a su preciosa novia humanoide, Alice Project, apenas semanas atrás. Silenciosamente, la misteriosa criatura olfateó el pequeño objeto metálico, llevándoselo a la nariz de curvatura perfecta para después, guardárselo en uno de los bolsillos de lo que aparentemente parecía un pantalón estilo cargo.

-¿Pero qué...?-

Mientras tanto, del otro lado de la ciudad, una mujer dormitaba en silencio dentro de su habitación de paredes rosadas, revestidas de tapices cubiertos de pequeñas y semi-inexistentes rosetones de color durazno. Sin una sola cobija encima que la cubriese del aire gélido que circulaba tras su ventana, la criatura de ojos verdes y rasgos angelicales respiraba con delicadeza, aspirando precipitadamente de cuando en cuando, mientras pequeñas lágrimas transparentes corrían por sus mejillas de rubor coralino. Aún en sueños pensaba en él.

De esa manera se encontraba, dándole la espalda, cuando súbitamente un sonido casi imperceptible perturbó su descanso. Precipitadamente, abrió de manera exagerada el par de párpados color arena, intentando percibir aquello que le había interrumpido el sueño. Para cuando quiso darse cuenta, un papel de color blanco, como aquellos que se toman de libretas para notas, apareció en el buró al lado suyo, siendo que no se encontraba allí con anterioridad. Extrañada, lo tomó entre una de sus manos, apaciguando con la otra al compañero que tenía detrás, sujetándola por la cintura. A pesar de la caligrafía apresurada, alcanzó a comprender el mensaje. 

-Alex- lo llamó de inmediato, despertándolo inmediatamente- Tenemos que salir de aquí.


9 de mayo de 2012

Peligro



Peligro by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

De pié frente a la mirada inquisitora de los cuatro individuos que se encontraban a su alrededor, las iris azules de la angustiada mujer resplandecían a la luz de las lámaparas que había en la recámara ampliamente iluminada, misma que, en otro contexto, hubiese resultado de lo más normal; sin embargo, en aquella situación, no lo era en absoluto. 

-Creí que debían saberlo...-

-Ya nos lo habían comunicado- se expresó el líder, las yemas de sus dedos tocándose ligeramente unas contra las otras- Y hemos estado preparándonos...

-Entonces eso explica por qué...- lo interrumpió la espantada criatura, misma que volvió su mirada aterrorizada hacia una de las individuos allí presentes, la cual soltó un gemido al escuchar la respuesta del interlocutor de la dama de los ojos azules.

-Es lo mejor para él- se justificó el hombre, haciendo caso omiso a los chillidos de la adolorida fémina que sollozaba a su lado- Si conociera las circunstancias en las que nos encontramos, entendería.

-Pero yo no puedo...-

-Es inevitable- interfirió alguien más, sumándose a la conversación-Por eso mismo, preferimos hacer la transición más sencilla. Te recomendaríamos que hicieras lo propio-

-¡Es que no se puede!- expresó la atormentada humanoide, comenzando a exasperarse ante la actitud tan pacífica de sus semejantes- ¡Los buscarán! ¡Preguntarán por ustedes!

-¿Y quién sabrá en donde estamos?- intervino de nuevo el líder de aquél reducido grupo- Pasará menos tiempo del que imaginas para que nos olviden.

-¿Y  Tom?- le exigió Alice a Frances, encarándola por vez primera; sabía que se encontraban en situaciones similares. Apenas escuchar el nombre del mayor de los hermanos Kaulitz, el pulso de la hermana menor de Dorian se aceleró de manera irremediable, su corazón latiendo de forma frenética con la sola mención de aquél sustantivo tan controversial.

-Él no...

-¡Él cuenta contigo! ¡Cree que vas a seguir aquí! ¡Mañana, en un mes, años!- se dirigió exclusivamente a ella la desesperada novia de Bill Kaulitz- ¡Tú lo sabes!

-¿Y qué puedo hacer?- exigió Frances, poniéndose a medias de pié- No cambiará nada si hablo o no con él. Será mejor que no sepa a donde voy...

-Eres una cobarde- le espetó la pelinegra a la despedazada criatura que tenía frente a sí. De inmediato, los ánimos dentro de la habitación se enardecieron, con el resto de los humanoides listos para saltar a defender a la novia de Alexei- Creí que me darías una respuesta diferente...

-¿Qué esperabas?- inquirió la modelo, sintiendo su orgullo herido- ¿Que luchara a tu lado contra Astrella por Tom? ¿Por Bill? Aún cuando lo hiciéramos, Alice... no podemos.

-¡Huyamos entonces!-

-¿Y yo soy una cobarde?- quiso saber la menor de los hermanos Umbrose- No me esconderé de ellos. Además, no pienso poner a Tom en peligro... él no es... responsable de nuestros errores-

-¿Entonces tú también lo crees?- rió de manera irónica la criatura pelinegra- ¿Piensas que somos una equivocación?

-Nosotros no- replicó de inmediato Frances, sintiéndose inclusive contrariada con las afirmaciones de Alice- Las cosas que hicimos...

-¿Piensas que haberte enamorado de Tom fue un error?- le exigió la novia de Bill a la que fuese su cuñada hasta hace poco tiempo; de inmediato, ésta última levantó la mirada de golpe, indignada ante las palabras de su semejante.

-No, en absoluto- repuso instantáneamente- Simplemente no estaba en nuestros planes.

-Querrás decir en los de Astrella- corrigió Alice- Frances... podemos escapar, tratar de derrotarlos... no quiero perder a Bill.

-Pues es demasiado tarde- expresó la pelirroja, echándose hacia atrás en su asiento de nuevo, al mismo tiempo que extendía su mano hacia su lado derecho, al individuo que no paraba de mirarla segundo a segundo- El consejo ya tomó su decisión, se nos ha notificado.

-Ahora veo por qué está fracasando el proyecto- musitó la cuñada de Tom en voz extremadamente baja, tanto que hasta a ella misma le costó trabajo escucharse- Nos sigue faltando esa chispa que inspira a los seres humanos a creer que lo imposible es posible. Con su permiso.

Y así, en silencio, la enfadada y decepcionada humanoide abandonó la sala de visitas del hogar de los Umbrose y los Rose, el grupo de cuatro individuos del doctor Anderson Watts. A su espalda, únicamente Frances se quedó con la mirada congelada en ella, sabiendo que cada una de sus palabras era parte de la más absoluta verdad que hubiese escuchado jamás.

7 de mayo de 2012

Control


Control by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-¿Y qué querías que hiciera? ¿Decirle que no como si yo fuese una especie de tirano?- exigió la voz masculina, inclinándose de manera amenazante al individuo que tenía frente a sí.

-¡Es tu trabajo mantenerla alejada de él!

-¡Por supuesto que no!- respuso el acalorado caballero, comenzando a exaltarse- Fui muy claro contigo al exponer mis intenciones con ella: hacerla feliz.

-¡La hace feliz estar alejada de aquél desgraciado!- insistió el sujeto que había comenzado la discusión- ¿No la has visto llorar por su culpa? ¿Tú crees que eso es felicidad? 

-No voy a defenderlo en ese punto pero si ella quiere volver a su lado... no hay nada que yo pueda hacer contra eso- contestó con mayor calma el individuo de cabello castaño, intentando componer su ánimo.

-Eres un inutil- le dejó saber Dorian a Alexei, dirigiéndose a él despectivamente, con lo cual lo lastimó en lo más profundo de su ser- Eres tan mediocre que no te piensas capaz de mantener a mi hermana a tu lado, que pena me das.

-Probablemente es porque yo quiero lo mejor para ella...

Yo quiero lo mejor para ella!- expresó el marido de Lexie casi a gritos, intentando imponerse- No quiero que se te olvide que es la mujer a la que más amo en el mundo, junto a tu hermana. 

-¿Sabes Dorian? A veces dudo de la manera en la que dices "protegernos" a todos- se manifestó Alexei, contrariando a su mejor amigo por primera vez desde el despertar de ambos- Más bien creo que tu intención es controlarnos, mantenernos haciendo tu voluntad.

-No digas estupideces- escupió el mayor de los hermanos Umbrose- Siempre estoy buscando su bienestar.

-No me parece que el bienestar de Scarlett sea estar conmigo si ella no lo quiere así...- puntualizó el hermano mayor de Lexie. 

Justamente en ese momento, cuando Dorian se estaba preparando para enfrentarse de la manera más hiriente posible a su mejor amigo y cuñado, una pequeña figura se dejó ver detrás de ellos, a unos cuantos metros de distancia, ataviada con una camisola rosa pastel con encaje en las orillas.

-¿Alex?- lo llamó la figura, valiéndose de su pequeña y delicada voz femenina- ¿Está todo bien?

-Claro que sí, amor- respondió éste de inmediato, girándose hacia su interlocutora, a la cual le sonrió con dulzura- Tu hermano y yo tuvimos un pequeño... desacuerdo pero ya todo está bien, ¿No es cierto, Dorian?

-Complemente- replicó el humanoide a regañadientes, apretando los puños en señal de su inconformidad con la situación- A Alex se le olvidó algo que tenía que hacer hoy y me vi en la necesidad de recordárselo. Nada grave, cariño; vuelve a la cama.

-De acuerdo...- contestó la vocecilla, tendiendo su mano hacia uno de los individuos- ¿Nos vamos, Alex?

-Por supuesto, encanto; ya voy- aceptó de inmediato el interpelado, antes de dirigirle a su anterior interlocutor una mirada envenenada- Buenas noches, Dorian.

-Buenas noches, Alex- contestó el hermano mayor de Frances con recelo- Descansen.


6 de mayo de 2012

Comando erróneo


Comando erróneo by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-¿A dónde y tan perfumado?- quiso saber el menor de los hermanos con una enorme sonrisa de parte de sus dientes blancos. 

-A buscar a Frances, ¿Dónde más?- repuso el hermano mayor, con una risa jactanciosa- Veré si puedo toparme con ella en el trabajo hoy.

-Lo que haces por esa mujer... me enteré que te quieren como...

-Imagen de la nueva campaña de DIESEL- completó la frase uno de los dos pelinegros allí presentes- Lo sé, yo tampoco podía créermelo cuando me lo dijeron. Me siento... fuera de forma. 

-¿Estás bromeando? Te ves excelente- repuso el más joven del par de gemelos- Por primera vez en la vida, estoy dispuesto a admitir que te estás comenzando a poner más guapo que yo.

-Eso ha sido de siempre, encanto- se mofó Tom de Bill- ¿Nos vemos para comer? ¿O tienes planes con Alice?

-Hmm... no precisamente- respondió con dificultad el frontman de Tokio Hotel-  Ella y yo...

-¿Están atravesando dificultades?- se aventuró el guitarrista de la banda, cruzándose de brazos al mismo tiempo que recargaba su ancha espalda en un pilar de la entrada a la sala de invitados.

-Algo por el estilo... anda un tanto... extraña- confesó el silencioso músico.

-Quizá ya la embarazaste- propuso Tom, intentando sacarle una sonrisa a su líder, lo cual funcionó de inmediato- Y te dará la noticia pronto.

-Me encantaría que fuera eso- contestó el novio de Alice- Mientras no tengamos problemas...

-Calma, calma- le instó el mayor de los hermanos, acercándose a él para darle una palmada en su hombro derecho, lo cual el hombre de los ojos delineados agradeció apretando suavemente y a forma de caricia, la mano del guitarrista- Hablamos de eso en la comida, ¿de acuerdo? Ya voy tarde-

-Sí, apresúrate...- lo instó Bill- Llámame en cuanto estés libre.

Y así, con los problemas de su hermano rondándole en la cabeza, el guitarrista de Tokio Hotel salió ufanoso de su hogar esa mañana. Llevaba ya dos semanas en contacto con Frances a través de los mensajes de su holocomunicador y aunque no se habían visto desde el evento en el que el mayor de los Kaulitz y Dorian habían tenido un pequeño altercado, las cosas iban viento en popa. Ocupado en reconquistar a la que reconocía como la mujer de sus sueños, el guitarrista hacía todo lo posible por encontrarse con ella cuando hubiese oportunidad, además de que no se la sacaba del pensamiento. 

Eso sí, por primera vez desde hacía ya mucho tiempo, él era esta vez su propia prioridad; se cuidaba en exceso alimentándose sanamente, estaba consultando a una guapa psicóloga llamada Kirsten Hobbes y  se pasaba las tardes jugando basketball en el club deportivo del que su hermano y el resto de sus amigos habían sacado membresía pero nunca frecuentaban. De igual manera, se daba el lujo de verse de vez en cuando con el resto de su banda y allegados, con los cuales pasaba divertidos y únicos momentos. En resumen, estaba más que excelente.

-Tom- lo llamó Andreas, tan pronto lo vio aparecer por el pasillo de color blanco impecable. 

-Viejo, gracias por venir tan temprano- saludó el músico, tendiéndole la mano a su mejor amigo en un estrecho apretón que se complementó con un abrazo- ¿Qué dicen? ¿Ya hablaste con ellos?-

-Todavía no están aquí, avisaron que se les cruzó una manifestación en el camino y tardarán de cinco a diez minutos más- manifestó el hermano mayor de Phoebe, luciendo un tanto nervioso- ¿Tú qué tal estás?

-De maravilla- contestó el interpelado, sin dudarlo un segundo.

-Se te ve- confesó el caballero del cabello trigueño- Tom, sobre el contrato...-

-Señores Hoffman y Kaulitz- se dejó escuchar una atractiva voz femenina, llamando la atención de ambos sujetos, quienes de inmediato volvieron sus miradas hacia la guapa dama que se apareció de repente, vistiendo un elegante traje sastre color gris Oxford. 

-Buenos días- saludó Andreas primero, intentando disimular la fuerte impresión que le había causado la ejecutiva: era muy hermosa- La gente de DIESEL, me imagino.

-Es correcto- respondió la suave voz musical, avanzando a taconazos hacia el par de hombres, seguida de una muchachita de gafas de pasta que caminaba velozmente y un individuo que parecía sentirse la última maravilla del universo- ¿Podemos comenzar con las negociaciones?-

-Por supuesto- consintió el mayor de los hermanos Hoffman de inmediato- Pero creí que...

-Ya se encuentran aquí, de hecho, no deben tardar en llegar...-

-Ó probablemente ya estén aquí- interfirió una tercera voz, añadiéndose a la conversación. Helados, tanto Andreas como Tom reconocieron de inmediato el timbre de voz masculino de aquél individuo que se aproximaba hacia ellos- Disculpen la tardanza, allá afuera hay...

-Unos manifestantes contra la nueva política del oxígeno, lo sabemos; vivimos la misma situación- contestó la guapa negociante de DIESEL, sin quitarle la mirada de encima al caballero que acababa de llegar- Es un milagro que haya podido atravesar semejante desastre, señor Rose. 

-Efectivamente- sonrió encantadoramente el ejecutivo, tomado de la mano de una criatura que a Tom le pareció excesivamente familiar. Detrás de ellos dos, una tercera individuo lo observaba en silencio- ¿Entramos ya al salón?-

-Con gusto- replicó la mujer de DIESEL, entrando primera a la elegante sala de juntas. Seguida de Rose y sus dos acompañanates, dejaron a Tom y Andreas solos en el pasillo.

-¿Por qué no me dijiste...?-

-Porque me enteré esta mañana- interrumpió el representante legal y mánager de Tokio Hotel al guitarrista que tenía frente a sí.

-¿Pero no se supone que Frances estaba trabajando con Dior para...?-

-Es que el contrato no es con Frances, es con Lexie- le explicó a medias el rubio al pelinegro- Entra ya y si no nos convencen, nos vamos; ¿te parece?-

-No podría estar más de acuerdo- expresó Tom, en parte dichoso y angustiado. 


4 de mayo de 2012

Ánimo


Ánimo by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-¿Pero qué haces aquí?- le preguntó con voz entretenida el individuo, como cuando solían jugar de niños a las escondidillas y lo encontraba por mera casualidad- Creí que estarías adentro con los demás.

-Tuve un pequeño... contratiempo- se expresó el mayor de los hermanos, echándole un vistazo despectivo a la mujer que se encontraba de pié a su derecha, estática ante la aparición de su peor pesadilla- Gracias por venir a buscarme. Estaba a punto de cometer un error catastrófico.

-¿Otro?- quiso saber el hermano menor, riéndose abiertamente; su novia había tenido razón- Ven, vamos adentro antes de que se nos pase la noche.

-Es lo mejor- consintió Tom, observando a Bill, quien lucía increíblemente atractivo en el traje Burberry Prorsum que portaba aquella noche. A su lado, la encantadora Alice observaba al par de gemelos con gesto divertido, sabiendo que su presencia allí había sido de lo más necesaria.

-Tom, aún no acabamos de hablar...- le recordó Annya al guitarrista que ya se apartaba de ella, tomándolo del brazo.

-Sí, sobre eso... no estoy interesado- le hizo saber el músico, desprendiéndose del fuerte agarre de la rusa- Creo que deberías irte a buscar a alguien más que... sí lo esté. 

-¡Thomas!- gruñó enfadada la infantil damisela, siguiéndolo a través del empredado pasillo rodeado de luces por el cual avanzaban el guitarrista y vocalista de Tokio Hotel, junto con la encargada de mercadotecnia de la banda.

-Para llamarlo "Thomas" sólo yo, encanto- esclareció el frontman de la banda alemana- Ahora, si nos permites...-

-¡Frances!- le gritó Tom a la pelirroja que se hallaba a la distancia. Entre la multitud, su belleza, gracia y porte la hacían resaltar por encima de las demás mujeres allí presentes. Al escuchar la voz de su amado, la criatura volvió de inmediato el rostro hacia el punto del que había provenido el suave pero nítido llamado de su nombre. Tomada de la mano con su actual pareja, no era capaz de quitarle la mirada de encima al hombre que se dirigía a paso seguro hacia ella.

-Tom...-  musitó ella, observándolo esperanzada.

-¿Me permite esta pieza?- quiso saber el músico, tendiéndole la mano a la delicada dama del vestido color blanco, sin importarle que el hermano mayor, la cuñada y el novio de ésta se encontrasen allí. De inmediato, Dorian se puso como fiera, encorvándose ligeramente en posición defensiva, listo para saltar en pos de Kaulitz; más, sabiendo de antemano lo que iba a suceder, la humanoide se giró hacia su más grande apoyo, el cual la observó desconcertado al ver semejante reacción.

-Será sólo un baile- le rogó Frances tanto a Dorian como a Alexei- Prometo no tardar.

-¡Mira, Scarlett...!

-Está bien- se dejó escuchar el hermano de Lexie Umbrose, Alexei. Sorprendida ante la contestación de su novio, la menor de los hermanos Umbrose se giró a observarlo, verdaderamente anonadada- Regresa cuando quieras.

-Te juro que no será más de una pieza- insistió la entusiasmada modelo, trotando ligeramente hacia el músico que la esperaba con una enorme sonrisa.

El resto de la noche, la alegre Frances se turnó para bailar tanto con Tom como con Alexei y de vez en cuando, con Dorian; sin embargo, no podía negar que cuando mejor se la pasaba, era al girar animosamente con el mayor de los hermanos Kaulitz, el cual le hacía de lo más amena la velada.

-Tengo algo que advertirte- le susurró al oído el guitarrista, a la mitad de la noche, cuando la humanoide y su grupo estaban a punto de retirarse del evento- No voy a parar hasta que vuelva a conquistarte.

-Veremos si mi novio te deja...- se rió encantadoramente la modelo, alejándose de él de manera dulce al terminar la última pieza.


2 de mayo de 2012

Problemática


Problemática by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Vestido de Annya
-Annya...-murmuró con hartazgo el guitarrista alemán, al ver aparecer a pocos metros de distancia los ojos castaños que lo buscaban en medio de la obscuridad presente.

-¡Amor!-insistió la criatura de corto cabello rubio, estirando ambos brazos hacia el alto músico, el cual parecía un tanto desconcertado. ¿Acaso acababa de llamarlo "amor"? ¿Aún cuando llevaban más de un mes sin verse en absoluto? ¿Siendo que él negaba cualquier conexión emocional entre ambos? Le parecía inaudito-¿Estás bien? De repente ya no estabas en la multitud y yo, ¡me preocupé tanto! Temí por ti-

Y así, la modelo rusa le dedicó al mayor de los hermanos Kaulitz una caricia en la mejilla como jamás antes lo había hecho. Helada ante el contacto que se había producido entre la pareja de humanos, la humanoide allí presente, cuyos ojos se habían anegado de lágrimas, supo que era hora de irse.

-Creo que mi trabajo aquí ha terminado...-musitó en voz extremadamente baja, tanto que le costó trabajo escucharse a sí misma, aún con su finísimo oído.

-Frances...-

-Gracias por cuidar de él, Scarlett-interrumpió la ex mejor amiga de la pelirroja a la misma-Yo me haré cargo ahora. Además, tu hermano está buscándote; Alexei ya está aquí-

-Te agradezco el dato...-murmuró de último la humanoide, bajando la mirada-Con su permiso, no los entretengo más... Espero que... te mejores pronto, Tom-

-Carly...-

-Nos veremos luego-espetó la criatura con voz lastimera, retirándose de aquél sitio.

Apenas hubo abandonado el complejo laberinto de arbustos en el cual se había internado con el guitarrista de Tokio Hotel, la pálida criatura se soltó a llorar de manera inconsolable, como no lo había hecho en todo aquél tiempo, desde la ruptura de su relación con el hermano mayor de Bill. Sollozando en un completo silencio, su cuerpo hacía todo lo posible por expulsar de su ser aquél dolor infernal que le robaba la vida segundo a segundo, a través de las lágrimas transparentes y cargadas de culpabilidad, de intriga. ¿Qué había hecho mal?

A sabiendas de que nada iba a recuperar desviviéndose de aquella manera, la enloquecida criatura se aferró a la última resolución que había tomado de manera parcialmente coherente: seguir viviendo y para Frances Umbrose, esa vida se reflejaba en un solo ser, Alexei. Poco a poco, fue desprendiéndose de los recuerdos cargados de besos, de risas, de caricias... para reemplazarlos por la racionalidad, el deber, la necesidad incomprensible de seguir respirando. Se limpió las gotas de agua dulce que corrían por su rostro aún maquillado, se sorbió la nariz de un golpe, enderezó la postura y recompuso el gesto.

-Cielo...-la llamó la calidez de la voz masculina, tendiéndole una mano, como siempre lo había estado haciendo-¿Estás bien? Me mencionaron que te fuiste con... Tom Kaulitz-

-Fue un ligero malentendido-se explicó la humanoide, entrelazando sus dedos con los de su pareja-Dorian se puso un poco salvaje con él y me vi en la necesidad de ayudarlo. Era lo correcto-

-Tú siempre tan... bueno... - replicó el atractivo acompañante de la modelo, soltando una risa tras sus palabras- No quisiera decir "humana" porque sería rebajar tu nivel, amor. Me da gusto que lo vieras así. ¿Entramos?-

-Por supuesto- sonrió la criatura de cabello pelirrojo, comenzando a avanzar a través de la lujosa residencia.

-No, Annya...- le repitió el guitarrista a la mujer con la que se encontraba, tomándola de ambas manos- No hay manera en la que tú y yo... debes entenderlo. 

-¿Pero por qué, Tommy?- quiso saber la guapa chica, observándolo con sus ojos grandes y llamativos- Sabes que me extrañas tanto como yo a ti... . 

-No- corrigió el músico, dándose cuenta de inmediato de la trampa en las palabras de la sigilosa dama- Tú no me extrañas. Me necesitas...

-¡Justamente!- consintió la desesperada modelo rusa- ¡Yo te necesito! 

-Pero solamente para hacerte famosa...- repuso el mayor de los hermanos Kaulitz- Tú no... tú no me amas. Comienzo a creer que jamás lo has hecho...

-Tommy... no digas tonterías- le pidió de manera condescendiente Annya, intentando ganárselo de nuevo- Eres el hombre al que más he querido en la vida. Lo sabes. Pídeme que me case contigo, lo haré. Es más, mudémonos juntos, ¿No fue lo que siempre quisiste?

-Anny... no...- le rogó el músico.

-¿Ves? Acabas de llamarme "Anny". Como en los viejos tiempos, ¿Recuerdas?- insistió la mujer, intentando tomar el rostro de su acompañante entre sus pequeñas manos morenas- Las cosas pueden ser igual que antes si tú quieres...

-Ese es el problema- puntualizó Tom- Es lo que no quiero. Yo quiero... quiero algo real... algo más... quiero a Frances Umbrose. 

-¿Ah sí?- replicó enfadada la modelo- Pues buena suerte con eso... ya te despachó por un mejor modelo, por si no te has dado cuenta.

-No es cierto- se aferró el guitarrista- Ella... aún me ama; acaba de decírmelo. Y sólo... sólo tengo que recuperarla.

-Tommy, escucha...

-¡Tom!- gritó una voz muy diferente, una que tanto el alto alemán como su pequeña acompañante reconocieron de inmediato- ¡Thomas!

-¡Macky!- le respondió el primogénito de ambos hermanos- ¡Por aquí!-

-Thomas... - se dejó escuchar un poco más cerca la voz.