13 de abril de 2012

Desmoronarse

De pié a la puerta del edificio de Elite, Tom se quedó observando el taxi en el que Frances se marchó, sin mirar atrás y con un gato que Lexie le había entregado. Repentinamente, comprendió la gravedad de sus actos y sin pensarlo, se echó a correr en un intento de alcanzar el aerodeslizador amarillo en el que viajaba la mujer de su vida. Apenas hubo avanzado unos cuantos metros, se sintió tremendamente cansado. Había olvidado que, al volver a salir con Annya, también había recuperado el vicio del cigarro; por ende, su condición física estaba por los suelos.

-Déjala-le pidió Lexie con tono serio, mirándolo a la distancia, con sus brazos de piel blanca y cubierta de pequeñas pecas color chocolate.

-¿Dejarla? Es la mujer más importante para mí-contestó Tom sin pensarlo, sin quitar la mirada del vehículo que avanzaba por la calle.

-Si fuera tan importante para ti, no la hubieses engañado-replicó la humanoide de manera grosera, antes de darse la vuelta y echarse a caminar lejos del mayor de los hermanos Kaulitz, quien se había quedado paralizado en la esquina de la calle.

-Me equivoqué...-respondió él en voz muy baja, más para sí mismo que para Lexie, quien ya no se encontraba ahí.

Esa noche, tardó especialmente en llegar a casa. Con el corazón roto a causa de la consciencia de lo que había hecho, no tuvo las agallas para regresar a Elite a ver a Annya; en lugar de eso, se marchó en su aero a visitar todos los lugares que habían significado algo para él, en su corta pero muy especial relación con la hermana menor de Dorian Umbrose. En cada uno de estos sitios lloraba amargamente, consumido por el remordimiento de saber que le estaba yendo maravilloso con la encantadora pelirroja y todo eso lo había cambiado por unos cuantos minutos de calentura. Arrepentido, era consciente de que no podía buscarla; la imagen, el impacto... todo debió ser muy grande. Así transcurrió el resto de su día, hasta que se sintió verdaderamente agotado por primera vez en su vida y en silencio, se marchó a su casa, esperando de todo corazón encontrarla vacía, por su propio bien.

Ya en el ascensor que llevaba al pent-house de su edificio, vio las puertas abrirse lentamente y de manera cautelosa atisbó por la rendija que se hizo entre el par de pesadas planchas de metal; para su buena suerte, la luz del recibidor se encontraba apagada, lo que significaba que no había nadie en casa. Aliviado, echó a andar por la reducida habitación que contenía algunos pocos muebles y fotografías de él y su hermano, hasta que llegó al arco que conducía a su sala de estar. Allí, para su sorpresa, halló a todos sus amigos reunidos, apiñados en un círculo, en torno a una figura que sollozaba con las manos cubriendo su rostro.

-¡Tú!-vociferó alguien, una vez que sus pasos resonaron de manera hueca en la alfombra de la recámara-¡Maldito hijo de perra! ¿Cómo pudiste?-

-Viejo, viejo... cálmate, por favor-le rogó el guitarrista de Tokio Hotel al sujeto que se le venía encima, mientras el resto de sus acompañantes también intentaron detenerlo, tomándolo de los brazos.

-¡Mi mejor amigo! ¿No? ¡Maldito, maldito traidor!-

-¡Andreas, andreas!-le gritaban un coro de voces alebrestadas, intentando calmar sus ánimos.

-¡Andy, ya!-gritó Phoebe por encima de los demás, atrayendo la atención de su hermano-¡Deja a Tom en paz!-

"Dejarlo en paz..."!-repitió el mánager de la banda, volviéndose bruscamente para mirar a Phoebe, quien lo observaba con completa entereza, ataviada con un vestido color arena-¿Tú crees que puedo "dejarlo en paz" cuando sé que se estuvo cogiendo a mi vieja todo este tiempo?-

-Andreas-volvió a decir con voz resuelta y calmada la menor de los hermanos Hoffman-Vámonos ya. Hablaremos de esto después-

Sin oponer resistencia, el hombre de cabello rubio se tranquilizó lo más que pudo y en silencio, abandonó la residencia de los Kaulitz, al igual que el resto de sus amigos, dejándolo solo con Bill y Alice; quienes, confundidos, se miraron el uno al otro.

-Voy a la recámara-expresó la humanoide, consciente de que su presencia allí no era necesaria. Sin hablar, su novio asintió con la cabeza un par de veces, indicándole que era lo mejor. Calladamente, la mujer de cabello negro pasó a retirarse sin añadir más.

-Mira Bill, si me vas a soltar uno de tus sermones, créeme que no estoy de humor...-

-¿"De humor"?-repitió el menor de los hermanos Kaulitz, interrumpiendo a su gemelo-No estas "de humor" para escucharme pero sí para hacer que la novia de Andreas le ponga el cuerno y para andar engañando a Frances. Hmm... está curioso el asunto...-

-¡Mira, ya basta! ¿Sí? ¡Yo no quería...!-

-¡No querías pero bien que lo hiciste durante un mes!-le reclamó el frontman. 

-¡Yo no...! ¿Y tú cómo sabes que fue un mes?-quiso saber el mayor de los hermanos, fuertemente escandalizado.

-¡Estás en todos los tabloides, Thomas!-le gritó el pelinegro, tomando de la mesa su iPad. Allí, en la primera plana de una revista, aparecía Tom besándose apasionadamente con Annya, justo como Frances los había encontrado. Atónito, el boquiabierto guitarrista se quedó mudo al ver aquellas imágenes. Si él tenía acceso a ellas, no tenía duda de que Frances igual.

-¿Quién...?-

-¿Quién lo divulgó?-completó la pregunta el líder de Tokio Hotel-Sobornaron al portero de Annya esta mañana y él soltó toda la sopa acerca de las veces que habías estado allí, cuándo y cuánto tiempo. Fue muy torpe de tu parte pensar que lograrías tener esto como un secreto, grandísimo zopenco-

-¡Ese hijo de puta...!-

-¡Calma tus caballos, hermanito!-le exigió Bill a su hermano gemelo-¡Aquí el único... imbécil eres tú! ¿Cómo, Tom? ¿Cómo? Sabes que a Annya le encanta tratarte como a sus calcetas. Y Frances... ¡ella te quería de verdad! Además de que... ¿Cómo pudiste hacerle eso a Andreas? Él confiaba plenamente en ti-

-Andreas no quiere a Annya realmente...-musitó receloso el guitarrista, negándose a aceptar su culpa.

-¿Y tú sí?-quiso saber el vocalista-¿Por eso te sentiste con el derecho de quitársela de las manos a tu mejor amigo?-

-¡Él no es mi mejor amigo!-explotó Tom, de una vez por todas-¡Si lo fuera, no hubiese salido con mi ex novia!-

-¡Ex, Tom! ¡Ex!-le reclamó Bill-¡Que tú seas un farsante y hayas pretendido amar a Frances cuando en realidad querías a Annya no es problema de Andreas, ni de Frances, ni de nadie! ¡Aprende a cargar con tus culpas por ti mismo!-

-¡Oye...! ¡Oye! ¡Yo amo a Frances!-vociferó el mayor de los hermanos Kaulitz.

-¡Claro! ¿Y por eso la engañaste con su ex mejor amiga?-inquirió el hijo más pequeño de Simone Kaulitz-Vaya formas de amar las tuyas...-

-¿Sabes qué? Ya estoy harto de esto. No tengo por qué... soportarte-espetó el enfadado guitarrista, evadiendo a su hermano.

-¡Thomas! ¡Regresa aquí!-le exigió Bill a Tom, siguiéndolo a través de la sala de estar.

-¡KAULITZ!-gritó una tercera voz, una que no se había escuchado en toda la conversación, atrayendo la atención de ambos gemelos.


*Nota: La canción de este capítulo era "Love and death" de Tokio Hotel, pero a causa de dificultades técnicas fue imposible insertarla dentro del capítulo. Si gustas, puedes buscarla y escucharla por separado en YouTube.

11 de abril de 2012

Intocable


Intocable by Diana Harlu Rivera on Grooveshark



De pié en la acera frente a la sede de una de las compañías de modelaje más reputadas del mundo entero, la criatura de cabello liso y castaño se quedó observando a su cuñada, sin tener la más remota idea de qué decirle en aquél momento. Con el gatito que era su mascota entre brazos, la observó en silencio, mientras ella tomaba el primer taxi que le saltó a la vista. En un movimiento apresurado, Lexie Umbrose se precipitó ante la hermana menor de su prometido, Dorian, para entregarle a Rice, el pequeño minino que el mayor de los hermanos Umbrose le había regalado casi un mes atrás.

-Ten-expresó la dulce morena, tendiéndole a la diminuta criatura-Cuídalo por mí. Te veo más tarde. Llámame cuando te sientas mejor-

-Gracias-repuso secamente Frances, aceptando a la pequeña bola de pelos blanca con delicadeza. Dentro de su garganta, las lágrimas que tenía agolpadas en su interior no la dejaban ni siquiera respirar. Acto seguido, le indicó al extrañado conductor un destino que nadie hubiese esperado-Al puente de San Francisco, por favor-

En silencio, la humanoide se dejó descansar sobre el asiento del aero de transporte pintado de color amarillo, mientras observaba a través de su ventanilla al hombre que se había quedado al pié de las escaleras del edificio Elite, observándola fijamente con el gesto descompuesto y la expresión de alguien que sufre. Al hacerlo, sintió su corazón estrellarse aún más de lo que ya estaba, como si le hubiesen pegado con un martillo en él. Deseosa de no volver a saber de él, cerró sus hermosos ojos de largas pestañas.

-Vámonos-le pidió al hombre que conducía el vehículo, acariciando el suave pelaje blanco de Rice, quien lamía sus dedos a manera de diversión.

De pié sobre la nueva galería de observación que apenas meses atrás habían acabado de construirle al puente, Frances se dedicó el resto del día a observar el ir y venir del agua, pensando intensamente en lo que había visto: ¿Qué había salido mal? Porque, según ella, se había comportado durante todo su noviazgo con Tom de una manera digna, respetable pero sobre todo, cariñosa. Entonces, ¿Por qué su relación había fracasado? No le encontraba una explicación racional. 

Harta de llorar y con los párpados hinchados y enrojecidos, decidió que no tenía mayor sentido continuar sintiéndose mal por alguien a quien, evidentemente, no parecía importarle ella. Decepcionada en lo más profundo de su ser, se juró que jamás volvería a enamorarse de un humano y, específicamente, de Tom Kaulitz. Dorian había tenido razón. Al evocar mentalmente la imagen de su hermano, deseo que éste estuviese ahí en ese momento, para tomarla en brazos como la débil niña que se sentía en aquél momento y llevarla a casa, sin hacer una sola pregunta, como era su sabia costumbre. Sin embargo, se encontró totalmente sola, con el gato en brazos y ni la más remota idea de qué haría tan pronto hubiese vuelto a casa: no podía quedarse en San Francisco para siempre.

-¿Carlie?-la llamó una voz amable, cuando el sol comenzaba a ocultarse por el horizonte. De inmediato, la interpelada volteó, esperando ver la figura implacable de su hermano mayor ahí, detrás de ella.

-Hola...-respondió ella, bastante sorprendida, al ver al hombre de traje a su espalda. Con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón color azul marino, la miraba en silencio, sus ojos entrecerrados a causa de la luz del crepúsculo, que llenaba cada una de sus armoniosas facciones-¿Dorian te mandó por mí?-

-No-contestó el caballero, aproximándose a ella-Escuché lo que sucedió. Está en todos los tabloides de noticias-

-Oh no...-chilló Frances, avergonzada. ¿No era suficiente el que la hubiesen engañado? ¿Ahora todo mundo tenía que saberlo también?

-No te preocupes, pagué porque quitaran todo eso-replicó él calmadamente, sorprendiéndola con su declaración.

-¿Y tú? ¿Qué haces aquí?-quiso saber la escandalizada humanoide-¿Viniste a decirme eso, nada más?-

-No-repuso él con toda tranquilidad-Vine a buscarte. Lexie me indicó a donde habías ido y creí que necesitarías a alguien que te brindara su apoyo-

Con su corazón derretido a causa de la ternura que le produjeron las palabras del hombre, la pelirroja no pudo evitar lanzarse a sus brazos, sollozando de nuevo, con el gatito colgándole del codo. Sorprendido ante la reacción de ella, el caballero que la acompañaba tomó delicadamente a Rice sin que ella se diera cuenta y sin necesidad de más, correspondió su abrazo, estrechándola cariñosamente contra sí.

-Ven-le susurró al oído, con voz suave-Vamos a casa-

-Sí, vamos...-contestó ella, soltándose de Alexei para tomarlo de la mano. Anonadado ante el gesto, el humanoide no hizo comentario alguno; simplemente hizo lo mismo y estrechó con un pequeño apretón la delicada mano de la hermana menor de su mejor amigo.


9 de abril de 2012

Mentiroso


Mentiroso by Diana Harlu Rivera on Grooveshark


-Vámonos, se nos va a hacer tarde-le pidió la criatura de cabello castaño a la mujer que se encontraba dentro de la habitación, acicalándose para salir.

-Sí, sólo me falta un minuto-le contestó ésta calmadamente-Espérame en la sala, ya voy-

-Bien, mientras voy a buscar a Rice; no quiero que se quede tanto tiempo solo-replicó de último la interlocutora de la chica de cabello pelirrojo.

-Tú y tu gato...-musitó la hermosa dama, dándole los últimos toques a su cabello, el cual había recogido en una  larga cola de caballo que le caía por la espalda. Una vez que estuvo lista, se levantó del pequeño taburete en el que se encontraba sentada y con una serie de graciosos movimientos fue desplazándose paso a paso hacia la puerta de entrada de su recámara, para salir por el pasillo principal de su hogar y encontrarse con su mejor amiga y cuñada en el recibidor de la entrada del pent-house que ambas habitaban, la criatura del cabello castaño cargando un gatito de mayor tamaño que el que era hacía ya casi un mes.

-Vamos-replicó la mujer que cargaba a su mascota, pulsando el botón del ascensor que abría las puertas del pesado artefacto de metal encargado de movilizar al edificio completo.

-Sí, creo que todo va por excelente camino-contestó la pelirroja a una pregunta que su acompañante acababa de hacerle-Él está... diferente pero... supongo que eso sucede en las relaciones, ¿No? Uno de los dos puede llegar a cambiar-

-Me parece que sí-le respondió su interlocutora-¿Y diferente en qué sentido?-

-Con muy poco tiempo-replicó la hermosa mujer de cabello ensortijado-Digo... puede verme la mitad del tiempo que podía antes. Dice que es por su nuevo disco pero... rayos, a veces pienso que trabaja demasiado-

-Definitivamente-aseguró la criatura castaña-Ya ni Dorian pasa tanto tiempo fuera de casa-

-Es lo que yo digo-puntualizó Frances Umbrose, caminando por los pasillos de Elite al lado de su cuñada y mejor amiga, Lexie Umbrose-Mmm... de todos modos, estoy intentando no darle demasiada importancia al asunto. No quiero verme como una loca o algo así-

-Será lo mejor-confirmó Lexie-Lo que más les desespera es cuando comienzas a comportarte mandona o demasiado exigente. Se pierde el respeto de inmediato. Dale su espacio y que él se acerque a ti en la medida que quiera estar contigo-

-Me encanta esa idea-sonrió la humanoide de rasgos perfectos, entrando por un estrecho pasillo-De hecho, me pidió que saliéramos a comer hoy...-

Pero ni siquiera había terminado su frase, cuando la hermana menor de Dorian Umbrose se quedó completamente paralizada, al igual que su cuñada, observando la escena que se mostraba ante ellas dos. De manera imposible, a Frances se le cayó de las manos el café que llevaba en ellas, siendo ésto completamente inusual en un humanoide, con su potente mente y sus hábiles reflejos que permitían que nada se le escapase. Con su corazón latiendo a un ritmo exageradamente lento, la criatura permaneció mortalmente estática, escuchando de manera estruendosa para ella cómo el vaso lleno de líquido se estrellaba contra el suelo, derramando parte de su contenido en la madera clara del pasillo.

De pié contra un pilar, en una reducida esquina, Tom Kaulitz tenía arrinconada a su supuesta ex novia, Annya Nikova, propinándole un intenso y pasional beso, mientras la sostenía por la cintura, aplastándola contra su enorme cuerpo varonil. Con los ojos fuertemente cerrados, la modelo rusa, competencia de Frances, acariciaba el rostro y parte de la espalda del que fuese el novio de la menor de los hermanos Umbrose. Inconscientes de su presencia allí, no interrumpieron su juego. Al lado de Frances, Lexie no pudo evitar respingar a causa de la impresión.

-¡Conque trabajando...!-le gritó hecha una furia Frances a Tom, mientras le propinaba un golpe que lo tiró de inmediato, causándole un dolor punzante en la cabeza, que era donde lo había agredido. En menos de un segundo, la humanoide tenía al humano sujeto del cuello, levantándolo del suelo a pesar de la corta estatura de ella a comparación de la del guitarrista. Aterrorizada, Annya únicamente los miraba a ambos, convertida en un ovillo contra el suelo. Con voz amenazante y filosa, Frances se dirigió a Tom-Maldito mentiroso...-

-Amor, déjame que te explique...-vociferó Tom débilmente, con su garganta aplastada por la increíblemente fuerte mano de su novia.

-No hay necesidad-contestó de inmediato la pelirroja, su gesto convertido en la más pura expresión de la repulsión y el coraje-Esto se terminó. No tienes por qué darme más... explicaciones. Sigue en tu jueguito cuanto quieras, ya me harté-

Y así, sin palabras, la aturdida cuñada de Lexie soltó el cuello del que fuese el hombre que más había amado en la vida y aceleradamente, abandonó el recinto, a pasos enormes. Detrás de ella, el guitarrista de Tokio Hotel iba persiguiéndola, gritándole que se detuviese y lo escuchara por un segundo. Haciendo oídos sordos, Umbrose no se detuvo hasta que se hubo metido al primer taxi que encontró al salir por la puerta de Elite.


8 de abril de 2012

Multifacético


Multifacético by Diana Harlu Rivera on Grooveshark


-Sí... sí...-

-No... no, por favor...-

-¡Sigue...! ¡Sigue...!-

-¡Detente! ¡Ya!-

-¡Más...! ¡Más rápido!-

-¡Más despacito...! ¡Espérate!-

-Entonces... ¿Te veo después?-preguntó la primera voz, con su eterno tono tierno y mesurado, mientras se vestía lentamente.

-Por supuesto-repuso él, galantemente, mientras la observaba desde la cama matrimonial. 

-Te veo a las doce mañana-le espetó la segunda voz, a manera de orden.

-Aquí estaré-le contestó el hombre, recogiendo sus jeans del suelo.

Y así, Tom Kaulitz abandonó el departamento de Annya Nikova, su ex novia de hacía poco tiempo, minutos después de haber tenido sexo con ella desenfrenadamente, como acostumbraban cuando estaban juntos. La diferencia radicaba ahora en que llevaban cerca de un mes haciéndolo todos los días, a escondidas de la novia formal del guitarrista, la modelo australiana Frances Umbrose. Justamente esa mañana, acababa de estar con Umbrose, cuando le salió con que "tenía que llegar temprano al trabajo" para así poder escaparse y darse una vuelta por el lujoso pent-house de Nikova, con el firme propósito de pasar un par de apasionadas horas en la recámara de gusto vanguardista de ella.

A pesar de lo que se pudiera pensar, el músico no se encontraba en absoluto preocupado, "comiendo de dos platos al mismo tiempo" como solían decir él y su mejor amigo Andreas; de hecho, Andreas ni siquiera estaba enterado de que su mejor amigo, al que declaraba casi como un hermano para él, se encontraba "sirviéndose de su comida" o, en otros términos, teniendo sexo con su ahora novia. 

Después del incidente del café, el guitarrista había reflexionado y decidido que ese comportamiento únicamente le entorpecería las cosas en caso de que realmente quisiera volver a tener algo con Annya y mantener su relación con Frances al mismo tiempo. Por esto mismo, un par de días después de lo sucedido, contactó con el mayor de los hermanos Hoffman, con el asunto de pedirle una disculpa por su "terrible comportamiento", como él mismo refirió. De inmediato, el hombre de rubia cabellera aceptó las súplicas del hermano mayor de Bill Kaulitz, encantado de la vida. Desde entonces, tanto Andreas como la novia humanoide de Tom, vivían según ellos "en el paraíso", con sus perfectas relaciones funcionando a toda marcha mientras detrás de ellos, se vivía un tórrido romance pasional, basado puramente en sexo.

Desde el momento en que las cosas con Andreas quedaron solucionadas, Tom y Annya comenzaron a verse diariamente, ya fuese por la mañana o por la noche para "echarse un rapidito" o, en el mejor de los casos, se tardaban horas dándose placer el uno al otro, cada uno poniéndole diversas excusas a su respectiva pareja para poder desaparecerse un rato.

-¿Y cuando te vayas?-le preguntó Annya a Tom, un día que ambos se encontraban vistiéndose, alistándose cada quién para marcharse de regreso a sus propias obligaciones-¿Cuándo nos veremos?-

-No creo que para una modelo de talla internacional como tú, viajar a Europa sea un problema-respondió él-¿Me equivoco?-

-Para nada-sonrió la delgadísima criatura, encantada consigo misma. Le encantaba la manera en la que él la idolatraba-Tendré que sacarme campañas aleatorias de la manga o algo por el estilo-

-Así me gustas-replicó el músico, antes de propinarle a su sensual acompañante un beso en los labios-Bien, me marcho-

-Mañana a las tres, pasas por mí a Elite-le contestó la chica al hombre que ya se marchaba, colocándose su ropa apresuradamente.

-Eso se vería muy sospechoso, ¿No lo crees?-repuso el interpelado.

-Cualquier cosa, Andreas te mandó a recogerme-propuso Annya, mirándolo a través de sus desordenados mechones de cabello rubio.

-Mmm... me gusta la idea-confesó el mayor de los hermanos Kaulitz-Especialmente la parte en la que te recojo-

-Eres incorregible-replicó la rusa de último, riéndose en voz baja.


6 de abril de 2012

Última mentira


Última mentira by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Buenos días...-le susurró una voz al oído, haciéndolo despertar de sus ensueños, en los cuales, sostenía a ella, a la otra por su cintura esbelta y pronunciada, acercándola a sí mismo como solía hacer antes. 

-Buenos días...-contestó él, rumiante, agradecido porque la mujer con la que estaba le hubiese interrumpido el sueño; no sabría qué habría sido de él de ponerse a hablar dormido-¿Qué tal dormiste?-

-¿Dormí?-inquirió ella entre risas, abrazándose al torso ancho y fuerte del hombre-Como me lo permitiste...-

-Yo no te obligué..-rió él, complacido, al recordar la expresión en el rostro de su novia, la suave cadencia de sus movimientos y su respiración agitada de la noche anterior-Tú solita quisiste matarte y pues... ¿Quién soy yo para detenerte?-

-Muy astuto el caballero...-replicó la pelirroja criatura entre risas, acariciando el rostro de ángulos suaves-Anoche estuviste... wow. No sé qué te pasó pero... ojalá no pare de sucederte-

-Hey, un momento...-la interrumpió él músico, observándola con extrañeza-¿Quieres decir que mi desempeño anterior no te era suficiente?-

-No me malinterpretes, amor-le suplicó la modelo-Antes eras excelente... pero... ahora... ay... no quiero ni recordarlo-

-Guárdalo en tu memoria-rió el interpelado, comenzando a levantarse de la cama, haciendo caso omiso al estrecho y cariñoso abrazo en el que lo tenía sujeto su encantadora acompañante-Porque la próxima vez te lo voy a hacer mejor-

-Me muero porque llegue ese momento-expresó la dama, sentándose a medias en la cama para no perderse ni por un segundo de la exquisita visión del cuerpo del guitarrista.

-¿Qué te parece mañana? Paso a... ehmm... a recogerte mañana temprano-bromeó con ella el mayor de los hermanos Kaulitz, Tom, aprovechándose de su alta capacidad para hablar en doble sentido, don de Andreas y de él.

-Por supuesto-contestó una anonadada Frances Umbrose, con los ojos brillantes a causa de la emoción.

-Entonces es un trato-reconoció el celebrity alemán, recogiendo del suelo sus jeans. Brevemente, se acercó a la cama para darle un beso de despedida a su hermosa interlocutora-Te veo luego-

-No te vayas...-le rogó ella, aferrándose a su cuello con ambas manos-Quédate un rato más...-

-Tengo miles de ocupaciones hoy, preciosa... producción del siguiente disco, tú sabes-mintió hábilmente el caballero, alejándose de la mujer que imploraba su tiempo.

-Creí que te ibas de gira pronto para seguir promocionando el disco...-farfulló confundida la menor de los hermanos Umbrose, haciendo gala de su prodigiosa memoria.

-Sí, pero tú sabes perfectamente que no como si no produzco y si no como, muero, cariño-sonrió afectuosamente el hermano mayor de Bill Kaulitz-Así que, con tu permiso...-

-Tom-lo llamó ella antes de salir-Te amo-

-No tanto como yo a ti, mi cielo-expresó con una carismática sonrisa el engañoso enamorado, antes de colocarse sus lentes de sol.


4 de abril de 2012

Veracidad


Veracidad by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Tenemos que irnos-expresó Tom secamente, sin dar tiempo para explicaciones. Nervioso, Andreas lo observaba con la boca abierta a causa de la impotencia de no poderle explicar a su mejor amigo su situación, con una expresión profundamente mortificada en su rostro.

-Tom...-le rogó Frances, compadeciéndose del angustiado Andreas-Escúchalo...-

-No tengo qué escuchar; en general, ninguno de los dos. Vámonos ya-ordenó el guitarrista, tomando del brazo a su novia mientras ambos se levantaban de sus respectivos asientos. En silencio, la novia del mayor de los hermanos Kaulitz le dirigió al mejor amigo de su amado una mirada compasiva, sintiéndose mal por él.

-Te viste bastante mal allá atrás-le espetó la humanoide a su acompañante, una vez que se encontraron acomodados dentro del aero de  Tom.

-Como eso me importa mucho...-masculló el enfadado alemán, haciendo caso omiso del regaño de su novia.

-¿Sabes qué? Ya basta. Llévame a casa ahora, por favor-le ordenó repentinamente con voz de trueno la mujer, sorprendiendo en seco a su interlocutor.

-¿Qué? ¿De qué hablas? ¿No se supone que vamos a ir a cenar o algo así? ¿Olvidas acaso qué día es hoy?-le respondió él con brusquedad, intentando persuadirla para que cambiase de opinión.

-No quiero salir contigo si vas a seguir comportándote de esta manera-refutó la chica-Entonces pásame a dejar a mi casa. Ó déjame aquí, si eso te resulta más conveniente; tomaré un taxi-

-¡Scarlett Umbrose!-le gritó Tom-¡No te atrevas a hablar así! ¿Y cuál comportamiento? ¡Yo estoy de lo más normal!-

-¡Si para ti estar normal es como andar operado del cerebro, que mal estás!-le espetó de regreso Frances.

-Suficiente-replicó el músico, frenando en seco-Bájate-

-Gracias...-masculló la criatura pelirroja, abriendo de un golpe la puerta.

-Vamos a hablar, ve hacia la banqueta-le pidió él, un poco más contenido, bajándose de igual manera de su costoso transporte. De pié uno frente al otro, se observaron retadoramente, como nunca antes lo habían hecho-Ahora sí, ¿Qué te incomoda? ¿Por qué estás así? Porque el cuento ese de que te molestó mi comportamiento con Andreas me lo paso por el culo. Tú tampoco estabas tan contenta cuando Annya apareció-

-¡Es tu mejor amigo, Tom!-chilló ella en respuesta-¡Cómo puedes portarte así con él!-

-Ella es mi ex novia, ¿Recuerdas?-respondió el músico-Mira... no estás para saberlo, pero Annya fue, en su momento, una persona muy especial para mí. Así que sí, me impacta saber que ella está saliendo con mi mejor amigo-

-¿Por qué? Tú ya no sientes algo por ella. Tú y yo estamos juntos y se supone que tú...-

Aturdida ante la inminente verdad de los hechos, la humanoide se echó a llorar en el acto, comprendiendo todo súbitamente. A causa del dolor que sentía por dentro, sus hombros se sacudían cada vez que gemía.

-No... no...-le rogó Tom-Frances... amor... tú sabes que sólo tengo ojos para ti-

-Quiero creerte...-musitó ella en respuesta, abrazándose a él-Tengo algo que darte... un regalo para ti-

-¿De verdad?-respondió él, sorprendido: ninguna novia anterior le había dado un regalo-¿Qué es?-

-Ten-susurró la mujer con dulzura, sacando de su bolsillo el collar para colocárselo a su novio en el cuello. En un pequeño dije grabado de plata, se leía "Propiedad de Tom Kaulitz"-Mi corazón siempre será tuyo...-


2 de abril de 2012

Puñal


Puñal by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Brazalete de Frances
Para disgusto de su ya molesta novia, Tom Kaulitz se presentó a la residencia de los Umbrose hasta bien pasado el mediodía; exactamente, a las cuatro de la tarde con un ramo un poco marchito entre manos, así como una pequeña caja aguamarina de Tiffany's que contenía un brazalete plateado. Resignada para aquellos entonces, la hermana pequeña de Dorian Umbrose intentó comportarse complaciente con los regalos que su novio le había llevado, hecha a la idea de que con Tom las cosas no iban a llegar más lejos en cuanto a detalles se refería. Por su parte, se excusó diciéndole al mayor de los hermanos Kaulitz que no podía darle su regalo "tan temprano". De inmediato, éste captó la indirecta y con una sonrisa socarrona, tomó a la delicada criatura entre sus brazos, prodigándole un suave beso en sus labios aterciopelados.

-Tenemos que correr-expresó él, apenas había separado sus labios de los de ella.

-Ah, es cierto... el compromiso con Andreas...-replicó la mujer, sin mostrarse entusiasta-Vámonos ya; deben de llevar horas esperándonos-

-De hecho, nosotros tendremos que esperarlos a ellos-aclaró Tom, quitándole de las manos a Frances su ramo y la caja de su brazalete, para arrojarlos contra el primer sofá que vislumbró libre. Sorprendida ante semejante actitud de descuido, los ojos de la humanoide se abrieron enormemente, como platos; sin embargo, no quiso decir algo al respecto en un intento de no ser una molestia-Ella es modelo y Andreas dice que viene de la presentación de un producto en Irlanda; su vuelo se demoró-

-Comprendo...-musitó la humanoide-Bueno, vamos adelantándonos; no quiero que demos una mala impresión llegando tarde-

-Concuerdo contigo-le sonrió en respuesta el músico a su novia-¿Sabes? Te amo-

-Y yo a ti-sonrió ella por primera vez en largo rato, comenzando a sentirse bien. Tal vez se estaba tomando la fecha demasiado personal. Después de todo, era un día como cualquier otro... ¿No?-Ven, hay que apresurarnos-

-Tus deseos son órdenes-le contestó él entusiasta, tomándola de la mano para abandonar el edificio.

-¡Chicos!-exclamó una animada voz masculina, media hora más tarde, en un exclusivo café de Los Angeles, en el cual los dos amigos y sus respectivas parejas habían quedado de verse-¡Sí vinieron!-

-¿Y cómo íbamos a no hacerlo?-respondió Tom, poniéndose de pié para estrechar entre sus brazos a su mejor amigo, Andreas Hoffman, quien se aproximaba a él y su novia-¿Nervioso, viejo?-

-Sinceramente, sí... pero no por lo que tú imaginas. Ella... bueno, digamos que ya cayó-se jactó Andreas, aproximándose a Frances para saludarla con un sencillo beso en su mejilla.

-Así se habla-se enorgulleción el guitarrista de Tokio Hotel de su mánager-¿Y si no es ella, qué es lo que te tiene tan nervioso? Si se puede saber-

-Sobre eso...-balbuceó el rubio caballero nerviosamente, tomando lugar frente a su pareja de amigos-Tom... quiero que... por favor, no te enfades-

-¿Enfadarme de qué?-cuestionó el intepelado, volteando a ver a Frances con extrañeza.

-Es que... la chica que traje es...-

-¡Andy!-se escuchó una voz por encima del bullicio del café, que se encontraba repleto de parejas de enamorados-¡Ahí estás, amor!-

-¡Anny!-replicó con entusiasmo la voz del mayor de los hermanos Hoffman-¡Chiquita, creí que no llegarías!-

-¿Y perderme la oportunidad de pasar algo de tiempo contigo? ¡Ni loca!-expresó la rubia criatura que se aproximaba al trío. Súbitamente, ésta detuvo su camino en seco, como si hubiese visto algo que la apantallase en exceso-Oh... hola-

-Hola...-contestaron tanto Tom como Frances, tan sorprendidos como la invitada de Andreas.

-Tom, Frances...-los llamó el nervioso hermano de Phoebe-Ésta es...-

-Annya Nikova-replicaron los dos al mismo tiempo.

-Mi ex novia-comentó Tom, con la boca abierta a causa de la impresión. 

-¿Tú...?-

-Salgo con ella desde hace dos meses, hermano...-se explicó Andreas, temeroso.