11 de abril de 2012

Intocable


Intocable by Diana Harlu Rivera on Grooveshark



De pié en la acera frente a la sede de una de las compañías de modelaje más reputadas del mundo entero, la criatura de cabello liso y castaño se quedó observando a su cuñada, sin tener la más remota idea de qué decirle en aquél momento. Con el gatito que era su mascota entre brazos, la observó en silencio, mientras ella tomaba el primer taxi que le saltó a la vista. En un movimiento apresurado, Lexie Umbrose se precipitó ante la hermana menor de su prometido, Dorian, para entregarle a Rice, el pequeño minino que el mayor de los hermanos Umbrose le había regalado casi un mes atrás.

-Ten-expresó la dulce morena, tendiéndole a la diminuta criatura-Cuídalo por mí. Te veo más tarde. Llámame cuando te sientas mejor-

-Gracias-repuso secamente Frances, aceptando a la pequeña bola de pelos blanca con delicadeza. Dentro de su garganta, las lágrimas que tenía agolpadas en su interior no la dejaban ni siquiera respirar. Acto seguido, le indicó al extrañado conductor un destino que nadie hubiese esperado-Al puente de San Francisco, por favor-

En silencio, la humanoide se dejó descansar sobre el asiento del aero de transporte pintado de color amarillo, mientras observaba a través de su ventanilla al hombre que se había quedado al pié de las escaleras del edificio Elite, observándola fijamente con el gesto descompuesto y la expresión de alguien que sufre. Al hacerlo, sintió su corazón estrellarse aún más de lo que ya estaba, como si le hubiesen pegado con un martillo en él. Deseosa de no volver a saber de él, cerró sus hermosos ojos de largas pestañas.

-Vámonos-le pidió al hombre que conducía el vehículo, acariciando el suave pelaje blanco de Rice, quien lamía sus dedos a manera de diversión.

De pié sobre la nueva galería de observación que apenas meses atrás habían acabado de construirle al puente, Frances se dedicó el resto del día a observar el ir y venir del agua, pensando intensamente en lo que había visto: ¿Qué había salido mal? Porque, según ella, se había comportado durante todo su noviazgo con Tom de una manera digna, respetable pero sobre todo, cariñosa. Entonces, ¿Por qué su relación había fracasado? No le encontraba una explicación racional. 

Harta de llorar y con los párpados hinchados y enrojecidos, decidió que no tenía mayor sentido continuar sintiéndose mal por alguien a quien, evidentemente, no parecía importarle ella. Decepcionada en lo más profundo de su ser, se juró que jamás volvería a enamorarse de un humano y, específicamente, de Tom Kaulitz. Dorian había tenido razón. Al evocar mentalmente la imagen de su hermano, deseo que éste estuviese ahí en ese momento, para tomarla en brazos como la débil niña que se sentía en aquél momento y llevarla a casa, sin hacer una sola pregunta, como era su sabia costumbre. Sin embargo, se encontró totalmente sola, con el gato en brazos y ni la más remota idea de qué haría tan pronto hubiese vuelto a casa: no podía quedarse en San Francisco para siempre.

-¿Carlie?-la llamó una voz amable, cuando el sol comenzaba a ocultarse por el horizonte. De inmediato, la interpelada volteó, esperando ver la figura implacable de su hermano mayor ahí, detrás de ella.

-Hola...-respondió ella, bastante sorprendida, al ver al hombre de traje a su espalda. Con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón color azul marino, la miraba en silencio, sus ojos entrecerrados a causa de la luz del crepúsculo, que llenaba cada una de sus armoniosas facciones-¿Dorian te mandó por mí?-

-No-contestó el caballero, aproximándose a ella-Escuché lo que sucedió. Está en todos los tabloides de noticias-

-Oh no...-chilló Frances, avergonzada. ¿No era suficiente el que la hubiesen engañado? ¿Ahora todo mundo tenía que saberlo también?

-No te preocupes, pagué porque quitaran todo eso-replicó él calmadamente, sorprendiéndola con su declaración.

-¿Y tú? ¿Qué haces aquí?-quiso saber la escandalizada humanoide-¿Viniste a decirme eso, nada más?-

-No-repuso él con toda tranquilidad-Vine a buscarte. Lexie me indicó a donde habías ido y creí que necesitarías a alguien que te brindara su apoyo-

Con su corazón derretido a causa de la ternura que le produjeron las palabras del hombre, la pelirroja no pudo evitar lanzarse a sus brazos, sollozando de nuevo, con el gatito colgándole del codo. Sorprendido ante la reacción de ella, el caballero que la acompañaba tomó delicadamente a Rice sin que ella se diera cuenta y sin necesidad de más, correspondió su abrazo, estrechándola cariñosamente contra sí.

-Ven-le susurró al oído, con voz suave-Vamos a casa-

-Sí, vamos...-contestó ella, soltándose de Alexei para tomarlo de la mano. Anonadado ante el gesto, el humanoide no hizo comentario alguno; simplemente hizo lo mismo y estrechó con un pequeño apretón la delicada mano de la hermana menor de su mejor amigo.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Le van a romper su madre... lero lero... y con "le van", digo: Dorian, Alexei, pero sobre todo Bill, aparte de Andreas... y tal vez lo remate Alice :/

¡Qué bueno!