18 de abril de 2012

Herida


Herida by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Tom...-

-Déjame en paz-le rogó el segundo de ellos, cerrando los párpados pesadamente: cada día tenía menos fuerzas.

-La gente quiere verte...-

-¿Sí? Que bueno. Porque la única persona a la que yo quiero ver y que me vea en el mundo, no tiene la mínima intención de hacerlo-replicó con hastío el mayor de los hermanos, sin moverse un milímetro.

-Thomas, no seas payaso-le suplicó el hombre de cabello negro-Acamparon durante una semana para tenerte aquí. Sé un poco considerado con ellos-

-¿Acaso ella fue considerada conmigo? ¿Los que escriben idioteces en sus blogs acerca de mí, son considerados conmigo?-exigió saber el caprichudo guitarrista-Entonces no tengo por qué devolver favores que no recibo-

-¿Sabes qué? Ya me harté de tu actitud-explotó súbitamente el hermano pequeño-Ya basta. Si no quieres salir, está bien pero recuerda que ésto no sólo repercute en ti, sino en toda la banda y nuestro equipo de trabajo. Traes una gran responsabilidad sobre los hombros y eres perfectamente consciente de ello-

-Cierra la puerta al salir-contestó sosamente la voz varonil, pasando por alto las palabras de su interlocutor.

-Eres imposible, Thomas...-bramó el menor de los gemelos, saliendo como un torbellino por la puerta de la habitación de Tom. Éste, mientras tanto, se quedó tendido como estaba, mirando sin ver la pared que tenía frente a su rostro al mismo tiempo que respiraba pesadamente.

-Ya se va a acabar, ya se va a acabar...-se repetía constantemente, en un intento de facilitar su suplicio.

Finalmente, la gira de Tokio Hotel por Europa, la peor y la más difícil en todos sus años de carrera, llegó a su fin dos semanas más tarde, tras las cuales los chicos, sus acompañantes y todo el equipo de trabajo de Tokio Hotel abordó sus respectivos vuelos de regreso hacia Estados Unidos, en donde pensaban tomarse unos cinco meses de descanso, antes de comenzar a trabajar en alguna otra producción. Mientras tanto, se mantendrían con las regalías del disco, la mercancía recién lanzada, los productos de los que cada uno de los chicos era portavoz y la carrera de modelo de Bill. Las cosas saldrían bien, sin embargo, no todos pensaban así.

Desde que puso un pié en el avión, el mayor de los hermanos Kaulitz no podía dejar de pensar en las mañas de las que habría de valerse para toparse de nuevo con Frances Umbrose y en la medida de lo posible, hablar con ella. Comenzó a revisar su agenda, puesto que ya no tenía ningún contacto con Andreas, intentando encontrar algún evento en el que ambos coincidieran; para su desgracia, no hubo uno solo en la semana siguiente y Umbrose aún no confirmaba para ninguna gala, comida o evento semejante que tuviese lugar dentro de dos semanas. Desesperado, el hijo primogénito de Simone tuvo que hacerse a la idea de que tendría que encontrarse con Frances del modo difícil: buscándola en Elite.

Tom había escogido la agencia de modelos para la que ambos trabajaban como un pretexto perfecto para encontrarse con la humanoide y que ella no pudiese escaparse de su presencia además de que, a diferencia de su casa, resultaba difícil pensar que hubiese alguien allí custodiándola o algo semejante. Con la esperanza puesta en ir al día siguiente de su llegada, el guitarrista anduvo como loco atendiendo sus asuntos pendientes desde el momento en el que pisó tierra estadounidense. Cuando el sol volvió a salir, un día más tarde, el músico se encontraba mental y físicamente listo; por primera vez en meses había vuelto a comer en un intento de ganar una apariencia más sana y se preocupó por su vestimenta, afeitarse el rostro y pedir que le arreglasen un poco las trenzas el día anterior, tratando de lucir limpio y presentable. Después de todo, iba a rogarle al amor de su vida que lo perdonara por haberla engañado con su mejor amiga.

Entusiasta, salió de casa sin avisar a donde iba, cuando el sol apenas iba surgiendo por detrás de la enorme cantidad de edificios que existía en Los Angeles. Silencioso, abandonó el pent-house y en cuestión de minutos se encontró al volante de su aerodeslizador, tan descuidado en aquellos últimos meses. Marcó su destino en el panel de control del vehículo y en poco tiempo se halló en el estacionamiento para empleados de la agencia, abandonando su transporte con el paso de un hombre seguro. Sin saludar a un alma, se dirigió directamente con las secretarias y les pidió informes acerca de Umbrose: con quién y dónde estaba trabajando, si ya había llegado y hasta que hora abandonaría el edificio. Ansiosas por ser testigos de lo que planeaba Tom y también muertas de ganas por complacerlo, le brindaron todos los datos que necesitaba sin chistar, a pesar de que estaba estrictamente prohibido.

Para suerte del guitarrista, la modelo se encontraba en el edificio, en la tercera planta, esperando en una de las oficinas para arreglar un convenio con Armani Jeans, quienes la buscaban como imagen de su siguiente campaña publicitaria. Raudo y decidido, el músico se dirigió sin dilaciones hacia el punto que le habían indicado, rogándole a cualquier deidad que pudiese ayudarlo que para cuando él llegara, Frances aún se encontrara sola. Para su buena fortuna, sí lo estaba, con su cabello recogido en un sencillo peinado que lo envolvía todo en un pequeño rollo, con algunos cabellos de fuera, colgándole como hebras azafranadas sobre el rostro. Ataviada con un sencillo vestido color coral, portaba un abrigo de tonalidad beige encima. Al notar su presencia en el cuarto, la mujer se quedó completamente helada durante algunos segundos.

-¿Qué haces aquí?-exigió saber la criatura, al parecer nada contenta con la presencia del músico.

-Vine a buscarte-confesó éste sin miedo, aproximándose a ella.

-¿Para qué?-repuso bruscamente la pelirroja, cruzándose de brazos-¿Vienes en representación de Armani?-

-No, no es eso-contestó Tom, tomando asiento tras la elegante mesa de madera a la que se encontraba sentada la pelirroja-Quería hablar contigo y éste me pareció el lugar más idóneo para hacerlo-

-Pues evidentemente te equivocaste-le espetó Umbrose-Lárgate de una vez antes de que lleguen las personas de Armani y mi representante-

-Frances, no me hagas esto; por favor-le rogó el humano, tomándola de las manos, ante lo cual ella no se resistió-Sabes que estoy verdaderamente arrepentido; por eso estoy aquí, para rogarte que regreses a mi lado-

-Claro... arrepentido-se mofó la criatura amargamente, sin retirar sus manos.

-Amor, cree en mí por favor...-

-¿Cómo puedo creer en ti si me engañaste, Tom?-exigió la pelirroja-Y no me llames "amor". No digas lo que no sientes-

-¡Claro que lo siento!-se defendió el músico-¿Tú crees que si no te amara con locura no estaría aquí? Sé que me equivoqué... pero estoy dispuesto a enmendarlo. Pídeme la prueba que necesites para creerme-

-Tom, yo no...-

Pero justo en ese instante, la puerta de la estancia se abrió de golpe y tras ella aparecieron tres personas, de las cuales dos eran completamente desconocidas para Tom. Sin embargo, a uno de ellos sí lo reconoció de inmediato. Con la expresión congelada a causa de la sorpresa, los hermosos ojos azules observaban a las dos personas dentro del cuarto con evidente extrañeza.

-Hola, amor...-expresó el primero de los tres individuos que acababan de llegar-¿Qué hacen ustedes aquí?-

-Te estaba esperando-contestó Frances con sencillez, como si nada pasara-Cuando Tom llegó e insistió en hablar conmigo. ¿Puedes pedirle a seguridad que venga a escoltarlo de aquí? Esta charla ya me aburrió-

-Frances...-le rogó el músico, sorprendido ante su indiferencia-Por favor...-

-Claro que sí, cielo-repuso el interlocutor de la modelo, presionando un diminuto lunar color negro que tenía al lado de su oreja derecha-¿Alguna otra cosa que necesites?-

-En absoluto-replicó con seriedad la criatura, observando a Tom por última vez.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Tssssss... Eso pasa ¡Eso pasa!...

Peeeero... ¿Era Alex llamándola "Amor" o entendí mal? O_o ¿Son novios? Ö!