30 de abril de 2012

Chispa


Cuidadosa by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Ven, por aquí...-lo llamó ella dulcemente, tirando de su mano, la cual sostenía como si él fuese un niño pequeño y no el enorme hombre que tenía detrás de sí. Fascinado por la manera en la que había girado la situación, él la seguía silenciosamente, dejándose guiar al mismo tiempo que, a lo lejos, las luces resplandecientes de la alfombra roja los llamaban, invitantes, a unirse a aquél mundo de miseria y abandono. Mientras tanto, ambas almas se desplazaban en la obscuridad absoluta del enredado jardín cubierto de arbustos en forma de valla por todas partes.

Zizagueando entre caminos, el par de individuos fue moviéndose hasta que finalmente llegaron a un claro iluminado de hermosa decoración, donde encontraron debajo de un parasol de tela blanca un par de sillas metálicas donde apostarse. Debilitado a causa del invisible golpe que acababa de propinarle el hermano mayor de la criatura, el guitarrista se dirigió tambaleante hacia el asiento que su bella acompañante le ofrecía. En silencio, éste se acomodó como pudo en el armatoste de metal de intrincado diseño, sin soltar un solo instante la mano de piel suave y aterciopelada de de la pelirroja.

-Espérame un momento, tengo que ir por algo con qué curarte eso-le indicó ella con seriedad, una vez que lo hubo visto seguro frente a la mesita redonda que había entre ambas sillas-Vuelvo pronto-

-No-se lo impidió él inmediatamente, aferrándose a sus dedos larguiruchos y pálidos-Ya no regresarás. Prefiero desangrarme antes que perderte un solo minuto más-

-Estaré aquí antes de que te des cuenta-le prometió la dulce mujer, acariciando su rostro con las suaves yemas de sus dedos, como ansiaba hacerlo desde que se separaron. Un poco más tranquilo, él la dejó ir en contra de su voluntad, creyendo en sus palabras: sabía que era una mujer en la que podía confiar y así fue porque en menos de cinco segundos, la encantadora dama ya había regresado, botiquín de primeros auxilios en una mano y una diminuta charola en la otra. Curioso, el humano se moría de ganas por ver qué había en la bandeja de plata.

-¿Pero qué...?-

-Te vas a quedar quieto a mi señal-interrumpió la humanoide, entregándole el misterioso recipiente al músico que tenía frente a sí. Éste, de inmediato, comenzó a examinar su contenido.

-Esto es...-

-Comida-completó la frase la menor de los hermanos Umbrose, enfocándose en los objetos del botiquín, del cual apenas había comenzado a extraer lo necesario para reparar la nariz rota de Tom.

 -Espera...-

-Te estoy alimentando y pienso curarte-expresó la mujer sin pena alguna-¿Problemas con eso?-

-En absoluto-respondió el guitarrista, completamente fascinado por la criatura que tenía frente a sí-No sabía que tuvieras conocimientos en primeros auxilios-

-Tengo conocimientos en cualquier área que te imagines...-musitó distraídamente la atractiva fémina, enfocando sus iris color verde bosque en la torcida nariz del mayor de los hermanos Kaulitz.

-¿Cualquiera?-preguntó el hombre de las trenzas, observando a la mujer de cabello recogido con un gesto malicioso-¿Hasta kamasutra?-

-Eso no-contestó de inmediato Frances Umbrose, dirigiéndole una mirada despectiva al hombre que la acompañaba-O tal vez...-

-Lo supe desde la primera vez que estuvimos juntos, ¿Sabes?-expresó Tom, cruzándose de brazos de manera presumida-Eras demasiado buena para ser una amateur-

-Gracias por el... cumplido-replicó confusa la mujer, maniobrando en torno a la golpeada nariz del individuo trajeado que tenía sentado frente a sí-Ya está... sentirás un poco de picor en las próximas horas... si no disminuye, visita a un doctor-

-Lo haré-respondió el hombre, metiéndose a la boca uno de los bocadillos que ella le había traído-Y gracias a ti por el alimento-

-Es lo que hacemos...-

-¿Quiénes?-inquirió el guitarrista de Tokio Hotel, sin entender lo que la modelo había querido decir.

-Las mujeres-explicó la humanoide, guardando distraídamente todo lo que había tomado del botiquín. A unos cuantos metros de distancia, se escuchaba el bullicio de la fiesta comenzando-Aunque no nos guste reconocerlo... uno de nuestros mayores deleites en la vida es cuidar de los hombres que amamos...-

A partir de aquellas palabras, la atmósfera entre ambos sujetos sufrió un cambio radical. Esperanzado al escuchar sus palabras, las pupilas de Tom se volcaron en el rostro de Frances, esperando que su mente no le estuviese jugando una broma cruel. ¿Ella lo amaba?

-Frances...-

-Sí, dime-contestó ésta de inmediato, como si no hubiese sucedido algo ahí.

-¿Te gusta cuidar de mí porque... me amas?-inquirió esperanzado el músico.

-No te lo tomes muy en serio-replicó ella con rudeza, alejándose de inmediato del alemán. No quería que las cosas se malentendieran: ellos ya no podían estar juntos, así de simple-De todos modos...-

-¡Tommy!-se escuchó la misma voz de hacía un rato a la distancia, llamando de nuevo la atención de ambos individuos, los cuales no pudieron evitar volverse hacia el punto del que provenía el sonido-¡Amor! ¡Allí estás!-


2 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

¡Ah, cómo joden!... ¡5 minutos! ¡No más! ¡5 y yaaaaaaaaaaaaaaaa! Caramba... *Scarlett niega con la cabeza furiosa*

"¿Hasta kamasutra?" A este niño no se le va nada xD

Zaybet dijo...

No hagas que odie cada vez más a Nikkova. Ya por favor