30 de diciembre de 2011

Enfrentamiento


Enfrentamiento by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

De pié los unos frente a los otros en una pequeña habitación de forma cuadrangular, los humanoides del doctor Richard Vo evitaban mirarse los unos a los otros, excepto en el caso de Anna Selick Ecker, una alta rubia de ojos azul metálico que no podía apartar sus pupilas de su compañera, la atractiva Mia Alice Project, una criatura de encanto singular y tez blanca como la nieve. Entre los cuatro, Richard Vo permanecía en un silencio total, cruzado de brazos en actitud neutral, esperando a que alguno de ellos se animara a hablar sobre lo que había sucedido con los humanoides de Anderson Watts.

-Y tuviste que arruinarlo todo-lanzó la primera pedrada la voz grave y acusadora de Selick, dirigiéndose claramente a Alice-No conforme con haberte apartado del grupo...-

-No me aparté por voluntad, ¿Sí?-replicó la pelinegra, Alice, despegándose de la pared en la que se encontraba recargada. De inmediato, el hombre del otro lado de la habitación, Briant Joseph Project, su marido, levantó la mirada del suelo-O tal vez sí lo hice pero tuve mis razones-

-¿Razones?-inquirió Selick, colocándose en una posición abiertamente ofensiva: inclinada hacia adelante a medias, con las manos convertidas en garras y el gesto fiero, lista para saltar en cualquier momento-No tuviste nada más que un capricho de niña tonta, porque eso es lo que eres-

-¡Comprende que tuve que salir de allí!-comenzó a gritar Alice-Puede que sea una humanoide y que tenga una misión pero sigo siendo un ser libre y puedo utilizar esa misma libertad para decidir lo que quiero hacer y lo que no. ¡Si esa noche no quería reproducirme con Briant, no tenía por qué hacerlo! ¡Tengo la capacidad de tomar decisiones sobre mi cuerpo!-

Ante semejantes declaraciones, varios eventos ocurrieron al mismo tiempo: del otro lado de la habitación, Redgie giró su indignado rostro hacia su compañero, Briant, en una actitud abiertamente inconforme. Mientras tanto, en medio de los cuatro humanoides, Richard Vo también dirigió su mirada hacia su avergonzado hijo, quien una vez más había colocado sus iris azules observando al suelo en vez de a cualquiera de ellos. Una frente a la otra, Alice y Selick se enfrentaban en medio de aquél extraño cuadrángulo, ninguna de las dos dispuesta a dar su brazo a torcer.

-Briant...-musitó Vo, anonadado ante la actitud que había tomado su creación-¿Qué...? ¿Qué hiciste?-

-No fue su culpa, padre-respondió Alice, aunque la pregunta no iba dirigida hacia ella. Frente a tal acto de misericordia, Briant volvió a posar su mirada en la que fuera su esposa, sorprendido por el hecho de que estuviera defendiéndolo-Hay algo que tengo que confesar-

Lentamente, Richard Vo se tranquilizó una vez más, calmando sus ánimos demasiado apresurados para escuchar el contexto de toda aquella historia. Por segunda vez en su vida, se había olvidado de ser objetivo y analizar los hechos desde puntos de vista diferentes. Poco a poco, fue recuperando su postura relajada, para colocar sus pupilas en su creación favorita, la cual lo observaba a su vez en silencio, esperando sin palabras a que él le prestara toda su atención.

-Te escuchamos, Alice-contestó pasado un rato, cuando ya la exaltación de los presentes había bajado un poco.

-Yo...-comenzó a murmurar la atemorizada pelinegra, sin saber qué reacción esperar de aquellos individuos, que eran lo más cercano que tenía a una familia-Yo estoy... estoy viviendo con alguien más. Estoy enamorada de alguien más-

Al escuchar las palabras que brotaron de la palabra de su todavía mujer, Briant rompió en llanto sin poder evitarlo, las lágrimas corriendo a lo largo de su rostro completamente paralizado en una mueca de incomprensión. Con la boca entreabierta y los ojos saltados, parecía como si se hubiera quedado sin aire. Mientras esperaba a que Briant recuperara la compostura, Alice sintió un objeto estrellarse contra su mejilla derecha y para cuando quiso darse cuenta, ya tenía a Selick encima, propinándole sendos golpes que a duras penas podía esquivar.

Sobre el suelo de arenisca negra, ambas criaturas rodaban, una tirando puñetazos en todas direcciones y la otra luchando por evitarlos. Al mismo tiempo, en la misma habitación, Briant y Redgie permanecían ambos en silencio, sabiendo internamente lo que aquella declaración implicaba. En la misma recámara, Richard Vo observaba a sus cuatro creaciones con la mirada iluminada, internamente eufórico.

-Bueno, ya estuvo bien de tanto teatro-interrumpió Vo a las humanoides, llamando al mismo tiempo la atención de Briant y Redgie-¿Hay alguna otra cosa de la que quieras hablarnos, Alice?-

-Se llama Bill Kaulitz-musitaba la pelinegra, aún esquivando los golpes de su compañera, quien no se había detenido más que por el segundo en el que Vo se hubo dirigido a ellas-Es músico, vocalista para ser exactos. Tiene una banda, "Tokio Hotel". Son alemanes; está conformada por él, su hermano gemelo Tom y sus dos amigos: Georg y Gustav. Trabajo para él, soy su encargada de mercadotecnia-

-¡Conque por eso pasabas tanto tiempo en el trabajo!-acusó Briant a Alice, aún entre lloriqueos y gemidos.

-Debí decírtelo antes-se disculpó Alice, todavía enfrascada en su lucha contra Selick-Lo siento mucho. Yo... no sé cómo pasó-

-Es natural-intervino Vo, haciendo que Briant lo observara con expresión desencajada, sorprendido ante su tono tan comprensivo-Entonces, ustedes ya no viven juntos desde hace un tiempo-

-Dos o tres meses, aproximadamente-farfulló Alice con dificultad, tomando a Selick por los puños para que ya no pudiera seguirla atacando.

-Dos meses con catorce días-la corrigió Briant, conteniendo un poco el llanto. Extrañada ante el hecho de que llevase la cuenta exacta de los días que habían estado separados, Alice no pudo evitar girar sus pupilas hacia Briant, quien, a su vez, la observaba a ella.

-Eso-replicó el doctor Vo, sin darle demasiada importancia a los detalles-¿Y dónde te has estado quedando tú, Alice?-

-Con Bill-contestó la humanoide, ya librada de Selick, poniéndose de pié-Y su hermano Tom, en el departamento de ambos-

-Ya...-musitó Richard Vo, como restándole importancia a eso último-¿Y él no sabe tu origen?-

-Sí y no-replicó una tensa Alice, acomodándose la ropa-Sí sabe que no soy humana pero no sabe nada de la misión ni de dónde provengo-

-Ah... supongo que está bien-aseguró el científico, haciendo que la tensión de Alice se esfumara-¿Te está ayudando a avanzar en tus objetivos?-

-Podríamos decir que sí-afirmó la humanoide, revolviéndose el cabello-Me ha enseñado muchas cosas nuevas-

-Con eso basta-concluyó Vo, ante la mirada atónita del resto de los humanoides-Ahora, alístense para sus exámenes individuales. Los iré analizando uno por uno, para asegurarme que no me estoy perdiendo de nada bueno-

-Pero... padre...-

-Ya hablaremos de esto después, Briant-interrumpió el estudioso a su primera creación, observándolo con desdén mientras se aproximaba a Alice, la primera a la que quería estudiar. Sin embargo, cuando ya se disponía a ordenarle a la humanoide que se dirigiera hacia su laboratorio, el sonido de una puerta abriéndose los interrumpió.

-Disculpe, doctor Vo-llamó una voz melodiosa al científico, acompañada por unos ojos encantadores y rozagantes que examinaban discretamente toda la habitación-Pero el doctor Watts me ha pedido preguntarle si sería posible que nosotros y sus... criaturas nos encontráramos en un lugar común, para hacer una prueba de comparación-

Apenas hubo acabado de hablar, cuando Frances Umbrose, el experimento estrella de Anderson Watts, sintió caer sobre su cuerpo un peso que no se pudo quitar de encima, debido a la velocidad a la que le cayó. Confiada, no creyó que aquella torpe intento de humano volviese a intentar atacarla, sin embargo, sus pensamientos fueron equivocados. Para cuando quiso darse cuenta, ya tenía a Alice encima, intentando golpearla con todas sus fuerzas.

-¡Eres una mentirosa!-gritaba Alice, indignada ante aquella criatura pelirroja que se hacía pasar por una humana perfectamente normal-¿Cómo te atreves? ¡El pobre Tom cree que tú eres real!-

-¿Y qué estoy pintada o qué?-alcanzó a gritar Frances, evadiendo uno a uno los golpes de Alice-¡Por supuesto que soy real! Simplemente no vivo en la realidad que él cree-

-¡Ha estado yéndote a buscar a cada club existente en Los Angeles durante semanas!-exclamó la pelinegra-¡Perdiendo el sueño, tratando de encontrarte! ¡Y tú seguramente estabas aquí!-

-¿Y acaso es mi culpa que el idiota ese esté enamorado de mí?-replicó Frances.

-¡No lo llames, idiota!-le recriminó Alice, luchando de manera más ferviente contra Umbrose, quien hacía de todo para defenderse.

-Niñas, ya basta-intervino una tercera voz, una que ya habían escuchado antes. De pié en el umbral de la puerta, Anderson Watts miraba con una sonrisa entretenida a las humanoides, quienes en el momento en el que reconocieron aquél sonido se quedaron completamente quietas-Ya veo que mi mensajera no supo ser muy eficaz, Richard... pero espero que por lo menos te haya dado tiempo de escuchar el recado-

-Sí-contestó Vo, intentando comportarse de manera cordial a pesar de que sus sentimientos no se lo permitían-Y nuestra respuesta es...-

-Que aceptamos su reto o como quiera llamar a su cosa esa-respondió Alice por Vo, aún teniéndo a Frances debajo de ella.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Ö! ¡¿Cómo...?!...¡Por Dios, esto no me lo esperé! ¡Literalmente "soltó la sopa"!... Alicita resultó bien valiente. Pues chillón y todo, pero ése niño: Briant sigue cayéndome gordo. Bueno, ¿y con qué derecho Selick se le fue encima a Alice? De echo, debería estar avergonzada (Lo cual veo no es así), porque por "su" culpa, Briant hizo lo que hizo

"-Que aceptamos su reto o como quiera llamar a su cosa esa-respondió Alice por Vo, aún teniéndo a Frances debajo de ella"... XD La niña no sabe ni a qué van, y ya aceptó... luego por eso se arman los problemas.

¿Por qué no la golpeó otro poquito más? ¡Otro, otro, otro! Le hubiera jalado los "rojizos" con ganas...

No entendí... la reacción de Vo por lo que Alice hizo, como que se lo tomó con mucha calma... ¿Qué se trae entre manos? ;|

Muy bueno!



S.K