12 de diciembre de 2011

Tócame



Tócame by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-¡Tommy!-chilló una voz aguda de manera contenida, como si intentase hablar en susurros-¡Me vas a romper el vestido!-

-Te compro otro mañana...-aseguró una voz ronca, masculina y cadenciosa-Una docena si quieres...-

Repentinamente, las luces de la habitación se encendieron y ante dos sorprendidos pares de ojos apareció la figura de Tom Kaulitz, con el cuerpo de una mujer aferrado al suyo, sus piernas enroscadas en torno a su cintura estrecha y sus manos aferradas en sus hombros anchos. Hábilmente, el guitarrista de Tokio Hotel se las ingeniaba para colar una de sus manos por el vestido de polka-dots blancos sobre una tela roja mientras, con la otra, lograba que la criatura que tenía pegada a sí no se cayera al piso de alfombrado color blanco. Escandalizado ante semejante imagen, Bill Kaulitz se puso rojo de la vergüenza.

-¡Thomas!-le gritó a su hermano mayor, quien, al escuchar la voz de su gemelo se puso pálido como muerto y de manera involuntaria, soltó a su compañera quien, con un sonido audible, se estrelló de nalgas contra el piso.

-¡Macky!-exclamó éste, observando atónito al frontman de su banda, quien lo miraba a su vez con expresión estrangulada. Al lado de Bill se encontraba Alice, la atractiva encargada de mercadotecnia que trabajaba para él y el resto de sus amigos, misma a la que nunca había llegado a conocer en realidad-¿Qué haces aquí?-

-"¿Qué haces aquí?"-repitió Bill, sintiéndose a cada minuto más abochornado. Detrás del sofá de la sala principal, la criatura que venía con Tom, una rubia de cabello ensortijado y cara de ángel, los miraba a ambos en silencio, tremendamente nerviosa-Resulta que yo vivo aquí-

-Sí pero... yo creí que tú...-replicó Tom, haciendo un gesto hacia Alice, quien lo observaba completamente fascinada. Indignado ante semejante insinuación, el hermano pequeño de Tom se sintió aún más contrariado con éste último.

-Mejor ya cállate, Thomas...-repuso Bill, cerrando fuertemente los ojos en señal de molestia. A pesar de que esa misma idea le había pasado durante un segundo por la cabeza, la descartó cuando hubo recordado que Alice llegó llorando a su casa, evidentemente recién salida de un fuerte problema; como un caballero que era, no podía aprovecharse de la situación-¿Serías tan amable de escoltar a tu adorable acompañante a tu habitación?-

Pero antes de que Tom pudiera acatar la orden de su hermano menor, Alice ya se encontraba avanzando hacia él, completamente fascinada, sin poder dejar de observar el rostro del guitarrista. A pesar de que trabajaba con él desde hacía meses y lo frecuentaba desde hacía unas cuantas semanas gracias a las convivencias que tenía con él y el resto de los amigos de Bill, nunca había mirado atentamente a su rostro y para su sorpresa, se había venido a fijar hasta ahora que las facciones así como los gestos de ambos gemelos eran completamente idénticos entre sí, aunque sus estilos no se parecieran ni un poco. Por primera vez, prestó atención al rostro del mayor de los hermanos Kaulitz y sin poder detenerse, se plantó frente a él, extendiendo su mano derecha hacia la cara del músico, quien la observaba perplejo.

-¿Hola?-musitó Tom, nervioso, sintiendo cómo las manos de Alice recorrían con delicadeza el contorno de sus ojos, tocaban ligeramente su perfecta nariz y pasaban las yemas de sus dedos sobre sus pómulos. Detrás de ellos, Bill ardía de rabia al ver el completo espectáculo en el que se había convertido la llegada de su hermano.

-¿Thomas?-llamó Bill a su hermano, atrayendo la atención de éste, de Alice y de la mujer que permanecía detrás del sofá, acuclillada esperando a que Tom volviese con ella-Creí haberte pedido que te retiraras a tu recámara-

-Ah, sí-contestó el guitarrista, despegando con delicadeza los dedos de Alice de su rostro, tomándola por sus delgadas y huesudas muñecas y apartando sus manos de encima de él-Con tu permiso, Alice-

-Propio...-replicó la humanoide, quedándose completamente en blanco al mismo tiempo que no despegaba su mirada del hermano gemelo de Bill, el cual se aproximó de vuelta hacia el sillón, tomando la mano de la rubia que lo esperaba atónita y en completo silencio, ambos se dirigieron hacia el pasillo que llevaba hacia el dormitorio del mayor de los hermanos Kaulitz. Una vez que se hubieron retirado, Alice se giró para dirigirse de vuelta al indignado pelinegro que tenía atrás-¿Por qué no me dijiste...?-

-Creí que era evidente-la interrumpió Bill, un poco más calmado ahora que Tom y su acompañante se habían retirado-Todo mundo jura que somos idénticos-

-Lo son-confirmó la sorprendida criatura. Nunca había visto un fenómeno similar, a pesar de lo mucho que había aprendido en Astrella sobre genética humana.

-Sí, bueno...-replicó él incómodo, deseoso de apartarse de allí; no quería que Tom fuese a regresar-¿Te molesta si vamos a otro lado a seguir charlando? ¿Tal vez mi habitación?-

-Suena excelente-contestó ella de inmediato, notando la molestia que Bill parecía sentir en aquél momento, sumado al hecho de que no le quitaba la vista de encima al pasillo por el cual Tom y su acompañante habían desaparecido, como si temiese que regresaran.

De manera sutil, Alice no había podido evitar notar la manera tan posesiva en la que Bill se había comportado con ella en cuanto la humanoide mostró interés por Tom. Internamente, esta sensación la había hecho sentir tremendamente bien.


-¿Qué hacía tu hermano con esa fémina?-preguntó Alice sin tapujos, introduciéndose de manera natural dentro de la recámara en penumbras de Bill.

-Mmm... supongo que ya te imaginarás-respondió Bill avergonzado, sin ganas de explicarle a Alice lo que la mayoría de las mujeres hacían en su casa cuando iban acompañadas por su hermano mayor-Así es él, apenas cae en un bache emocional y se dedica a tener sexo con cuanta mujer se le cruza-

-¿Disculpa?-escupió Alice atónita. Contrario a lo que Bill había pensado, Alice no tenía la menor idea de qué podían hacer una mujer y un hombre estando juntos y a solas.

-Lo sé, no suena muy agradable-contestó él, caminando hacia un sillón que tenía en la habitación, cubierto de cosas. A pesar del tamaño del apartamento, sonaba sorprendente pensar que no existía en él una recámara para huéspedes. Dado que los amigos de los gemelos raramente se quedaban a dormir allí, cuando compraron el departamento ni siquiera se preocuparon porque hubiese una estancia en la cual sus amistades pudieran quedarse.

Para cuando Bill se dió cuenta, Alice ya se encontraba en la puerta, su mano colocada en la manija de la misma. Congelada, la humanoide se había quedado ahí, completamente estática, ante la mirada atónita del vocalista de Tokio Hotel.

-¿Alice?-la llamó éste, al darse cuenta de todo esto-¿Estás bien?-

-¿Bill?-le respondió ella-¿Si te pido un favor, me lo harías?-

-Por supuesto-respondió él, sin pensar en lo que había dicho.

-Si yo te pidiera que me enseñaras cómo es eso de "tener sexo", ¿Me enseñarías?-

Completamente helado ante la petición de Alice, Bill Kaulitz se quedó en una sola pieza, mientras miles de ideas corrían por su cabeza. Dios santo, ¡eso era lo que había estado esperando durante tanto tiempo! Entregarse a una mujer que lo amara como Alice lo quería, darle su cuerpo a la persona que más amaba en el mundo, que era ella. Sin embargo, había algo que se lo impedía.

-No puedo-contestó el cantante, bajando la mirada avergozado-No me malinterpretes pero no...-

-¿Por qué no?-quiso saber la curiosa humanoide, caminando de regreso hacia el músico, quien se encontraba tremendamente nervioso. Una vez frente a él, pasó sus brazos en torno a la cintura de él, aproximando los cuerpos de ambos.

-Cuéntame por qué estás aquí-apuntaló él, haciendo que ella se alejara de su cuerpo de manera casi automática. A pesar de lo mucho que le había dolido lo sucedido, Alice ya casi lo había olvidado, hasta aquél momento.

-Tienes razón, no debemos hacerlo-replicó ella de inmediato, cruzando sus brazos tras su espalda.

-Vamos a dormir, ¿Está bien?-sugirió el showman, aproximándose él esta vez a ella. Una vez que se encontraron de nuevo frente a frente, acarició en silencio su mandíbula en un gesto cariñoso, antes de que ella levantara la mirada para volverlo a ver.

-Está bien-consintió la inquieta criatura, retrocediendo. Ante la mirada atónita de Bill, Alice comenzó a desvestirse con toda naturalidad, como si se encontrara en su casa. Inocente, la humanoide sabía que no podía dormirse con la ropa que llevaba puesta, así que, sin tapujos ni pudor, comenzó a desprenderse de ella frente a un anonadado Bill Kaulitz que no podía pararla de mirar.

-¡Alice!-gritó Bill, una vez que recuperó el sentido. Para cuando el vocalista hubo hablado, la humanoide ya estaba a punto de desabotonarse la blusa color azul marino que traía puesta.

-¿Qué?-inquirio ésta, sin detenerse. No fue sino hasta que el cantante tomó sus manos y las apartó de su pecho cuando ésta se detuvo. Con el aliento entrecortado, el hermano menor de Tom respiraba con dificultad, sumamente excitado por la escena.

-Déjame traerte ropa-farfulló él con dificultad, apartándose de la criatura que lo miraba sin comprender por qué se había puesto así-No te sigas desvistiendo, por favor-

-Hmm... de acuerdo-consintió la humanoide, sin entender que era lo que a Bill había molestado tanto. En silencio, se sentó en la cama blanca y enorme que había en el centro de la habitación sin decir una sola palabra.

Dentro de su inmenso vestidor, Bill Kaulitz tomó el primer juego completo de pijama que encontró y a continuación salió de la habitación para encontrarse con una imagen sorprendente: sentada de espaldas a él, se encontraba Alice Project, únicamente en ropa interior, mostrándole su seductora y ondulante figura, iluminada por la luz de la luna que se colaba a través de las ventanas de la habitación.

-Ehm... ¿Alice?-llamó el cantante a la criatura, sus ojos fuertemente cerrados y una de sus manos extendida hacia ella, en la cual sostenía las prendas que había ido a traerle. En silencio, la humanoide se puso de pié y avanzó hacia él, de quien tomó la ropa que le ofrecía. Sin palabras, aproximó su cuerpo al del nervioso humano, para darle un ligero beso en la mejilla. Al sentir el calor de la mujer tan cercano al suyo, un escalofrío recorrió la espina dorsal del vocalista de Tokio Hotel.

-Gracias-susurró ella con delicadeza.

-No hay de qué-musitó él, nervioso. Mentalmente, contó hasta ciento veinte antes de abrir los ojos; para cuando lo había hecho, se encontró a una Alice completamente vestida que, aunque no estuviese usando las ropas encantadoras con las que solía vestirse del diario, se veía espléndida.

-¿Me veo bien?-quiso saber ella, al ver la expresión de pasmo con la que Bill se había quedado.

-Completamente-respondió el vocalista, sin poderle quitar la mirada de encima. Una vez que hubo recobrado el sentido de nuevo, se apresuró a dirigirse al sofá sobre el cual ya había una manta colocada para que él durmiera ahí-Ahora hay que acostarnos, ¿te parece?-

-Claro-consintió ella, aproximándose a la gran cama blanca-¿Qué lado de la cama te gusta más?-

-Ehm... yo... voy a dormir en el sofá-contestó Bill un tanto apenado. Internamente, sabía que si dormía al lado de Alice no podría reprimir sus instintos.

-¿Por qué?-inquirió la humanoide, completamente indignada. ¿Qué Bill no quería dormir con ella?

-Después te explico-le aseguró él, metiéndose bajo las cobijas del sofá-Buenas noches, Alice-

-Buenas noches...-rumió ella en respuesta, haciendo lo propio en la cama de Bill.


3 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

¡¿QUÉ?! ¡¿Qu… Quééééééééé?!...

¡Ay, pero si le voy a dar un zape a ese Bill! ¡Teniendo la oportunidad que… que…! *Respiro hondo* Ok, sí tiene justificación que dijera que no, pero es que fue tan extraño la forma en que le pidió las “clases”, y sobre todo que no se diera cuenta de la forma de pronto rara de Alice de hablar, que…

¡Ay, ya! Nada más de pensar, me da risa XD

¡Muy bueno!... Aunque ya me hiciste pasar mi primer coraje, Harlu…
Sube pronto

Besos!





S.K

Matvi dijo...

¡Quiero máaaaaaaas capítulooooooos como éstoooos! :D

Ahsdnfi

Espero el siguiente! :)

Zaybet dijo...

Ayyy este ya lo había leído aunque no iba a sí jejeje... ya anhelaba leer algo de lo que ya sabía.

¡Quedó genial!