23 de septiembre de 2011

Angustia colectiva



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Nervioso, no dejaba de mirar el indicador del elevador, el cual parecía jamás terminar de llegar a su piso. Por un momento, la alocada idea de bajarse por las escaleras de emergencia lo asaltó; sin embargo, al darse cuenta de que se encontraba en el nivel de pent.house, el más alto de todos, admitió que le sería imposible llegar tan rápido como él tenía pensado. Para cuando lo notó, un sonido musical emanó de entre las dos puertas de metal corredizas, las cuales se iban abriendo poco a poco, hasta que dejaron entre sí una abertura suficientemente grande como para que él se colara dentro de ella. En el cubículo, presionó el botón enmarcado con el grabado que se leía "Estacionamiento". 

-¡Thomas!-le gritó la voz una vez más, esta vez verdaderamente fúrica. Internamente, se sentía mal por tener que abandonarla, sabía lo que iba a costarle, aún así no se sentía arrepentido ya que, a pesar de que no siempre lo hiciese ver de ese modo, su hermano menor era su más grande prioridad en el mundo entero, inclusive por encima de sí mismo.

Descendiendo a través de las decenas de pisos llenas de apartamentos, el hombre comenzó a enviar un mensaje por medio del holocomunicador que cargaba dentro de su cerebro desde hacía unos cuantos meses. Rápidamente, por medio de comandos intercerebrales, comenzó a escribir con una caligrafía prediseñada el texto que envió al grupo de amigos, cuyos rostros fueron apareciendo en la mente de él conforme buscaba las claves de sus respectivos holocomunicadores.

-¿Te gusta, amor?-inquirió una voz femenina en otra parte muy distinta de la ciudad.

-Mi vida, es sólo una lámpara; escoge cualquiera-rió él con deleite, sentado en uno de los sofás de exhibición a pesar de la mirada asesina que le lanzaba uno de los encargados de la tienda, no muy contento con que el hombre estuviese acomodado encima de un sillón que tenía una claro letrero marcado a su lado: "No sentarse".

-¿Cualquiera?-escupió ella entre risas-Ahora entiendo por qué tuviste que pagarle a una decoradora...-

-¿Disculpa?-replicó el sujeto de cabello rubio, poniéndose de pié para acercarse a la delgada mujer de hermosos ojos que se encontraba cercana a él-¿Estás insinuando que no tengo gusto?-

-Si el saco te queda...-bromeó la chica, sin moverse un ápice del lugar en el que se encontraba de pié, fingiendo ver el precio de la lámpara de base blanca y pantalla verde que tenía frente a sí, mientras su novio se iba acercando cada vez más a su posición, hasta que estuvieron tan cerca que él pudo rodearla con sus brazos y estrecharla contra su cuerpo.

-Mira, niña...-

Pero, súbitamente, el habla del pequeño baterista se vio interrumpida por el mensaje que se desplegó de manera automática en su cerebro, así como en el de ella, parpadeando intermitentemente, con una estela roja detrás de sí, lo que indicaba que era de suma importancia. Al leerlo, ambos se quedaron estupefactos y, en cuanto sus cerebros lo asimilaron, ambos se echaron a andar a paso rápido hacia el ascensor de la tienda, el cual llevaba al nivel del estacionamiento, donde habían dejado el aerodeslizador convertible de él.

-Entonces, ¿En qué estábamos?-preguntó otra voz, esta vez una masculina, hallándose a pocos metros. En las manos llevaba un platón con cerezas en almíbar y una botella de vino sujeta entre los dedos, mientras se aproximaba a la escultural mujer pelirroja que tenía sentada en uno de los sillones de su apartamento.

-No lo sé-sonrió una mujer con picardía, acomodada en el sofá de gusto minimalista-¿Por qué no me lo recuerdas tú?-

-Todo un placer para mí-alcanzó a responder él con voz seductora, acercándose a la fémina que lo esperaba impaciente; sin embargo, algo distrajo su atención de las esculturales piernas bien torneadas que no podía dejar de mirar desde hacía largo rato. Rápidamente, leyó el mensaje y, a pesar de que no se encontró a sí mismo muy feliz al leer quién lo había enviado, supo que tendría que posponer sus planes: esto le ganaba a cualquier otra cosa que él tuviese que hacer.

-Nena...-expuso él, dirigiéndose con pesar a la dama que lo aguardaba expectante-Creo que vamos a tener que posponer esto... tengo una emergencia-

-¡Uno más, uno más...!-

-¡No, no puede ser! ¡Agh! ¡Maldito Hagen!-exclamó otra voz, en otra parte de la ciudad-¡No! ¡No, no, no...!-

-¡Sí! ¡Jódete cabrón, jódete!-gritaba jubiloso el propietario de una voz diferente, más grave-¿Qué creíste, que te iba a dejar ganar?-

-¡No seas hijo de pu...!-

Repentinamente, ambos hombres, los cuales se encontraban en un sitio infinitamente diferente al de la voz anterior, detuvieron sus juegos para prestarle atención al mensaje que, sin pedirles permiso, se había desplegado dentro de sus mentes, acaparando todos sus sentidos conforme lo leían. Preocupados, ambos se alejaron de la consola de inmediato, dejándola con el juego a medias, mientras se dirigían a la puerta del departamento que llevaban ya largo tiempo compartiendo. En sus mentes, sólo una cosa resonaba: el mensaje, el cual se leía muy claramente. 

"A Bill le sucedió algo."

3 comentarios:

[♥caRly dijo...

harlu please please dime en donde puedo releer RDC...? no la pude terminar de leer y ahora tengo tiempo pero ya no esta :(

Ileana dijo...

"¡Sí! ¡Jódete cabrón, jódete!" OMG. ¡No sabes como me dió risa eso!

Pues que decir Harlu, la historia va de maravilla, aunque para mi gusto un poco lento todo eso de Alice & Bill, pero tu sabrás porque es así -aunque nótese que soy una desesperada de primera xD-.

Besotes, Harlu querida.

●•Scarlëtt•● dijo...

-¡No, no puede ser! ¡Agh! ¡Maldito Hagen!-exclamó otra voz, en otra parte de la ciudad-¡No! ¡No, no, no...!-

-¡Sí! ¡Jódete cabrón, jódete!-gritaba jubiloso el propietario de una voz diferente, más grave-¿Qué creíste, que te iba a dejar ganar?-

-¡No seas hijo de pu...!-

jajajaja, ¡Como me encanto eso!...

Pobre Tom, todo histérico y sacando a los demás de sus cosas solo porque el hermanito se enamoró. cuando se enteren, les va a dar el ataque...


Muy buen capi, divertido y enredado, porque de un sitio se pasaban a otro, pero muy, muy bueno. me gustó mucho


Sube pronto!


Besos!


S.K