26 de septiembre de 2011

Éxtasis







Sentado en el sofá de la sala de su hogar, el hombre apenas y podía parpadear a causa de la fascinación que sentía. No entendía claramente cómo había logrado volver de aquél sitio, aquél maravilloso sitio, si durante todo el trayecto le pareció que no veía otra cosa que colores brillantes destellando por todas partes. Finalmente, había alcanzado el edificio, metiendo el aerodeslizador al garaje, antes de subir por el ascensor hasta su residencia, el pent-house que compartía con su hermano mayor. Apostado en un sofá de tapicería negra, se dedicaba a suspirar, perdido en la imagen de la mujer, la cual repetía una y otra vez dentro de su mente. 

Mientras tanto, por diferentes puntos de la ciudad, cuatro aerodeslizadores de diferentes modelos y colores se movían como bólidos entre la multitud, con la señal de alerta encendida para que otros autos los dejaran pasar. Moviéndose entre el tráfico, volanteaban violentamente cada cinco segundos, girando entre calles y avenidas distintas, buscando atajos para alcanzar de manera más rápida el edificio en el que habitaban los gemelos Kaulitz. Ansiosos, los seis iban mentalmente preparados para lo peor. Después de todo, lo veían venir de tiempo atrás: él ya no era el mismo.

Sumido constantemente en una depresión que difícilmente lo dejaba respirar, se encontraba siempre decaído, sonreía con dificultad y pocas cosas le causaban fascinación o encanto. Había dejado de ver películas hacía mucho, argumentando que las temáticas actuales se encontraban ya demasiado trilladas para él; de igual manera, se había despegado de la música, la cual únicamente escuchaba cuando se trataba de su propia banda, como cuando tenían que ir a grabar al estudio o revisar juntos algún single

A diferencia de hacía unos años, tampoco le gustaba leer ya y difícilmente salía si no era con su grupo de amigos y por cortos periodos de tiempo. Antes de que Tom saliese con Annya Nikova, pasaba todo el tiempo con él, pegado como su sombra, buscando para ambos cientos de actividades con tal de mantenerse siempre ocupado. Ahora que su hermano lo había abandonado también, no le quedaba de otra que ir y encerrarse en su hogar, a menos que sus amistades fuesen muy insistentes y, a base de ruegos y súplicas, lo invitaran a salir.

Conscientes de esto, los seis jóvenes, sumados a la mejor amiga de Bill, Natalie, hacían hasta lo imposible por levantarle el ánimo, buscando cualquier clase de actividades que pudiesen hacer juntos. Intentaban pasar con él todo el tiempo que podían obsequiarle, siempre comportándose de manera cordial y jubilosa con él, mas sabían que no era suficiente: no podían darle lo que él quería, lo que llevaba largo tiempo buscando y parecía encontrar cada día menos. 

En un intento de aligerarle la carga de buscarla, le presentaban a decenas de chicas que pensaban podían ser la indicada para él, aún así, pronto se daban cuenta de que la mayoría de ellas accedía a salir con él por su fama, su dinero o bien, porque pensaban que él era un ser extremadamente sexual y lo único que buscaban era tenerlo en sus camas por una noche. Desilusionado, el vocalista de Tokio Hotel abandonaba la escena tan pronto se daba cuenta de todo esto, sumido siempre en un mar de lágrimas al darse cuenta de lo difícil que resultaba para alguien como él encontrar una pareja.

Ahora, alarmados, los seis muchachos volaban a casa, sabiendo mentalmente lo que encontrarían pero esperando no hallarlo. Mentalmente, Tom era el que más exaltado se encontraba, pues era consciente de lo mucho que se había alejado de su hermano en los últimos meses y temía que éste mismo factor hubiese orillado a Bill a cometer estupideces. Una vez que llegaron al edificio, los jóvenes saltaron de sus respectivos aerodeslizadores, encontrádose en la diminuta plaza del edificio, la cual se encontraba frente a su entrada principal.

-¿Sentiste...?-

-No, fue algo muy extraño-le contestó el mayor de los hermanos Kaulitz al que llevaba siendo su amigo desde la infancia-Precisamente por eso me alarmé-

-¿Subimos todos?-inquirió Hagen, listo para actuar.

-No-repuso Klaus, al ver que su novia se encontraba tan alarmada. Si llegaban a ver una escena desagradable... bueno, prefería que Phoebe no estuviese ahí. 

-Estoy de acuerdo-repuso Andreas, pensando igual que Klaus-Creo que Tom y yo deberíamos ir primero-

-Si están haciendo todo este teatro por mí, olvídenlo-les advirtió la hermana menor de Andreas a los cinco hombres que tenía frente a sí-No me pienso quedar aquí como idiota esperando noticias: voy a subir-

-Phoebs, no creo que sea muy buena idea...-replicó Tom, rascándose la nuca-No te ofendas, es sólo que... bueno, si encontramos...-

-¿Y crees que tú vas a poder resistirlo, Kaulitz? Recuerda que es tu hermano menor-se interpuso Fabiho, quien hasta el momento había permanecido callado-Yo opino que deberíamos subir Hagen y yo. Klaus, quédate con Phoebe y los demás-

-¡Para nada!-gritó la novia de Gustav-¡O subimos todos o no sube nadie!-

Conformes con aquél veredicto, los seis amigos se miraron los unos a los otros, armándose de valor antes de avanzar al mismo paso hacia la puerta de cristal del magno complejo en el que habitaban los Kaulitz. Una  vez ahí dentro, se metieron juntos en el ascensor, siendo muy cuidadosos de no llamar la atención pues, si encontraban lo que pensaban, se iba a armar todo un escándalo ya sin necesidad de alertar a los demás residentes del edificio.

Piso por piso, su ansiedad iba creciendo, desarrollándose a pasos agigantados, hasta que, finalmente, el timbre del ascensor indicó la llegada al nivel de pent-house. Nervioso, Tom presionó su pulgar contra la pantalla táctil de reconocimiento que le permitía la entrada a su hogar. Inmediatamente, las pesadas puertas metálicas chasquearon, abriéndose poco a poco. Presas del miedo, los amigos se tomaron de las manos en silencio, avanzando cuidadosamente, un paso a la vez, temerosos ante lo que habrían de encontrar. Apenas llegar a la sala lo hallaron, tendido en el sofá con los ojos cerrados. Alarmado, su hermano mayor se echó a correr hacia él, viendo si aún lo encontraba con vida. Detrás de ambos, su grupo de amigos los observaba en silencio, sabiendo que habían llegado muy tarde y nada se podía ya hacer.

-¡Bill! ¡Bill!-gritaba el hijo primogénito de Simone Kaulitz-¡Carajo, viejo! ¡Despierta! ¡No me hagas esto!-

-¿Despertar de dónde?-enunció dulcemente el interpelado, de lo más tranquilo.

-¿Estás...? ¿Estás...?-

-Recostado-contestó éste, sin abrir en absoluto los ojos.

-Yo... ¡sentí algo! ¡Pensé que te había pasado algo! ¡Me llegó un pensamiento, de una mujer y luego una sensación muy rara! ¡Pensé que algo te había sucedido!-le gritaba Thomas a su hermano menor, sacudiéndolo por la playera.

-Claro que me sucedió algo-respondió Bill con completa calma.

-¿Qué?-le exigió saber su gemelo, el cual aún no comprendía el estado letárgico de su hermano menor.

-Conocí a alguien-expresó Bill tiernamente, suspirando de último.

-¿Alguien?-se interpuso Phoebe, sumándose a la conversación-¿A quién?-

-A una mujer-sonrió el hombre que se encontraba aún tendido en el sofá-Y es... divina-

-Espera un momento-replicó Fabiho, aproximándose al sofá-¿Tú estás...?-

-Enamorado-suspiró Bill, sus mejillas suavemente coloreadas cuando lo dijo-Así es-

-No, no puede ser...-exclamó Tom, soltando a su hermano, mientras retrocedía como asqueado. Mientras, Fabiho ocupaba su lugar al lado del lánguido Bill, quien parecía indispuesto a moverse.

Cuidadosamente, el mejor amigo de Georg tomó entre sus manos los hombros de Bill, los cuales sujetó hasta que logró sentarlo a medias. Después, lo soltó de improviso, dejándolo caer de vuelta al asiento del sillón con un golpe seco.

-Sí, definitivamente-concluyó Fabiho-Está enamorado-

Apenas había dicho la palabra, Bill soltó un profundo suspiro, que dejó entre helados y entretenidos a todos los presentes.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Jajajajajajajaja… ¡Pobre de mi amor!...Él tan enamorado y los otros bien espantados.
¡Qué risa me dio eso de que a cada “Enamorado” soltaba un suspiro!... Pobrecito, todo estupidizado por culpa de Alice. ¡Ya me imagino la cara que tenia!... Bueno, ejem, ok, ya me fui mucho, pero es que… ¡Agh! Harlu, me fascina cómo escribes y lo que le metes a cada capítulo

Muy bueno y divertido

Sube pronto!

Besos!




S.K