28 de septiembre de 2011

Dulce fiebre






-¿Cómo está?-preguntó la mujer tan pronto como hubo entrado por la puerta principal, la misma que daba del recibidor del departamento a la sala del mismo. Agitada, apenas y podía creer lo que le habían dicho por el teléfono.

-¿Tú cómo lo ves?-inquirió su hermano, sentado al lado del enfermo.

-Delirante-contestó la misma, aproximándose a ambos hasta que finalmente pudo sentarse del otro lado del sofá, cercana a los pies del hombre que languidecía sobre él, riéndose para sí mismo-Hallo, Billy-boy-

-Pudín...-murmuró este, antes de echarse una buena carcajada a causa de la incoherencia que había dicho. Con la mirada desenfocada y los párpados entrecerrados, era difícil saber si no se encontraba más bien en un estado semi-comatoso que fascinado.

-Vaya...-musitó la chica a sus pies en respuesta, observando bastante sorprendida al susodicho-Quién lo diría... ¿Alguien ya sabe quién es ella?-

-Eso es lo más chistoso-se rió el hermano mayor-No tiene ni la menor idea de quién se trata. Únicamente conoce su nombre, y no para de repetirlo. Es...-

-Alice Project...-suspiró el cantante, antes de echarse a reír como si hubiese contado una agradable broma-¿Acaso no es encantador? Muy simple, tal vez, diría yo... pero bueno, ¿Quién me creo para nombrar la perfección?-

Atónita, la mujer no podía dar crédito a lo que veían sus ojos. Enfundada en un ligero abriguito de color canela con botines que hacían juego, lo miraba sin palabras, apostada en el borde del asiento de cuero, tomándolo de sus larguiruchos y blancos pies.

-Increíble...-

-Lo mismo digo yo-repuso el pelinegro del otro lado del sofá, el hombre de las trenzas-Nunca había sentido algo parecido-

-Dices que te llegó cuando estabas...-

-Eso fue lo más incómodo del caso-se rió él, sintiéndose genuinamente avergonzado por muy difícil que esto pudiera parecer-Dejé a Annya... bueno, dudo que quiera verme pronto-

-Ya se le pasará-repuso ella, restándole importancia al asunto. La verdad, prefería que Tom no se reconciliara con su dichosa noviecita: la consideraba una pésima influencia para él-¿Seguros que no está narcotizado o algo así?-

-Completa y definitivamente-contestó el hombre, cambiando de tema sin darse cuenta-Responde como si nada. Sólo que no quiere ni probar bocado de tan embobado que está-

-Mmm... ya veremos, ¿Tienes idea de cuántas horas lleva sin comer?-inquirió la mejor amiga del pelinegro tendido en el sofá, angustiada por él.

-Yo lo vi probar bocado en la mañana y, de ahí no sé nada porque...-

-Las explicaciones sobran-lo interrumpió con sutileza y, aún así, tajante: le molestaba que lo pusiera por debajo de sus demás prioridades siendo que, para el vocalista de Tokio Hotel, su gemelo era más importante que su vida misma-Vamos a llevarlo a que coma algo-

-No tenemos ni una migaja en la casa...-rió él con ironía, dándose cuenta de que llevaba tanto tiempo alejado de su hogar que no tenía ni idea de si aún tenían cocina por lo menos.

-Vámonos a un restaurante, háblale a los demás y de paso diles a Hagen y a Fabiho que me vengan a ayudar con él para subirlo a uno de los aerodeslizadores-ordenó ella, estirándose a lo largo de la silueta del chico que no dejaba de suspirar para tomarlo con suavidad por sus mejillas.

-¿Quieres que Phoebe avise a VSD que vamos a salir?-sugirió Tom, poniéndose de pié en silencio.

-Es lo mejor, por si llega a suceder algo-consintió Natalie, repasando con sus dedos las facciones de Bill-Y vámonos ya antes de que este niño se desmaye o algo así-

-¿Nat?-inquirió una voz, una que ya llevaba largo rato sin interponerse impertinentemente dentro de la conversación.

-¿Qué pasa, cielo?-repuso ella con total naturalidad, acariciando su rostro.

-¿A dónde me piensas llevar?-quiso saber el chico quien, a pesar de no estar muy consciente de todo lo que ocurría a su alrededor, bien escuchaba lo que se decía de él.

-A cenar, corazón-contestó la mujer, comenzando a levantarlo del asiento en el que se encontraba postrado-Necesitas comer algo-


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Jajajajaja...

Pobre Bill, sólo de imaginarme eso en la vida real, me doblo de la risa. Todo embobado y en Alice proyectlandia...


¡Pobrecito Billy!...¿ Qué más pasará? ¡Dimeeeeeeeee!

Muy bueno...

Besos!




S.K