20 de febrero de 2012

Cercanía


Cercanía by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Mirándose a los ojos, los dos sujetos que se encontraban increíblemente cercanos dentro de aquél lecho de tibias mantas y fantasías volátiles, ninguno de los dos dudó ni por un segundo acerca de lo que iba a suceder. Después de todo, era la intención de ella, desde el momento en el que había concebido aquella sorpresa dentro de su mente. Él, sin aliento, se mantenía mudo a causa de la impresión, embriagado por la incredibilidad del instante.

Lentamente, el hombre de piel bronceada recorrió con su mano derecha el antebrazo de la criatura, erizando la piel de esta ante su contacto. Ella, en silencio, cerró los ojos a causa del placer infinito e indescriptible que le había prodigado aquél ligero gesto. En respuesta, se acercó más a él, colocando sus delgados y blanquecinos dedos tibios en el cuello del guitarrista, aproximándose a su rostro. 

En un segundo que pareció eterno para ambos, los dos sujetos se sumergieron en un beso tierno, calmado y sobrecogedor que comenzó a robarles el aliento más pronto de lo que ambos habían imaginado. De manera dubitativa, él desplazó su mano del brazo de la chica hacia su esbelta cintura, colocándolo abajo de la hilera de prominentes costillas, en aquella suave curvatura que le brindaba a la fémina una silueta con el mismo aspecto de un reloj de arena. 

Poco a poco, la criatura que él guardaba entre sus fuertes brazos le fue correspondiendo, colocando primero una de sus esbeltas y fuertes piernas sobre el cuerpo de él, comenzando a entrelazarse con su figura, a pesar de que ambos todavía tenían la ropa puesta. El músico, emocionado de sobremanera, soltó un suspiro involuntario, antes de tomar la extremidad de piel blanca con una de sus fuertes manos de dedos largos. Súbitamente, la pareja comenzó a emocionarse y en un momento de extasiada euforia él se giró hasta quedar de espaldas en el colchón de armoniosa hechura, con la delgada pelirroja encima de su cuerpo, montada a horcajadas sobre su abomen, con ambas manos en su cuello, tirando de él hacia sí, en un frenético intento de saborearlo aún más intensamente.

En respuesta, el hombre, quien ya se encontraba más que listo para la parte que desde hacía rato veía venir, comenzó a tirar delicadamente de los tirantes del sostén de satín negro que ella todavía llevaba puesto, hasta que estos comenzaron a colgar sosamente sobre los antebrazos cubiertos de pecas parcialmente invisibles, del color del sol. Con una maestría que sólo podía ser fruto de la práctica, el sujeto desplazó sus dedos hábiles de guitarrista hacia la espalda de la modelo, para desabrochar en un solo movimiento el soporte de la prenda, mismo que mantenía cerca de la mitad del atuendo en su lugar. 

Al sentir la presión que se desprendía de su cuerpo, la mujer soltó un respingo, sabiéndose a merced de su amante y como por impulso lo soltó para cubrirse con ambas manos los senos firmes y altivos. Encantado por aquella reacción, el otro no pudo evitar soltar una risita enternecida, sabedor de lo difícil que tal vez esto resultaba para ella. En silencio, la tomó por sus escuálidos hombros y lentamente fue sentándose, hasta que estuvo lo suficientemente cerca de la criatura como para prodigarle un beso en sus mudos y anonadados labios. Ella, lentamente, fue respondiendo al contacto, tímida primero más entregada después, hasta el punto en el cual ya no le costó trabajo dejarse ir, apartando sus manos de porcelana de su cuerpo, para colocarlas en el de él, específicamente en su pecho. Pocos minutos después, las manos de piel tostada ya se encontraban encima del par de senos, tocándolos en una forma que nadie había hecho antes.

Sorprendida por aquella forma de brindar placer, la pelirroja criatura gemía sin cesar, aferrándose a él con fuerza, a punto de romperle los hombros a causa de la presión que ejercía sobre ellos. Inconscientemente, una parte de su mente siempre tenía que estar concentrada en eso: en no hacerle daño con su fuerza sobrehumana. Después de un rato de caricias y besos desenfrenados, él decidió que era tiempo para acercarse más a su hermosa compañera, así que tiernamente giró sobre sí, de manera que la pareja tuvo que moverse en la cama, logrando que ella quedara debajo del cuerpo de su excitado acompañante, el cual no veía la hora de poder recostarla sobre el colchón, con su cabeza sobre el mar de almohadones suaves y su cuerpo encima de la perfecta figura de ella.

Una vez que lo hubo logrado, mientras las manos de la modelo no soltaban la espalda del apuesto guitarrista, éste se encontraba entretenido en algo más, tirando con delicadeza y sensualidad de los laterales de la prenda que la mujer todavía traía en la cintura, cubriendo la parte más íntima de su cuerpo. Sabedora de lo que se aproximaba, la pelirroja comenzó a hiperventilar, emocionada en exceso; torpemente, comenzó a desconcentrarse de su tarea y durante un momento dudó acerca de que estuviesen haciendo lo correcto. Él de inmediato se dio cuenta, y tanto era su amor por la criatura que se detuvo sin necesidad de pedírsleo, para mirarla a los ojos durante un momento que para ambos pareció interminable. Después de un rato en silencio, la hermosa humanoide abrió sus labios, para proferir con una voz ronca que nunca se le había escuchado una única palabra.

-Hazlo-enunció decidida, acariciando con su mano derecha la nuca de él.

En silencio, el hombre obedeció a las órdenes de la criatura y lentamente se fue sacando el pantalón, el cual todavía tenía puesto a esas alturas, para después despojarse de su ropa interior, misma que lanzó hacia uno de los lados de la cama, haciendo que ella se pusiera aún más nerviosa ante la idea de que ambos se encontraban completamente desnudos. Cuidadosamente, fue acercando su cuerpo al de ella, de manera que la mujer pudiese sentirlo parte por parte y no de golpe, como era la costumbre de él. Poco a poco, la modelo fue siendo consciente de que cada una de las formas de aquél maravilloso cuerpo masculino, hasta que sintió algo duro que se pegaba a su piel, latiendo intensamente. Asustada, levantó la vista hacia el rostro de su acompañante, como preguntándole qué era eso y por qué se sentía así. Enternecido por los gestos de la pelirroja, el guitarrista liberó una de sus manos para acariciar el rostro suave y de facciones perfectas de su acompañante.

-No te va a doler-le prometió con dulzura-Te lo prometo-

-Lo sé-sonrió ella con timidez, sintiéndose más tranquila-Ya lo he sentido antes-

Y así, sin palabras, la delgada humanoide tomó valor de quién sabe donde para sumergirse en su último beso con él, intentando mantener la calma de la situación. A sabiendas de que aquél era el preámbulo, él se lo tomó con calma, siendo cuidadoso en el momento en el cual tomó a la mujer por la cintura y en un movimiento lento y suave como la marea, fue introduciéndose en el cuerpo de ella, con una delicadeza que nunca antes había tenido con otra mujer. Al sentir el tacto de la piel de él dentro de la suya, la criatura comenzó a abandonar el beso, abriendo sus labios a causa de la impresión que le provocaba tenerlo así y soltó un fuerte suspiro cuando sintió la piel del abdomen de él completamente pegada a la suya. Poco a poco, fueron despegándose de aquél primer contacto, que la dejó a ella con los ojos cerrados y el gesto esforzado y al ver que ella no respondía, el músico llegó a pensar que algo les había salido tremendamente mal.

-Estoy lista-musitó la humanoide, con voz cortada-Hazlo de nuevo, por favor-

-Con mucho gusto-respondió el guitarrista, sonriendo complacido ante la manera en la que ella se había expresado. En silencio, y esta vez con más brío que la vez anterior, repitió el procedimiento, ahora soltando él un gemido ahogado.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

¡Caramba, pero si estos ya habían "llegado"! no entiendo por qué la otra se pasmó si ya había estado con él muy.... compenetrada xD pero bueno, la niña es primeriza, hay que darle chance...


This: "Después de un rato en silencio, la hermosa humanoide abrió sus labios, para proferir con una voz ronca que nunca se le había escuchado una única palabra.

-Hazlo-enunció decidida, acariciando con su mano derecha la nuca de él." Me recordó a dos de mis escuincles, no porque la escena sea igual... pero sí bastante similar xD y me arrancó una sonrisa eso :D...


Qué románticos!

Muy bueno!

Besos!


S.K