10 de febrero de 2012

Parcius


Parcius by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Vaya...-susurró la voz, escandalosamente varonil y musical al mismo tiempo, el mismo tono que hubiese pertenecido a un perfecto tenor-Miren a quién se le ocurre reportarse finalmente...-

-Dorian...-

-No hay pero que valga...-le contestó la figura masculina, su rostro de rasgos encantadores mirando a través de la holografía en tres dimensiones-¿Tienes una idea de lo mucho que me hiciste angustiarme anoche? Llego a recogerte y tú simplemente... ya te largaste-

-Escucha, sucedió algo...-

-¿Dónde estabas?-insistió el hombre, esta vez con mayor autoridad, observando severamente a la cohibida criatura pelirroja, amenazándola silenciosamente con aquellos ojos color avellana que tanto se parecían a los de la frágil mujercita.

-Lo lamento...-se excusó tímidamente-Si me dejaras explicarte...-

-Claro... y por eso terminaste durmiendo en la casa de unos extraños- la interrumpió aquél enigmático sujeto, la endemoniadamente fascinante figura- Me dijeron que te fuiste por ahí con unos nuevos amigos tuyos-

-Escucha, Dorian- se entrometió otra criatura, una mujer, de mediana estatura y cabello medianamente largo-Fue nuestra culpa. Nosotros insistimos en traerla a nuestro hogar. Eran... cuestiones de seguridad-

-¿Y tú eres?-quiso saber el interpelado de manera petulante, evidentemente molesto por la intromisión.

-Alice, Mia Alice Project-contestó la audaz interlocutora, haciendo acopio de todo su valor para responderle a aquél atemorizante ser que tenía frente a sí.

-¿Y qué te hace sentirte tan importante como para interponerte en medio de una discusión entre mi hermana y yo, Mia Alice Project?-quiso saber Dorian, hablando con toda autoridad; a pesar de que se encontraban a kilómetros de distancia, la humanoide sentía cómo todo el egocentrismo del hermano mayor de Frances Umbrose la aplastaba con todo su peso

-Dorian... creo que deberíamos hablarnos de una manera un poco... más cordial- sugirió de manera elegante y pausada una tranquila Alice, sabiendo que tenía el sartén por el mango- Después de todo, no somos completos desconocidos-

-¿De qué hablas?-apuntaló de inmediato el hombre de cabello castaño, su semblante obviamente alarmado ante tal afirmación.

-Yo soy...-

-Scarlett- interrumpió Dorian a la novia de Bill Kaulitz, dirigiéndose a su hermana-Sal de ahí en ese momento-

-Dorian, escucha...-

-Te he ordenado que salgas-puntualizó el mayor de los hermanos Umbrose, dando a entender que no estaba para objeciones-Sal en este momento o averiguo dónde estás y voy por ti-

-Oye, amigo. Un momento- se interpuso Tom, molesto por la forma tan dominante en la que el humanoide se dirigía a su hermana menor- Cálmate, ¿Quieres? Tú no eres quién para ordenarle qué es lo que tiene que hacer-

-Tú no te metas, amigo- amenazó el enfadado híbrido al humano, observándolo con severidad al ser testigo de la manera en la que el músico respondía por la pelirroja- Te espero en media hora, máximo, en la casa y no es una sugerencia-

Acto seguido, la holollamada se cortó, evidentemente terminada del otro lado de la línea y en la holopantalla apareció un mensaje automático que rezaba “Llamada interrumpida”. Sin palabras, Frances se quedó estática durante apenas un par de segundos, tras los cuales comenzó a encaminarse hacia el recibidor del hogar de los Kaulitz, con la firme disposición de llegar a su propia casa, a como diera lugar, en menos de treinta minutos.

-¿Qué...? ¡Oye! ¡Espera!- le pidió Tom a la humanoide, quien ya se encontraba presionando el botón que llamaba al ascensor- Tú no... no irás a hacerle caso, ¿Cierto?-

-No tengo alternativa- puntualizó la criatura, esperando impaciente a que llegara el pequeño cubo metálico que la transportaría varias plantas abajo. De no encontrarse a plena luz del día, hubiera saltado por la ventana para ahorrarse tiempo.

-Quédate a desayunar por lo menos- le suplicó su anfitrión- Come algo antes de irte-

-Tom, cuando Dorian dice treinta minutos, en verdad son treinta minutos- explicó Frances, rechazando de lleno la invitación de Tom.

-Bueno,  por lo menos déjame llevarte a tu casa- propuso el guitarrista; usaría esto de excusa para así ubicar el lugar donde residía la pelirroja y poderse acercar más a su persona. 

-No es necesario...-

-La prensa te comerá viva mañana si te ven saliendo de aquí- la interrumpió el guitarrista, sabiendo de antemano que tenía toda la razón. Por primera vez en su vida, descubrió que ser asediado por paparazzis las veinticuatro horas del día tenía sus beneficios- Déjame ayudarte-

Un tanto renuente, pero consciente de que el músico tenía razón, la criatura supo que no tenía otra alternativa que permitir que él la sacara de allí. Detrás del guapo productor, se encontraba aún la cuñada de esta, observando silenciosamente todo el drama que se había producido entre ambos.

-¿Me prestas ropa?- le preguntó Umbrose a Project, mirándola a los ojos.

-Por supuesto- contestó la interpelada de inmediato, sin dudarlo por un segundo.

Rápidamente, los tres se enfilaron hacia el cuarto de Bill y Alice, donde alguna de la ropa más reciente de ella se encontraba aún en sus empaques y bolsas originales. Sin decir una sola palabra, la hija de Richard Vo comenzó a sacar montones de prendas y arrojarlas tras su espalda mientras la pelirroja tras su espalda las iba cogiendo al vuelo y revisándolas una por una de manera experta. Una vez que hubo escogido un conjunto, entre las dos se dedicaron a deshacerse de nuevo del vestido de la modelo.

Outfit de Frances
-Comprendo- dijo Tom, observando cómo su cuñada le desenredaba a la hermosa pelirroja todas las cintas que mantenían sujeto el vestido en su lugar, mientras la australiana se las ingeniaba para sacárselo, tirando de él hacia abajo con mucho cuidado de no romperlo- Nos vemos en un rato-

En menos de cinco minutos, la delgada figura de la modelo salió enfundada en unos jeans de mezclilla, calzada con tacones negros de una altura considerable, una delgada playera de color blanco y un complicado suéter color arena que ni siquiera la misma Alice había estrenado. Sorprendido, al músico le costó trabajo reconocer a la mujer que tanto amaba con esas ropas que no parecían suyas.

Frances Umbrose
-El toque final- musitó la novia de Bill, sacando de la habitación lo que parecía un gorro de tela muy delgada, de aspecto lechoso y corte ligeramente ajustado, mismo que colocó sobre el cráneo y el cabello rápidamente recogido de Umbrose, quien displicentemente se dejó hacer por su colega humanoide en silencio. Perplejo, el mayor de los hermanos Kaulitz no podía entender lo que el par de mujeres hacían, hasta que, una vez que lo tuvo bien puesto sobre la cabeza, el extraño aditamento pareció comenzar a transformarse en lo que se convirtió en una larga y delicada cabellera rubia que hacía que reconocer a la hermana menor de Dorian resultara una árdua tarea.

-Bastante bien- constintió la humanoide hija del doctor Anderson Watts, sin tener siquiera la menor idea de cómo se veía. Calladamente, se acomodó la espesa mata de cabello, colocándola sobre los hombros.

-Nos lo dan en Astrella- le aclaró Alice a Tom, al ver que éste se había quedado completamente anonadado- Es para ocultarnos-

-Nos vemos- se despidió rápidamente Frances de la mujer que tenía frente a sí, dándole un ligero beso en la mejilla antes de marcharse, avanzando en largas zancadas de manera hábil, a pesar de los complicados zapatos que calzaba.

-Ponte esto- le pidió de último Tom a su hermosa acompañante, una vez que ambos se hubieron encontrado dentro del ascensor. En silencio, le entregó sus gafas de sol, mismas que cubrían cerca de la mitad del rostro de la atractiva modelo- No serán de última tecnología... pero creo que nos servirán de algo-

-Gracias- sonrió la criatura para el hombre, deslumbrándolo con la naturalidad de su belleza matinal. En silencio, ambos se observaron durante un corto periodo de tiempo, antes de volver sus miradas hacia otro lado, avergonzados: tenían que concentrarse.

Ya en el estacionamiento subterráneo del edificio, la modelo se subió de copiloto en el aerodeslizador rojo del guitarrista y tan pronto como éste se encontró subido también, arrancaron instantáneamente el motor, con Umbrose dándo instrucciones acerca de cómo llegar al exclusivo edificio donde habitaba. Al llegar al edificio, al mayor de los hermanos Kaulitz no le sorprendió en lo más mínimo vislumbrar al mismo hombre de atractivos rasgos y a la ya conocida Lexie Umbrose al lado de él, esperando a su pequeña Frances desde el balcón de su apartamento en la última planta del constructo de corte vanguardista.

-Gracias por todo, Tom. Te veré luego- se despidió Frances, abriendo de golpe la puerta del aerodeslizador apenas el músico se hubo estacionado en la planta subterránea destinada para esos menesteres.

-Un momento- objetó el humano, cuando ella ya se disponía a salir, tomándola de un brazo para acercarla a él y en un solo movimiento, darle un beso en la punta de su delicada y ruborizada nariz.

-Ahora sí, nos vemos- respondió el mayor de los hermanos Kaulitz, una vez que hubo besado a la humanoide.

-Adiós- se despidió la pelirroja, completamente ruborizada.

-¡Carlie!- chilló Lexie Umbrose al ver a Frances entrar al recibidor exquisitamente decorado del pent-house, donde la joven esperaba a la modelo sentada en uno de los silloncitos blancos que había en la estancia.

-Hola, Lex- la saludó la pelirroja de vuelta. Inmediatamente, la joven criatura que aguardaba allí se levantó de un salto y corrió para abrazar a su amiga efusivamente. La hermana menor de Dorian no pudo evitarlo y también correspondió su abrazo.

-Estábamos tan preocupados- explicó Lexie, observando a Frances así como estaban- Dorian se puso furioso cuando se enteró que te habías ido con unos desconocidos-

-Los conocí en el trabajo- admitió la modelo sabiendo que no podría mentirle a aquella cría.

-¿Scarlett?- la llamó una voz masculina a la lejanía, la cual la pelirroja reconoció inmediatamente.

-Deséame suerte- le dijo Frances a Lexie, intentando soltarse de ella y pensando a la vez en la pelea que estaba a punto de tener con su hermano mayor.

-Voy contigo- respondió noblemente la pequeña mujer, sin querer soltar a Frances. También ella era consciente del problema al que estaba por enfrentarse su mejor amiga.

-No, no quiero que ustedes tengan problemas- replicó la menor de los Umbrose.Sabiendo que no iba a ceder, Lexie finalmente dejó ir a Frances y ésta emprendió la marcha hacia la sala dónde su hermano la esperaba.

-Ya llegué...-enunció la tímida humanoide, tan pronto se hubo encontrado en la presencia del temible ser.

-¿Tienes la más mínima idea del susto que me causaste?- quiso saber aquella voz aterciopelada, el rostro de gestos hechizantes. 

-Perdona, es que yo…-

-Creo que tampoco eras consciente de que en cualquier momento pueden descubrirnos ¿Estoy en lo correcto?-

-Dorian, si tan sólo me permitieras explicarte…-

-Pero claro, ¿Cuándo haz medido tú riesgos?- continuó él, como si ella nunca hablara.

-Escucha…-

-Es más que obvio que se encargaron de darte infinita belleza pero ni siquiera una pizca de inteligencia- la insultó el hombre por vez primera, haciendo que la pelirroja se sintiera muy mal.

-¡Conocí a una humanoide!- le gritó Frances a Dorian para que dejara de interrumpirla por fin.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Tsss... Denso... Mandoncito el "Dorian"