20 de mayo de 2012

Pasado


Pasado by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-¿Todo está preparado entonces?

-Como pediste- respondió la mujer, avanzando al lado del caballero de cabello negro, mismo que se detuvo un momento, dubitante, asustado hasta cierto punto respecto a lo que estaba a punto de hacer. En silencio, su acompañante lo esperó, sabiendo que se sobrepondría pronto; solía sucederle que cuando se encontraba demasiado temeroso, se paralizaba repentinamente. 

-Disculpa... fue una especie de... lapsus- se explicó él, retomando el paso.

-No tienes de qué preocuparte- intentó confortarlo, tomándolo del brazo cariñosamente- Todo va a salir bien.

-De todo corazón, eso espero- comentó el hombre, antes de entrar por la portezuela- Mantente atenta por si las cosas no resultan según lo planeado.

-De acuerdo- consintió la dama, sonriendo débilmente en un intento de infundirle ánimos.

-Por cierto... estoy enamorado de ti- confesó él, devolviéndole la sonrisa- Perdón por no decírtelo antes.

Alexis Blair
-Richard...- musitó ella, corta de aliento, dando un paso hacia el frente con su pie descalzo.

-Aunque me gustas más cuando te vistes propiamente- comentó el científico, divertido ante la inesperada visión de los dedos pequeños y blancos de ella. Se encontraba tan preocupado que apenas y lo había notado- No te vendría mal ponerte los zapatos que te regalé.

-No los encuentro, ¿Sabes?- comentó la delicada doncella, colocando su par de delicadas manos tras su espalda, con los dedos entrelazados de una manera dulce- Es como si hubiesen desaparecido.

-Claro que lo hicieron- intervino una tercera voz en la conversación, proveniente de la boca de un hombre que acababa de salir por una pequeña puerta blanca- Eran horribles. Tuve que deshacerme de ellos; el solo verlos...vaya, me sorprende que todavía tenga corneas.

-Anderson, tú no debiste...

-Te compré otros, no te preocupes- consoló a la muchacha el joven científico de cabello negro, parecido al de su compañero de trabajo, el cual lo miraba enfurecido, unos cuantos metros adelante- Más bonitos.

-Me gustaban los que me dio Richard...

-Olvídalo ya, Lex... ¿Sí?- le pidió el encantador joven de piel blanca, tomando a la confundida criatura pelirroja de las manos, sintiendo la inusitada suavidad de su piel, aspirando el aroma a manzana que destilaba cada parte de su anatomía... era absolutamente increíble- Hablaremos de ello luego; sabes que estamos ocupados.

Richard Vo
-Oh, es cierto- sonrió la muchacha- Nos irá bien, ya lo verán.

-Estamos más que seguros, B- se dirigió a ella el primer joven, el que portaba las gruesas gafas de pasta negra, con ambas manos metidas en su bata de laboratorio, la corbata ligeramente chueca.

-Primero Dios...- musitó la joven, dirigiéndose a saltos al hombre de rasgos asiáticos, el que se encontraba más alejado de ella, para acomodarle la corbata de color rojo. Ante semejante respuesta, ambos científicos se miraron el uno al otro, atónitos ante lo que acababan de escuchar.

-Disculpa, muñeca; ¿Qué dijiste?- le cuestionó Anderson, el más joven de ellos dos.

-"Primero Dios"- repitió dulcemente la mujer, dirigiéndole una mirada cándida a su interlocutor, dado que no entendía que tenía de extraño lo que acababa de decir.

-Richard... ¿Puedo hablar contigo... en privado?- pidió uno de los perplejos jóvenes, dirigiéndose a su compañero. Éste, tan atónito como el otro, asintió torpemente un par de veces de manera acelearada, antes de tomar por sus delicadas manos a la criatura que tenía frente a sí- Ve al laboratorio y no salgas de allí hasta que alguno de nosotros vaya a buscarte, ¿Está bien?

-Sí- contestó ella débilmente, un tanto asustada por la reacción de ambos hombres; sin embargo, obedeció de inmediato la orden y se alejó, avanzando con ese paso suyo de bailarina de ballet, ante la mirada sorprendida del par de hombres.

Anderson Watts
-¿Escuchaste?- escupió Anderson, acercándose a su colega, profundamente indignado.

-Sí, lo sé... no pensé...

-¡Nadie pensó!- exclamó el americano, en un estado de ánimo más exaltado que el de su compañero- ¿Qué vamos a hacer si la junta se da cuenta?

-¿Qué quieres que hagamos? No podemos decirle que está mal lo que dijo- contestó aquél al que la mujer había llamado Richard- Tiene derecho a sostener sus convicciones, como cualquier otro ser humano.

-Ese es el problema, Ricky- se quejó Anderson- Ella no es humana. Lo sabes.

-Pero está tan cerca...

-"Cerca", no es suficiente- lo corrigió- Una persona con una deficiencia física está "cerca", como tú dices, de llevar una vida normal, más no por eso puede hacerlo.

-Tienes razón...- admitió pezaroso Richard- Esa inteligencia suya...

-Mira, no hay que alarmarnos antes de tiempo, ¿Está bien? Tal vez sólo lo dijo porque lo leyó en un libro o algo así... de ahora en adelante hay que ser más selectivos con su material de lectura. Entiendes lo que quiero decir.

-Claro...- musitó débilmente el asiático- Vamos... vamos a entrar ya...

1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

asdfghjklñ No. Entendí. Nada... o entendí de más, o entendí mal o... o... o... ¿Blair es una humanoide?
¿Q-QUÉ?