14 de mayo de 2012

Sospecha


Sospecha by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Recostada en la recámara, con las persianas todavía cerradas, la mujer se despertó sobresaltada, en medio de la reinante obscuridad. Asustada, miró a todos lados, intentando encontrar al perseguidor que la acosaba en el sueño. Con la respiración agitada, apenas y notó que por su frente perlada escurrían gruesas gotas de sudor frío, producto del incipiente temor que parecía estarse incubando en su pecho desde hacía varios días. Una vez que estuvo segura de haber revisado la habitación entera con su perfecta mirada periférica, se giró lentamente hacia el hombre que decansaba a su lado izquierdo, mismo que aún portaba a medias el traje ejecutivo que parecía su segunda piel más que su atavío cotidiano. Con la camisa desabotonada a lo largo del pecho y el cinturón desabrochado, respiraba calmadamente, ignorante al estado tan trastornado de su novia.

-Alex...- lo llamó la criatura, en voz muy baja, por si pudiesen estarlos escuchando. No podía quitarse la horrible sensación de que alguien más se encontraba con ellos- Tenemos que salir de aquí.

-¿Ehm?- respondió con un débil murmullo el interpelado, aún demasiado entorpecido por las brumas del sueño que aún permanecían en sus ojos- ¿De qué estás hablando?

-Están aquí...- susurró cuidadosamente la humanoide, acercándose a su acompañante, el cual espabiló de inmediato y en un solo movimiento se encontró sentado en la cama, a un lado de su compañera, con los ojos tremendamente abiertos.

-Eso es imposible...

-No lo creo- objetó la criatura, volviéndose rápidamente hacia la puerta de entrada de la recámara, misma que se encontraba entreabierta, siendo que ella se había asegurado de haberla cerrado bien antes de acostarse a dormir- Lee... lee lo que dice este papel.

-¿Qué tiene de...?- farfulló incredulamente el sujeto, tomando el diminuto objeto blanquecino entre sus dedos. Una vez que hubo terminado de recorrer con sus pupilas el mensaje difícilmente garabateado, se puso de pié en un salto- No te muevas. Voy a buscar a Dorian.

-Alex...

-Quédate aquí- le suplicó- Tenemos que resolver esto lo antes posible.

-No está- espetó una voz muy diferente, en otro lado de la ciudad, después de haber recorrido un conjunto de alas completamente vacías que se encontraban exactamente como se habían quedado, antes de que los dos individuos allí presentes se marcharan, la mañana anterior.

-¿Estás seguro de que ya revisaste las demás habitaciones?

-No estoy ciego, Thomas- le espetó rudamente el menor de los hermanos- Si te estoy diciendo que no está, es porque no está. Ya busqué en todas partes.

-De acuerdo, entonces creo que lo mejor es llamar a la policía- propuso el mayor de los gemelos, comenzando a buscar el número en su holocomunicador- Quizá ellos puedan dar con ella.

-No, espera...- pidió el menor de ambos- ¿Qué pasaría si...? Ellos la tienen.

-¿Ellos?- repitió incrédulo Tom Kaulitz, para su hermano Bill- ¿Ellos, quiénes?

-Astrella...- musitó con mucho cuidado el líder de Tokio Hotel- Podrían estar vigilándonos...

-Hermano, yo... no quiero sonar pesado pero... ¿Qué tan probable es eso?-

-Bastante- respondió con seguridad el pelinegro, sentándose en el primer sofá que halló disponible- Ella... me comentó algo semejante una vez.

-¿Semejante en qué sentido?- quiso saber el guitarrista, renuente a creer en las suposiciones fantasiosas de su gemelo.

-Un experimento... el proyecto B. Se les salió de control y ellos... tuvieron que... contenerla.

-Ahá, ¿Y contenerla en qué sentido?- inquirió el músico, cruzándose de brazos.

-Para detener a un humanoide, necesitas de otro humanoide...- recordó Bill lentamente, levantando el rostro conforme pensaba en las posibilidades- Llama a Frances, rápido.

-Hermano... ella no me va a contestar- le hizo saber Tom a su hermano menor- Seguramente está con Alexei...

-¡Márcale y ya!- exigió Bill, poniéndose de pié, hecho una fiera. Ante semejante desplante de furia, el mayor de los hermanos obedeció de inmediato, en contra de su voluntad, buscando entre los contactos el rostro sonriente y atractivo de la pelirroja Umbrose. En silencio, ambos hermanos esperaron a oír la dulce voz de la humanoide.

-No contesta- replicó después de un rato el músico- Su número aparece como cancelado.

-Algo terriblemente malo está sucediendo...- expresó el frontman, cruzándose de brazos mientras observaba una de las fotografías en la pared, donde aparecían Alice y él, tomados de la mano, columpiándose en lo que parecía una barra de madera.