12 de agosto de 2011

Gajes del oficio


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-Siguiente...-habló Karl Lagerfeld a los modelos de la pasarela, su voz resonando por todos los rincones de la habitación sin la necesidad de un micrófono. Un paso a la vez, Bill Kaulitz iba entrando con una sonrisa seria pero provocadora a través del entarimado color negro, el cual proyectaba imágenes que hacían parecer que los modelos avanzaban a través de un rio tempestuoso y no de una plataforma.

Un paso a la vez, subido en los exageradamente enormes tacones negros que traía puestos, Bill destilaba toda su galantería y porte a cada sonido que emitían sus pasos sobre el suelo, el cuál estaba diseñado para magnificarlos y hacerlos escucharse como si fuera un elefante, y no un delgado modelo de alrededor de cuarenta kilos, el que avanzaba por encima de él. 

-Sehr gut, mein Junge, du tust es in Ordnung-habló Lagerfeld en alemán, únicamente para que Bill le entendiera. Complacido, el muchacho no pudo evitar sonreírle al diseñador, al cual conocía de hacía apenas un año y ya consideraba uno de sus mejores amigos en el mundo-Jetzt lächeln, lächeln sie. Dazzle sie- 

Complacido, Bill Kaulitz le sonrió a la audiencia que había frente a él con verdadero entusiasmo. Se sentía tremendamente honrado de estar ahí, abriendo uno de los desfiles más importantes del mundo. Por la puerta de la recámara de color blanco minimalista en la que se encontraba, vio entrar a su hermano mayor, el cual le sonrió cansinamente antes de sentarse en una silla que surgió del suelo, como mandada a traer. Apenas Tom se hubo acomodado en el asiento de diseño minimalista, la mujer que ocupaba antes su lugar se desvaneció en la nada, como si hubiese sido una ilusión. 

-Ah, Tom-se giró Karl hacia el mayor de los hermanos Kaulitz, observándolo con una sonrisa en su rostro-Wann werden Sie sich uns anschließen?- 

-Bald, sehr bald-le contestó Tom a Karl en tono condescendiente, el mismo que utilizaba para responderle cada vez que él le hacía esa misma pregunta.

-Du weißt, wir wären stolz, Sie haben hier bei uns-le recalcó el hombre de cabello cano y recogido en una coleta al joven de trenzas negras, las cuales le caían sobre los hombros y la espalda. En silencio, Tom se dedicó a sonreírle al anciano una vez que éste hubo volteado su vista hacia otro lado, regresando a la pasarela de la cual Bill ya había salido. Subido sobre el entarimado, se encontraba Baptiste Giabiconi, modelo emblemático de la casa fundada por Coco Chanel y futuro director creativo de la marca. A pesar de que medio mundo sabía que él ya era prácticamente el reemplazo de Karl, seguía dándose el lujo de participar en campañas publicitarias y desfiles de los distintos fashion week.  

-¡Buenos días!-habló Andreas por encima del sonido de la música, llamando la atención tanto de Tom como de Baptiste y de Karl. Al verlo, el hombre de enormes gafas color negro sonrió sin poder evitarlo: tanto Andreas Hoffman como su hermana habían aceptado participar en su última campaña publicitaria por iniciativa de su buen amigo Bill Kaulitz, y el resto de la banda de Tokio Hotel eran conocidos en los predios de la moda por las apariciones que hacían en los desfiles con cualquiera que fuera su último éxito musical.

-¡Ah! ¡Mis chicos favoritos!-se comunició Lagerfeld en inglés con los chicos, a pesar que sabía que todos ellos eran alemanes-¡Qué gusto tenerlos aquí! ¿El motivo de su presencia...?-

-Venimos a buscar a un hombre flaco, estirado y de cabello negro que se hace llamar Bill Kaulitz-contestó Andreas en broma, acercándose a Lagerfeld a través de las personas que abarrotaban la sala, acomodadas en sus asientos-¿Lo conoce usted?-

-Es mi modelo principal este año-se jactó Lagerfeld, verdaderamente orgulloso, saludando de mano a todos los hombres que iban pasando frente a él y de un  par de besos en las mejillas a la pequeña Phoebe, a la que conocía de sobra-Debe estar en el backstage con Natalie-

-Justo a tiempo, porque nos lo vamos a llevar-intervino Hagen, jugueteando con el hombre de ojos cansados y sonrisa vivaracha-¿Podemos?-

-Por supuesto, secuéstrenlo-contestó el diseñador entre risas, encantado por la frescura que le brindaban los muchachos al lugar. Con ellos, Lagerfeld se permitía toda la jovialidad de la que era capaz a diferencia de con sus modelos, a los que trataba fríamente y siempre de manera estricta-¿Vendrán a nuestro show?-

-Jamás nos lo perderíamos-sonrió Fabiho, a quien también Lagerfeld ya conocía. Detrás de ellos, Tom se levantó en silencio de su asiento, uniéndose al grupo. Al notar este hecho, Phoebe le regaló una sonrisa cordial, a diferencia del resto de sus amigos, quienes pretendieron ignorarlo. Tenían motivos de sobra para estar molestos con Tom.

-Entonces nos veremos aquí muy pronto-respondió Lagerfeld de último, dando por terminada la conversación-Pasen, por favor y si alguien les pregunta qué hacen ahí, mencionen que son amigos míos-

-Como guste, maestro-respondió Andreas entre risas, sabiendo que ese era el viejo apodo con el que acostumbraba referirse al diseñador que más admiraba en el mundo de la moda, además de uno de los que más simpatía le causaba-Con su permiso-

En silencio, los seis chicos se deslizaron sigilosamente a través de la multitud que observaba con ojos vacíos a los modelos que seguían desfilando por encima de la pasarela, al ritmo de la música que Lagerfeld había escogido tan conscientemente. Finalmente, llegaron a la pequeña puerta escondida a un lado de una de las cortinas del escenario, en la cual se introdujeron sin decir ni una sola palabra, dándo a un pasillo largo y lleno de barullo de voces. Estaban en los camerinos de la sala de ensayos de Chanel.

Como una serie de sombras iguales, pasaron sin saludar a una sola alma y se movieron a través de los y las modelos que parloteaban sin descansar. Decididos a no mezclarse en ese mundo, hicieron caso omiso de las miradas de los curiosos y avanzaron hasta que encontraron la puerta con el rótulo que buscaban. Dentro, se escuchaban un par de risas bastante familiares para el grupo de seis personas que se encontraban ahí.

-Te juro que estuve a punto de caerme-hablaba Bill, seguramente para Natalie. Al abrir la puerta, los chicos se dieron cuenta de que no se habían equivocado, ya que la estrella de rock y su maquillista personal se encontraban dentro de la habitación, él sentado en una silla de estilista mientras ella se encontraba de pié detrás de él, deshaciéndole las extravagantes trenzas que Karl le había indicado que quería para Bill. En silencio, la mejor amiga del vocalista de Tokio Hotel únicamente escuchaba y sonreía de manera periódica a las peripecias del hermano menor de Tom sobre la pasarela. Tan pronto distinguió a sus amigos a través del espejo iluminado que tenía delante de él, Bill sonrió enormemente para todos ellos-¡Chicos! ¡Sí llegaron!-

-Te dijimos que lo haríamos-contestó Hagen orgulloso, tomando asiento en un sofá de tapicería blanca que oportunamente brotó del piso. De igual manera, salieron para los demás integrantes del grupo toda especie de sillas y taburetes para que pudieran acomodarse alrededor de Bill y Natalie. En silencio, cada uno tomó el lugar que más le apeteció, mientras esperaban que el modelo y su maquillista terminaran de desarreglar al susodicho.

-¿Y qué tal?-inquirió Bill con entusiasmo-¿Cómo me salió?-

-Amigo, eres toda una diva-respondió Andreas, haciendo que el rostro del menor de los hermanos Kaulitz se iluminara con una sornisa que le llenaba todo el rostro-Naciste para esto-

-¿En verdad lo crees?-le preguntó el showman con los ojos brillantes de emoción a su mejor amigo, quien le sonreía con su perlada hilera de dientes perfectamente alineados.

-Por supuesto que sí-contestó él-¿O me crees mentiroso?-

-No, para nada-se apresuro a puntualizar Bill-Estás empapado en sabiduría, amigo mío-

-Oye, tú Naomi-se burló Hagen de Bill, metiéndose en la conversación-¿Sí vamos a ir a desayunar o lo que nos dijo este chango es una total mentira?-

-¿Desa...?-

-Yo invito-intervino Tom, intentando ganarse de nuevo el favor de sus amigos, a los cuales sabía que no tenía muy contentos. Inmediatamente, todos se voltearon a mirarlo con expresión reticente y aún así nadie reunió valor suficiente como para decirle que no. En silencio, Bill hacía tripas de corazón para que sus amigos perdonaran a su hermano mayor por las metidas de pata que había estado cometiendo de un tiempo para acá.

-Por mí está bien-soltó Hagen en tono monocorde, intentando restarle importancia al asunto. Aliviado, Tom sabía que ésta era la oportunidad para volver a congraciarse con su grupo de amigos y volver a ganar su favor, el cual había perdido semanas atrás gracias a su vergonzoso comportamiento. ¿Pero qué querían? Sabían que no podía controlarse cuando estaba con ella.

-Entonces vámonos-apremió Fabiho, entusiasta. Sabía que el pobre de Tom se convertía en un tonto cuando estaba con su novia más reciente, la modelo Annya Nikova, y, a pesar de que no podía justificarlo, tampoco podía culparlo-Me muero de hambre-


2 comentarios:

0oºmeriiºo0 dijo...

...a un hombre flaco, estirado y de cabello negro que se hace llamar Bill Kaulitz-
jajaja, me encanto como los demás capis!
me latelatechocolate!!

●•Scarlëtt•● dijo...

Pobre Tom...que le paso?...me imagino los desfiguros que armo...

¡Ay, mi amor de diva!...Yo opino que seria MI diva...

Muy bueno

besos!


S.K