31 de agosto de 2011

La implantación



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-Necesitamos movernos-espetó el anciano científico, poniéndose de pié apresuradamente. Ya tendría tiempo para congratularse a sí mismo después. Asustada ante su repentino cambio de ánimo, su joven asistente permaneció estática durante un pequeño periodo de tiempo, pensando que era un lapso propio de la edad lo que acababa de presenciar y no una orden directa-¿No me escuchaste, muchacha? Hay que apresurarnos, los niños ni siquiera están listos todavía y faltan apenas tres horas para las cuatro de la mañana-


Dalium
-Sí, doctor-contestó Dalium con timidez, asintiendo respetuosamente una única vez antes de marcharse a buscar al resto del equipo del doctor Vo y advertirles que "el jefe" iba en camino, con la disposición de ponerlos a todos a correr con tal de estar en la puerta principal de Astrella Laboratories a la hora convenida con el señor Roberts.

Una vez que la chica rubia, la cual llevaba dos años trabajando con Vo, hubo salido del cambio de visión de este, el hombre de cabellos cortos y semi-escasos se volvió hacia las cuatro creaturas que se habían colocado detrás de éll, las cuales esperaban ordenes directamente de su parte, pues se encontraban tan confundidos que ya no sabían ni qué pensar.

-¿Están listos, muchachos?-les preguntó con voz grave y cascada, como nunca lo habían escuchado. Alarmados, los cuatro retrocedieron a la vez, sin saber qué responder.

-¿Listos para qué, padre?-se adelantó Redgie, siempre el más sensato del grupo.

-Para salir, hijo mío-contestó Vo con aparente tranquilidad-Voy a mandarlos al mundo exterior-

-¿El mundo exterior?-inquirió Alice inmediatamente entusiasmada, pensando en la serie de imágenes que durante el poco tiempo que llevaba despierta había visto acerca del mundo exterior en las computadoras del laboratorio y en sus clases de humanidad. Los cielos azules, los pastizales verdes, los profundos valles y los ríos cristalinos: formaban para ella la más exquisita fantasía e, impaciente, no podía aguardar por el momento en el que los conocería frente a frente.

-Pero, padre...-se interpuso Briant, asustado, sabiendo las consecuencias que traía consigo semejante afirmación-Creí que habías mencionado que no saldríamos al mundo exterior hasta que estuviésemos listos...-

-Lo están, hijo-les mintió Vo, haciendo tripas de corazón por creerse él mismo su propia respuesta-Nunca quise decírselos... pero ya es tiempo de que nos separemos-

-¿Nos seguiremos viendo, padre?-cuestionó Selick esta vez, angustiada, mientras observaba al científico con sus enormes ojos verde bosque enfocados en el hombre de hombros caídos y sonrisa entristecida. Detrás de ella, el resto de los humanoides también esperaban una respuesta a esa misma pregunta, los cuatro observando esperanzadamente al inventor.

-Por supuesto que sí, hijos míos-contestó él, sonriéndoles afectuosamente, verdaderamente enternecido a causa del cariño que sus creaciones parecían tenerle-Recuerden que todavía tienen que seguirse preparando para las competencias que les aguardan allá afuera. Consideren todo lo sucedido como... un preludio-

-¿Preludio de qué, padre?-preguntó Alice inocentemente, ignorante al igual de sus compañeros al respecto de los objetivos que se esperaban tanto de ella como de sus semejantes.

-De la vida, querida-repuso Vo, con toda la parsimonia posible. Vivía para momentos como esos-Ahora, no tenemos más tiempo que perder, ustedes vengan conmigo... tenemos que preparalos-

A paso rápido por las instalaciones que los separaban del laboratorio de uno de los más eminentes científicos de Astrella, las cuatro creaturas de belleza inhumana e inteligencia sobrenatural seguían a su creador como cachorros a su madre, a lo largo del laberinto de estancias y salas de acceso con las que contaba la torre subterránea de laboratorios, conocido entre los que trabajaban ahí como "la fábrica". Dentro de la fábrica, se llevaban a cabo todos los estudios, sondeos y modificaciones necesarias para los proyectos pertenecientes al departamento de soluciones biológicas e intefaz humana, el departamento más importante de todo Astrella Laboratories, así como también la sede del experimento del doctor Richard Vo.

-Arréglenlos-ordenó Vo al grupo de jóvenes intelectuales que había dentro de la sala, a los cuales Dalium había congregado previamente y esperaban pacientemente las órdenes del científico. Pasmados, los estudiantes observaron largamente a las creaciones de su maestro, a las que muy pocos habían tenido la oportunidad de ver antes.

Rozagantemente perfectos entre el juego de luces que cegaba con su fulgor dentro de la habitación, los humanoides permanecieron totalmente quietos durante largo tiempo, esperando que alguien les dijera qué hacer, mientras el gran número de veinteañeros apiñados ahí los observaban sin saber qué hacer primero.

-Bueno-exclamó una de las jóvenes, una estudiante de nombre Alba-No podemos quedarnos aquí parados toda la noche: comencemos-

A la orden de Alba, todos los demás que se encontraban en la habitación, a excepción de los humanoides, comenzaron a movilizarse. Unos cuantos comenzaron a abrir las llaves de las regaderas en las que bañarían a los sujetos, mientras un grupo selecto de hombres y mujeres escogían entre percheros enormes la indumentaria propia para sacar a los cuatro humanoides de Vo a un suburbio de Los Angeles, donde se suponía que habitarían según lo estipulado. Al mismo tiempo, unos últimos se encargaban de buscar productos para la piel y el cabello, Astrella por supuesto, que no resultaran dañinos para lo que les parecía la delicada piel humanoide.

-¿Señorita?-llamó una muchacha a Alice, atrayendo la atención de esta gracias a su voz dulce y reconfortante-¿Puede venir conmigo, por favor?-

Uno a uno, los humanoides se fueron desvistiendo de acuerdo a las órdenes de los jóvenes científicos quienes, a pesar de saberse profesionales, no pudieron evitar echarles una mirada o dos a los esculturales y perfectos cuerpos de los humanoides. Enfadada ante este hecho, Selick le soltó una mirada despectiva a una de las estudiosas, una jovencita de cabello pelirrojo, quien no podía quitarle la vista de encima a Redgie.

Sorprendidos ante su primer contacto con el agua, pues siempre se les higienizaba con una solución atomizada de gel antibacterial, cada una de las creaciones de Richard Vo reaccionó de diferente manera al sentir el tacto acuoso de la solución más abundante en el planeta desde hacía millones de años. Mayor aún fue su sorpresa cuando al salir de la ducha se sintieron un tanto incómodos, faltos de algo y era porque se encontraban desnudos. Pudorosamente, los que los asistían les brindaron toallas con las cuales secarse el cuerpo entero y, en el caso de Selick y Alice, les brindaron unas toallas especiales para enredarse el cabello con ellas.

De ahí, los llevaron a que se pusieran crema, perfume, desodorante y demás elementos de aseo diario cuyo uso les iba a resultar indispensable en el mundo exterior. Un par de ayudantes del doctor Vo les enseñaron a Briant y a Redgie cómo afeitarse mientras una chica, la cual siempre iba bien acicalada al laboratorio, instruía a Selick acerca de cómo peinarse. Mientras, Alice los miraba en silencio a todos, sentada en una banca de gusto minimalista, completamente blanca, que había surgido del piso oportunamente para que ella se sentara. Enfundada en una bata blanca de toalla mullida, la mujer sonreía débilmente, angustiada acerca de lo que les esperaba allá afuera a los cuatro.

-¿Qué, Alice?-le preguntó Briant a la chica, a la cual no podía dejar de observar a pesar de que prestaba perfecta atención en su primera clase de afeitado.

-¿Eh? Nada-contestó ella a la carrera, un tanto distraída. Al ver que no le había prestado atención, él le sonrió condescendientemente-Es decir, tú sabes... no me siento lista-

-¿Y quién sí?-inquirió el  hombre de cabello negro corto y ojos rasgados-¿Tienes miedo?-

-Un poquito-confesó la mujer de cabello color carbono y labios pequeños.

-No te asustes-intervino una tercera voz, sumándose a la conversación de los dos humanoides, los cuales voltearon a ver a su inesperada interlocutora con rapidez: era Dalium-Nada puede salir mal, así que no teman. Lo tenemos todo controlado-

Reconfortados por las palabras de la segunda al mando en el laboratorio de Richard Vo, ambas creaturas no pudieron evitar sentirse un poco más tranquilas una vez que la mujer de cabello rubio cobrizo hubo hablado, la cual, después se acercó a Alice lentamente, una blusa en su mano.

-Este conjunto te va a quedar bien-especuló el voz alta la científica, quien, queriendo o no, tenía un impecable gusto para vestir-Ustedes no deben preocuparse por una sola cosa. Astrella ha sido bastante inteligente y en este momento está afinando todos los detalles para que ustedes puedan vivir tranquilos-

-¿Dónde vamos a residir ahora?-inquirió Alice, sintiéndose un tanto inquieta por ese punto. Había visto tantas imágenes de hogares magníficos en la computadora, que le inquietaba conocer el sitio en el cual Astrella los colocaría.

-El departamento de...-

-Ponles algo más largo, Dalium-se interpuso una voz masculina, interrumpiendo la respuesta de la joven científica-Recuerda que es de madrugada, se van a morir de frío-

-¿Tú crees que ellos puedan sentir frío?-río la mujer, con una risa que Alice nunca había escuchado, echando hacia atrás su cabeza, gorjeante de felicidad.

-Bueno, tienen que verse normales-replicó el hombre, pasando de largo-Se tienen que ver humanos, recuérdalo-

-Está bien... ¡Gracias por el dato, Jerry!-exclamó Dalium contenta, exhibiendo sus brillantes dientes blancos en una enorme sonrisa que hizo que su expresión sempiternamente impersonal se transformara en una viva demostración de interés.

-¡Cuando quieras!-contestó de último el hombre al que ella se dirigía, desapareciendo entre las decenas de trabajadores que había en la sala. De pié, completamente inmóvil en el sitio por el que él había pasado, la mujer de nariz delicada y mejillas sonrosadas lo observaba en silencio, suspirando sin dejarse escuchar.

-¿Qué fue eso?-inquirió Alice con una enorme sonrisa, observando el rubor de las mejillas de Dalium.

-¿Qué cosa?-repuso la científica, retrocediendo de vuelta hacia la pequeña mujer de brillantes ojos azules que la observaba sin cesar.

-Todo-señaló la humanoide, haciendo un gesto con su mano derecha en torno al rostro de la mujer que tenía enfrente. Con las mejillas cada vez más encendidas, la asistente de Vo se apenó de que la encontrasen en esa situación.

-No, no fue nada...-

-Se llama "enamoramiento", querida Alice-intervino Vo, saliendo por detrás de una avergonzada Dalium, la cual intentaba esconder su rostro de rasgos inteligentes entre sus mechones de cabello suelto y lacio. Sorprendida al escuchar la voz de su mentor, la chica pegó un brinco cuando sintió la amable palmada de su jefe en la espalda-Te parece familiar, ¿No es cierto? ¿Dónde lo habías descubierto con anterioridad?-

-Cuando veo a Briant...-respondió la chica con timidez, observando a la distancia al humanoide de cuerpo escultural y rostro angélico, el cual tampoco tampoco le quitaba la mirada de encima a ella.

-Bueno, algo parecido es lo que siente Dalium-sonrió el científico de forma paternal, observando a su joven ayudante-Quién lo diría... se odiaban tanto cuando entraron...-

-Las cosas cambian, maestro-se justificó Dalium a sí misma, echándose para atrás su larga cortina de cabello, un tanto más repuesta.

-Así es-repuso Vo ya serio, recobrándose súbitamente de aquél momento de debilidad personal-¿Están  listos?-

-Únicamente les falta vestirse, maestro-contestó la chica competentemente, también completamente recuperada.

-Excelente: Roberts llega en cinco minutos-enunció Vo con voz débil, su mirada fija en Alice: en ella y en sus tres compañeros residían todas sus esperanzas.


2 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

O me explicas, o a ver qué hacemos:


¿Qué van a hacer exactamente estas 4 bellezas en el mundo tan deteriorado que tenemos?...Porque ya está bastante grave

Esa Alice me gusta, muy observadora y lista.

Sí es cierto: ¿Dónde van a vivir los señoritos?...Bueno, sí, Los Ángeles, pero...En el departamento de ¿Quién?...



Muy buen capi, todo rapido y lleno de nuevos conocimientos para los chamaquitos que hasta del agua se espantaron... :3


Ya me voy, antes de soltar el rollo :D


Sube pronto!


Besos!


S.K

Zaybet dijo...

Ayyyyyy Dalium es Maureen Zandervang POR QUÉ NO ME DIJISTE xD

Mi Kim <3... espera xD voy a seguir leyendo