5 de agosto de 2011

Sr. y Srita. Desorden


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-¡Ten cuidado con los zapatos!-le imploró ella, mientras él la estrellaba contra la pared del pasillo de su departamento, tirando uno de los cuadros en donde había sólo una más de las muchas portadas de revistas de las cuales ella había sido protagonista. Por impulso, él retrocedió un momento para luego volver a aplastar su cuerpo contra el de la mujer de 1.68 de estatura, presa de la impaciencia, contra la pared pintada de color verde agua-¡Son Jimmy Choo!- 

-Te compro una docena después, si quieres...-repuso él con voz ronca, sosteniéndola en brazos mientras las piernas de ella se aferraban contra el cuerpo del hombre alto y de espalda ancha que la mantenía en vilo, unos cuantos centímetros por encima del suelo, mientras la besaba con fiereza-¿Por qué carajo la sala está tan separada de la recámara en esta casa?- 

Tom Kaulitz
-Porque no me gusta que me escuchen mis amigos en las fiestas cuando estoy follando-sonrió ella con expresión viciosa, antes de sumergirse de nuevo en la boca de él, aspirando su aliento y comiéndole la lengua. Deleitado, el hombre que sostenía a la top model Annya Nikova por sus fuertes y esculturales piernas moría de ganas por quitarle esa playera de rayas que traía. Finalmente, al cabo de lo que a él le pareció una eternidad, llegaron a la puerta que él reconocía como la del dormitorio de ella. A empujones, casi trató de tumbar la puerta. 

-No, no-lo interrumpió ella con dulzura, apartándose de su boca durante un momento para encontrar a tientas la manija, la cual ya conocía bastante bien dónde se ubicaba. Presionando su pulgar contra la cerradura de seguridad electrónica, ésta emitió un tenue chillido una vez que se hubo abierto y ambos entraron desesperados, buscando la cama, cuando de repente el holocomunicador de él sonó, activando una alerta en su cabeza. 

Al darse cuenta de que estaba perdiendo su atención, la chica de cabello castaño y ojos hermosos trató de hacer que se enfocara en ella una vez más. Egocéntrica hasta límites casi imposibles, le hartaba cuando caía en situaciones como esas: cuando alguien intentaba apartar los reflectores brillantes de ella y colocarlos en otra persona. Con él sucedía lo mismo: le fastidiaba no ser el centro de su atención. 

Vestuario de Tom
-Espérame tantito-le imploró él, ya sin hacerle caso, mientras dentro de su cabeza buscaba la notificación que contenía el nombre y número de contacto de la persona que lo buscaba. Inmediatamente, por acción tanto de su cerebro como de la máquina, cinco letras brillaron, junto con la imagen de un hombre de ojos alargados y delineados, nariz recta y boca sonrosada. 

-Dile que te llame luego-se interpuso ella, jaloneándolo del cuello para que volviera a sucumbir a sus encantos. Al ver que ésto no funcionaba, se vio en la necesidad de tomar las manos de él, las cuales reposaban a los costados de ella encima del colchón, y se las colocó encima de su par de senos de tamaño mediano tirándole a grande.

Sorprendido, el hombre que se encontraba encaramado encima de ella se sintió un poco mareado al sentir semejante subidón de adrenalina y testosterona fluyendo por su cuerpo pero alcanzó a controlarse lo suficiente como para apartarse de ella tajantemente.

-¿Sí, Macky?-respondió la voz varonil de Tom Kaulitz, resonando por toda la habitación. 

-¿Dónde estás? Cuando me fui de la casa ya te habías ido-le reclamó Bill a su hermano mayor desde su pequeño camerino en Chanel. Sentado frente a una serie de espejos recubiertos de luces, Natalie arreglaba el cabello de Bill según las indicaciones del Sr. Lagerfeld para la prueba de vestuario que iban a hacer, a pesar de que aún faltaban alrededor de dieciocho días para el desfile de París; el más importante del año a vistas no sólo del diseñador encargado de Chanel International, sino también de todas las autoridades de moda del mundo. 

Annya Nikova
-Vine a desayunar con Annya...-mintió Tom, a pesar de la mirada inculpadora que le echó la chica que lo esperaba impaciente, sentada en el borde de la cama.
-¿A desayunar con ella o a desayunártela a ella?-inquirió el menor de los Kaulitz, levantando su ceja como cuando no creía ni una palabra de lo que le decían. Atrás de él, Natalie le dió un pequeño golpecito en el hombro, indicándole que dejara a Tom en paz. 

-Va a lo mismo...-se rió Tom sin poder evitarlo. Detrás de él, Annya comenzó a carraspear fuertemente, intentando llamar su atención de regreso. Sabiendo bien que éste era un gesto de cuando estaba enojada, el guitarrista de Tokio Hotel infirió inmediatamente que era hora de terminar la llamada. Apresurado, se despidió de su hermano como pudo-Oye hermanito, me tengo que ir pero nos vemos en un rato, ¿Está bien?- 

-No se te vaya a olvidar...-

-¿La grabación? No, para nada; sé lo importante que es para ti... nosotros-se corrijió a sí mismo, mientras veía por la holopantalla la mirada despectiva que le lanzaba su hermano menor. 

-Qué bueno que seas consciente de ello-ironizó el modelo, antes de ponerse a reflexionar en voz alta-De hecho, no sé cómo es que estás en casa de Annya si ella debería estar en...-

Vestuario de Annya
-¡El ensayo!-soltó el grito en el cielo la delgada modelo, aún cuando no estaba escuchando la conversación de los gemelos. De un salto, se puso de pié y se echó a correr hacia la puerta, donde se había sacado el preciado par de Jimmy Choo y se los volvió a poner en un sólo movimiento. Sorprendido, Tom la miraba con ojos como de plato. 

-¿Eso significa que ya no...?-

-¿Qué no estás viendo que se me hace tarde?-le gritó ella, histérica, acomodándose uno de los zapatos que le había quedado mal puesto-¡Debí de estar ahí hace horas! Me tengo que ir, hay comida en el refrigerador y si no... pues vete a tu casa, creo que ya no tengo nada aquí. Nos veremos después-

-¿Ni un "Hasta luego"?-se entristeció Tom, observando cómo la chica abandonaba la recámara sin siquiera fijarse en él, taconeando por el pasillo de suelo de madera. 

-¡Ya te dije que voy tarde!-le alcanzó a gritar ella, antes de que se escuchara el sonido de unas puertas cerrándose, que probablemente debían pertenecer al ascensor de emergencias del edificio donde vivía Annya, ese mismo que sólo se permitía utilizar cuando iba realmente retrasada para alguna reunión. 
Recámara de Annya

-Sólo a un idiota como tú pueden pasarle éstas cosas-reprendió Bill a su hermano gemelo, al observarlo a través de la holopantalla frente a él cómo se quedaba pasmado como imbécil a mitad de la recámara de gusto vanguardista. 

-Cállate-le espetó Tom, molesto por haberse perdido la oportunidad de tener sexo con Annya hoy-Ya voy para allá...-

-Háblale a Georg de camino, ¿Quieres?-le pidió Bill a Tom, segundos antes de que cortara la holollamada-Quiero saber si él también ya va para el estudio o si tendré que arrearlo a él también- 

-Claro, aguafiestas... ahorita le marco-repuso el moreno de mal genio, volviéndose a colocar sobre la cabeza la banda que se había quitado a mitad del pasillo de la casa de Annya.


2 comentarios:

JANDA/Alex dijo...

...JO!...Algo así hubiera estado perfecto...¬¬...en fín!!...

Me encanta como va la historia y muero por más...

Saludos, Alex!!

●•Scarlëtt•● dijo...

Jajajajajajaja

¡Pobre Tom! Le aguadaron la fiesta los desfiles…ja-ja

¡Qué buen capitulo, Harl!...estuvo bastante gracioso todo el des…maíz que hicieron ese par de calenturientos para que al final…se les cebara…

¡Tarugos!

Y mi Bill siempre puntualito…

¡Claro!...Por eso lo amo
Ya!...Le paro antes de descoserme
Muy bueno ¡Sube pronto!


Besos!

S.K