28 de noviembre de 2011

Inalcanzable


Inalcanzable by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Desde el primer momento en el que firmó aquél contrato que lo llevaría a comenzar a involucrarse de manera activa en el mundo de la moda y el alto diseño, Tom Kaulitz hizo cuanto estuvo en sus manos por entrar al cerrado círculo social de Frances Umbrose, en el cual, a saber de él, sólo cabía su mejor amiga, una chica de llamativos ojos verdes bastante parecidos a los de ella, llamada Lexie Umbrose.

Aventándose cada papelón para estar con ella, se metía en toda clase de proyectos tanto comerciales como editoriales con la esperanza de que, por una sola vez, le tocara trabajar con aquella mujer de cabello encendido y mirada misteriosa. Desesperado, llegaba a hacer hasta treinta sesiones diferentes al mes, adaptándose a lo que le pidieran, con la esperanza de que después él sería el que podría elegir sus trabajos y probablemente, hasta a sus compañeros de sesión.

Mientras tanto, las cosas entre Bill y Alice no podían ir mejor. Superada la barrera de la distancia de los primeros días, ahora no les causaba embaro alguno pasar por los pasillos de la oficina tomados de la mano como si fuesen novios de años atrás. En todo momento se mensajeaban, enviándose toda clase de hologramas en los que se soplaban besos de manera tridimensional, apareciendo en la pantalla del otro; de igual manera, no dejaban de contactarse desde la primera hora de la mañana hasta cuando ya se iban a dormir.

Extrañado, el marido de Alice, Briant, no decía una sola palabra al respecto dado que, la última vez que había intentado hablar con su esposa acerca de su incesante uso de su holocomunicador, esta le respondió con una perorata de aproximadamente veinte minutos acerca de la importancia que tenía en su carrera contar con una disponibilidad infalible. Comprensivo, el humanoide de rasgos hermosos y temperamento calmado aceptó de buena gana este argumento, para no volver a mencionar el asunto. Sin embargo, no podía ocultar que cada día le frustraba más la poca presencia de su esposa en su casa o en las reuniones que el resto de los humanoides del grupo de Vo armaban frecuentemente.

Con el pretexto de "una comida con los clientes", "un arreglo de último momento" o "una oportunidad insólita para la producción del disco", Alice siempre se escaba de estos encuentros, a los cuales únicamente llegaba a acudir de manera bastante esporádica, cuando sentía que Briant estaba a punto de explotar. En esos momentos, se contenía tremendamente, como no había necesidad de hacerlo en presencia de Bill y sus amigos. Cumpliendo siempre con su papel de criatura perfecta, se aburría horrores en la casa de Selick, hablando de toda clase de comportamientos humanos que les resultaban curiosos a los demás.

Encantados, el par de gemelos Kaulitz se pasaban sus días persiguiendo y cortejando a las mujeres de sus sueños y en algunas ocasiones, evadiendo a las que no lo eran. A partir del primer momento en el que los ojos del mayor de los hermanos se posaron en el enigmático rostro de la australiana Umbrose, el contacto entre Annya y él desapareció por completo, esta vez sin dejar rastro alguno. Frustrada, la modelo de cabello castaño y grandes ojos verdes le exigía al que, se suponía, todavía era su pareja darle una explicación lo suficientemente buena como para justificar sus recientes ausencias.

Restándole importancia al asunto, Tom ni siquiera se ocupaba en contestar estos mensajes. Demasiado ocupado con su vida de modelo de alta elite, se había armado de una serie de compromisos sociales que jamás se llegó a imaginar que tendría. Sacándole jugo a aquella parte de su nuevo trabajo, jalaba a su grupo de amigos de arriba para abajo con él, yendo a toda clase de fiestas, reuniones, cenas, desayunos y cualquier tipo de evento en el cual estuviese prometida su asistencia. Fascinados ante esta nueva faceta en la personalidad del guitarrista de Tokio Hotel, sus allegados se la pasaban en grande cada vez que lo veían.

Mas, por supuesto, no todo podía ser leche y miel para los músicos preferidos de Alemania. Atareados hasta niveles imposibles con el próximo lanzamiento de su material discográfico, dormían muy poco, entre compromisos sociales, modelaje y obligaciones con la banda; sin embargo, todo esto los mantenía motivados a trabajar cada día más duro, contrario a lo que podría pensarse. Además, el estar sumergidos en el mundo editorial con cada portada de revista o sesión fotográfica que hacían para VOGUE y otras publicaciones reputadas, se habían vuelto de lo más creativos para sus propias campañas publicitarias; tanto, que tanto Alice como Martha se habían convertido en apenas una ayuda y ya no un apoyo fundamental para los cuatro chicos de Magdeburg.

Aquella noche, en particular, era una muy especial para el mayor de los hermanos Kaulitz, puesto que Karl Lagerfeld los había invitado a él y a sus amigos a una fiesta privada que pensaba dar en un exclusivo club del centro de la ciudad. Emocionado, Tom bien sabía que Umbrose era recientemente una de las modelos favoritas del diseñador de nacionalidad alemana. Entusiasmado, presentía que esa era su noche: iba a ver a Frances por fin, cara a cara. Muerto de ganas por toparse con ella, apenas y podía esperar para que cayera la noche y el momento de la fiesta llegara.

Por otra parte, para Bill aquella también era una noche memorable: finalmente se había armado del valor suficiente para invitar a salir a Alice de manera formal y para su enorme sorpresa, ésta había dicho que sí. Intentando comportarse de lo más romántico posible, no quería llevarla a un restaurante, al cine o a un bar a charlar, no. Pensaba llevar a aquél parque, el cual había querido presentarle desde el instante en el que la conoció. Impaciente, rogaba a las horas que corriesen más rápido, acercando el momento en el cual ambos se encontrarían solos, a la luz de las farolas, haciendo sólo Dios sabía qué cosas y de ahí en adelante... bueno, de ahí en adelante todo podía pasar. La oportunidad que Bill había estado soñando desde hacía meses atrás, desde el instante en el que se encontró con Alice, ahí frente a él.

A ojos de los gemelos Kaulitz, en la vida no podía irles mejor.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

¿Puedo preguntar algo?... de pura chiripa, así muy, muy lejana y remota idea, ¿No son los chicos de aquí, con los que tiro la baba, los humanoides del archi enemigo de Vo?... ¡Madre mía! Si es así, ¡en la que se acaban de meter! ¿O sea que esa lindura (Ian) en todos lados sale de malo? Ö

¡Ay, cosita! Hasta ternura dan los chamacos esos con todos los malabares que andan haciendo para que les hagan caso: Uno planea ligar chica en un evento, y el otro en un romántico parque :3
¡Muy buen capi!

Besos!




S.K