4 de noviembre de 2011

Siniestro


 
 
 

De pié en el centro comercial, Alice y Briant permanecieron tremendamente estáticos, mientras las demás personas a su alrededor corrían desesperadas, dejando sus compras por todas partes. Ellos, atónitos, apenas podían creer lo que estaba sucediendo: estaban presenciando un terremoto.

Nerviosos, ambos humanoides miraron al otro, buscando en sus ojos una respuesta acerca de qué hacer. Sabían que eran indestructibles, el edificio podría caerles encima y ni siquiera les causaría daños superficiales; con todo y este pensamiento, un sentimiento de preservación, quizá un instinto de supervivencia innato desarrollado en ellos, les indicaba que debían moverse, quitarse de ahí, correr tan lejos como pudieran. Conscientes de que eran capaces de atravesar el globo terráqueo en cuestión de segundos, la idea de huir cruzó la mente de ambos al mismo tiempo; después de todo, ¿Qué tan lejano era Chile o Brasil para un humanoide? Listos para apartarse del lugar, silenciosamente se tomaron de las manos, observando sin mirar a las personas que corrían a su alrededor, desesperados y atemorizados. No fue sino hasta que Alice lo vio, cuando cambió de parecer y algo en su interior le dijo que debía salvarlo.

Ahí, unos cuantos metros frente a ella, se encontraban Bill y su hermano mayor, Tom; ambos atemorizados, tomados de la mano de igual manera, inmóviles entre la gente. Quizá conscientes de que no había muchos lugares a los que pudieran huir, se mantenían estáticos debajo de un arco, esperando que si el edifico colapsara, al menos el pilar de hierro bajo el cual se encontraban refugiados ayudaría a que no salieran muy lastimados.

Temiendo por la vida de Bill, Alice soltó de inmediato la mano de Briant, quien, sorprendido, se quedó completamente en blanco, observando cómo su esposa corría hacia lo que a él le pareció un completo desconocido. Una vez ahí, escuchó que comenzó a hablar con las dos personas hacia las cuales se había desplazado.

-¡Bill!-lo llamó Alice a gritos, aún antes de llegar a la posición de éste último. A pesar de todo el estruendo a su alrededor, el hombre fue completamente capaz de escuchar la voz de la humanoide.

-¡Alice!-repuso él, entornando la mirada para enfocarla conforme se aproximaba más a él.

-¡Sújetate de mí!-le ordenó, abrazándose al cuerpo del hombre. Él, atóntito, no entendió a la primera lo que la mujer le había querido decir.

-¿Qué?-repuso el asustado pelinegro, sintiendo los brazos delgados de la blanca criatura en torno a él. Helado, Tom tampoco entendía lo que sucedía ahí.

-¡Rápido, obedéceme! ¡Sujétate de mí!-le gritó, antes de extender su mano derecha hacia el mayor de los hermanos Kaulitz, el cual los observaba en silencio, completamente confundido-¡Tom! ¡Ven!-

Reaccionando más rápido que su hermano, el guitarrista acató la orden de inmediato y sin chistas siquiera se arrodilló, abrazándose a la pierna de la humanoide. Al ver lo que hacía su gemelo, Bill también obedeció a la chica y, sin palabras, se dobló para asirse de su cintura. Una vez que hubo tenido a ambos gemelos en torno a ella, Alice comenzó a arrodillarse también, hasta que su rodilla derecha hubo tocado el suelo. Desde ese momento, tanto Bill como Tom se sintieron más seguros y, a pesar de que la tierra aún seguía moviéndose debajo de ellos, ya no tenían miedo; inconscientemente, sabían que iban a estar bien. En silencio, Briant los observaba a los tres, sin comprender el por qué de la reacción de Alice.

No fue sino hasta que se acabó el sismo, dos minutos más tarde, cuando la tierra y todo lo que se encontraba alrededor de los humanos y los humanoides dejó de moverse, muchas de las cosas recobrando su posición original. A pesar de que algunas lámparas y anaqueles se habían caido dentro de las tiendas, no había heridos. Lentamente, tanto Alice como los hermanos Kaulitz se fueron levantando poco a poco del suelo, recobrando sus posturas erguidas una vez más. De pié uno frente al otro, Alice y Bill se mantuvieron sujetos, sin poder despegar sus miradas.

-Gracias-susurró Bill, con el aliento entrecortado a causa del susto.

-No hay de qué-le contestó Alice en el mismo tono, murmurando sin entender por qué. Alrededor de ella, el resto del mundo le parecía borroso con excepción de Bill.

-¿Alice?-llamó una voz a la chica quien, súbitamente, pareció despertar de una clase de ensueño. Detrás de ella, Briant la miraba extrañado-Hay que salir de aquí-

-Sí-contestó la humanoide, recobrando rápidamente el sentido. Tan pronto hubo recuperado la consciencia, se soltó de los brazos de Bill y éste, observando lo incómodo de la situación, hizo lo mismo.

-¡Macky!-le gritó Tom a su hermano, ya unos cuantos metros a la distancia, rodeado por todo el cuerpo de seguridad de VSD-¡Tenemos que irnos antes de que cierren las calles!-

Así, aún de pié uno frente al otro, Alice y Bill se observaron en silencio, sabiendo que tenían que separarse. En silencio, cada uno tomó su propio camino y antes de que Bill pudiese volver la vista para buscar de nuevo a la humanoide entre la multitud de gente que había en la plaza, ella ya había desaparecido.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

O____o

¡Pero...! ¡Es que...! ¿Cómo...?


No entendí qué fue lo que hizo exactamente la linda niña, pero sí lo de querer proteger a Bill. Pensé que los iba a sacar de ahí a velocidad sobrehumana o algo ¡No quedarse ahí paradota!

Pero bueno, no sé qué hubiera echo yo, yo creo ponerme a llorar ¬¬

Y luego Tom, abrazado a su pierna. O sea... jajaja ya me lo imaginé :S


Muy bueno, Harlu

Sube pronto!

Besos!



S.K