13 de enero de 2012

Alma Gemela



Alma Gemela by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

A pesar del incidente ocurrido en Astrella, Alice tuvo que limitarse a guardar silencio acerca del verdadero origen de Frances Umbrose, la supuesta modelo australiana de la cual el guitarrista de Tokio Hotel, Tom Kaulitz, se encontraba profundamente enamorado.

Con todo el dolor de su corazón, la humanoide tuvo que mantener en secreto la naturaleza de aquella despectiva criatura de cabello ensortijado, a pesar de lo mucho que pudiera dolerle el que su cuñado estuviese tan extraviado por ella. Esquiva, evitaba hablar del tema siempre que le era posible y cuando Bill le preguntaba a qué se debía aquello, se limitaba a expresar que Umbrose sencillamente no era de su agrado. Siendo así las cosas, le escocía en el alma ver al mayor de los Kaulitz tan entusiasmado por la despectiva Frances.

A partir del instante en el que supo que ella había vuelto de su inventado viaje de vacaciones a unas islas de playas vígenes, volvió a buscarla como enloquecido, intentando toparse con ella en toda oportunidad que le brindara el destino. Sin embargo, para su mala suerte, nunca daba con la mujer, siendo que llegaba demasiado tarde o se marchaba excesivamente temprano de algún lugar en el que ambos, se suponía, debían coincidir.

Atuendo de Frances
Más un buen día, en el cual por casualidades de la vida Tom llegó antes de lo esperado a la casa Chanel, en donde tenía una sesión fotográfica, ambos se toparon el uno con el otro. Ahí, de pié a la distancia pudo divisarla, con un short de tela negra y una playera holgada con franjas color beige y rojo, de pié a la distancia, calzada con unos Converse All Star del mismo tono de las bandas de su playera, se encontraba hablando con otro modelo de la firma, el dichoso Dany Coleman que los había interrumpido la última vez. Sabedor de que aquella era su única oportunidad para acercarse a la criatura dueña de sus desvelos, se fue aproximando un paso a la vez hacia el sitio en medio de la zona de camerinos donde Umbrose se hallaba hablando desganadamente con el fastidioso Coleman.


-Pero Anny dijo...-

-Sí, yo sé... yo sé-le contestó Frances al alto hombre de cabello rubio, habla ininteligible y acento marcadamente europeo-Pero... Anny puede decir muchas veces cosas que no son del todo verdaderas y... esta es una de ellas, Dany. Yo jamás le prometí que iba a salir contigo-

-Pero...-

-Lo siento, Dany; en verdad-insistía Umbrose, sin dar pié a que el otro individuo hilara una sola de sus oraciones-Pero no es mi deber...-

-¡Amor!-exclamó Tom de manera natural, atrayendo de inmediato la atención de ambos sujetos, los cuales se volvieron a mirarlo con la misma expresión anonadada-¡Ahí estás! Apenas me llegó tu mensaje de que ya estabas aquí, cielo-

-Este...-musitó Frances, captando de inmediato el meollo de aquella inesperada pantomima pero sin saber qué hacer-¡Ah! Entonces es toda una sorpresa que me hayas encontrado, cariño. Te extrañaba tanto-

-Pero si nos acabamos de separar hace como media hora, corazón-replicó Kaulitz, hasta que estuvo plantado al lado de Umbrose, con su brazo en torno a la cintura de ésta, como jamás se había imaginado. Acto seguido, le dio un beso breve en los labios que, por supuesto, la humanoide no se esperaba. Ruborizada hasta las orejas, a la criatura no le quedó de otra que corresponder el beso.

-De todos modos-se expresó Frances, dejando de fingir-Me da mucho gusto que estés aquí. Me moría de ganas de verte-

-Ya no tienes por qué sufrir-le contestó él, conmovido por las palabras de Umbrose, sabedor de que ella había abandonado por completo el teatrito aquél del que ambos eran partícipes para hablarle con la verdad-¿Quién es tu amigo?-

-Dany, Dany Coleman-respondió el interpelado, con la furia notándosele a leguas por el color rojizo encendido que había tomado su piel, así como por su quijada trabada por el coraje de ver a su chica ocupada por alguien más-¿Con quién tengo el gusto...?-

-Kaulitz-contestó Frances, en lugar de Tom, quitándole la palabra-Tom Kaulitz. Trabaja conmigo. Somos novios desde hace algunas semanas y... bueno, nos puedes ver-

-Por supuesto que puedo-replicó Dany, escandalizado-Bueno... no les quito más su preciado tiempo. Con su permiso-

-Propio-enunció Tom con parsimonia excesiva, sacando partido de la situación. Una vez que se hubieron quedado solos, Frances y él se miraron a los ojos, aún abrazos.

-Gracias, en verdad-habló ella, rompiendo el cálido silencio que se había creado entre los dos-Ya no soportaba a ese payaso...-

-Pude notarlo-contestó él, su mano aún en la cintura de la muchacha-Y no hay qué agradecer...-

Y fue así como, frente a frente, Tom Kaulitz y Frances Umbrose se quedaron viendo el uno al otro durante largo tiempo, mirando en los ojos del otro el reflejo de la enorme atracción que sentían por el contrario. Con sus rostros tremendamente cercanos, faltaban apenas milímetros para que sus labios se tocaran de nuevo.

-¿Cómo es que sabías mi nombre?-quiso saber Tom, con aquella incógnita atrapada en su cabeza.

-Ya nos habíamos presentado, ¿Recuerdas?-puntualizó ella, recordando perfectamente que en aquella ocasión no había tenido la oportunidad de conocer su nombre por medio de sus labios, sino que tuvo que oírlo de otros.

-Pero no recuerdo haberte dicho mi nombre-debatió él, perfectamente consciente de ello. Si se había reprochado las siguientes semanas el haber sido tan estúpido.

-Sí, bueno...-

-No importa en absoluto-la liberó él, sintiéndose feliz por el hecho de que ella hubiese indagado sobre él-¿A qué le debo el milagro de que estés tú aquí?-

-Pronto lo verás-le contestó ella, apartándose de sus brazos, mientras se echaba a caminar-¡Nos estaremos viendo, Tom!-

Frances Umbrose había salido de la vida de Tom tan de repente como había entrado.


1 comentario:

Zaybet dijo...

Uyyyy uyyyy que cosas caramba. O te pones las pilas Tom y se te iba viva xD