23 de enero de 2012

Revés


Revés by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

Sentada a aproximadamente cuatro metros de distancia de él, la criatura no dejaba de mirarlo con sus llamativos y hermosos ojos verdes, pretendiendo que tomaba de una botella de agua a través de un popote, fingiéndose muy cansada. Él, por su parte, se encontraba sentado con una expresión enigmática y al mismo tiempo entretenida en su rostro, con la mitad de su cara apoyada en la mano que mantenía extendida a un costado de la misma. Silenciosamente, se miraban uno al otro, más no querían admitirlo: sabían lo que significaría. Además, para peor, la guardiana, el obstáculo de aquella relación, se encontraba en la misma recámara, al mismo estilo de una chaperona victoriana, guardándolos celosamente, no fuera que se lanzaran uno en brazos del otro y como aquello ya había sucedido antes, no faltaban estadísticas para creer que podría volver a pasar.

A partir de aquél glorioso encuentro en el que ambos unieron no sólo sus cuerpos, sino también sus almas, un instinto de querer estar con el otro, que había pervalecido durante un tiempo razonable dentro de sus corazones, se disparó sin que ninguno pudiera detener su marcha; sin embargo, el obstáculo era aquello que les impedía estar juntos. A pesar de que a uno de ellos no le importaba en lo más mínimo lo que aquella cancerbera de corazón de hielo y mente calculadora pudier decir, al otro le preocupaba en demasía, viviendo en la zozobra de no saber cuándo la celadora llegaría a enterarse.

De manera bastante cuidadosa, ambos intentaban esconder lo mejor que podían aquello que sentían por el otro, no siendo demasiado evidentes al encontrarse en cualquier pasillo, o desaparecer en el mismo momento de un lugar público; después de todo, había siempre cientos de miradas sobre ellos, vigilándolos desde cualquier rincón. Secretamente, él le enviaba holomensajes de hermosas palabras, conmovedores versos que buscaba en libros, cosa extraña en él, así como tarjetas virtuales prominentes en holoflores de cuatro dimensiones que la deleitaban con sus exóticos aromas a la mujer. Sin embargo, ambos bien sabían que lo suyo no podía ser. 

Mientras tanto, otra pareja de amantes, entre la cual todo iba de maravilla, vivía ya sin preocupación alguna, encerrados ambos en su propio mundo, su nido de amor ideal que compartían con su familia y amigos. A partir del primer encuentro sexual que habían tenido, un sentimiento de pertenencia estalló entre ambos, disparando así instintos de cuidado, cariño y protección por el otro que antes jamás habían sentido con tanta intensidad. Ambos se preocupaban en demasía por el objeto de sus atenciones, prodigándole toda clase de atenciones y cuidados inimaginables. Además, la placentera experiencia había estrechado aún más el vínculo que ambos mantenían, sintiéndose como si hubiesen estado juntos de toda la vida.

Justamente aquella mañana en la que ambos individuos se miraban el uno al otro, en un edificio ubicado en el centro de la ciudad, la otra pareja se mantenía acostada boca abajo en la cama de él, en la que ambos llevaban ya meses durmiendo juntos, completamente desnudos, pero felices a más no poder. Con los comienzos de la brisa otoñal pasando por sus cabellos, se reían mutuamente sin necesidad de palabras, escuchando únicamente la respiración del otro.

-¿Qué?-se atrevió a hablar finalmente uno de ellos.

-Nada-sonrió la otra persona, colocando sus manos debajo de su rostro en un triángulo, intentando acomodarse mejor.

-Bueno...-respondió el interlocutor, comenzando a reírse sin saber por qué. No fue sino hasta dentro de su cabeza, un timbrecillo comenzó a sonar, propio de una llamada a su holocomunicador. En un movimiento, se giró para quedar con la espalda contra el mullido colchón de sábanas color arena, antes de contestar-¿Sí, diga?-

-¡Mi amor!-gritó una voz femenina a través del auricular, casi reventándole los tímpanos al individuo que acababa de coger la llamada. De inmediato, el hombre reconoció aquél tono de voz suave y dulce.

-Hola mamá-contestó él, sonriendo de manera involuntaria. ¿Qué pensaría ella si lo viera así?-¿Cómo estás?-

-Bastante indignada-reveló la fémina del otro lado de la línea.

-¿Y eso como por qué?-inquirió Bill Kaulitz, al mismo tiempo que comenzaba a reírse, al pensar en la imagen de su madre enfadada: resultaba bastante cómico.

-¡Tienes una relación y no me lo dijiste!-exclamó una enfadada Simone desde Alemania, estampando uno de sus pequeños pies contra el suelo amaderado de la habitación en la que se encontraba.

-Ah, eso...-sonrió él en respuesta, girando su mirada para observar a Alice, quien, a su vez, lo miraba a él con una expresión entretenida en su rostro-Sí, bueno... iba a decírtelo-

-"Iba a decírtelo"- repitió la indignada madre-No hay excusa que valga. Te quiero en casa, en menos de una semana, con tu hermano y la mujer con la que sales. Gordon y yo la queremos conocer-

Súbitamente, la sonrisa que el mayor de los hermanos Kaulitz había mantenido tan bien durante las últimas horas desapareció por completo, dándole paso a una expresión de angustia y alarma que Alice no le había visto jamás antes a Bill. Asustada, se levantó a medias de la cama, apoyándose sobre una de sus manos.

-¿Una... semana?-farfulló el vocalista, en espera de que su madre estuviese bromeando con él.

-Menos, si te es posible-replicó la alemana, a manera de ultimatum-Te veo pronto, bebé. Te amo mucho-

-Y yo a ti, mamá...-contestó el cantante, ya sin tanto entusiasmo como al principio. Para cuando quiso darse cuenta, la llamada ya se había cortado.

-¿Amor?-llamó Alice a Bill, preocupándose cuando vio que este se quedó estático durante algunos minutos-¿Estás bien?-

-Estamos metidos en serios problemas-replicó después de un rato el frontman, con la mente totalmente en blanco acerca de su próximo y obligado viaje a Alemania.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

Awww! Los dos hermanitos bien románticos! xD

¡ Ándele! Hasta lo alegre se le fue al niño Kaulitz por culpa de la mamá... jajajaja ¡Ya me lo imagino!... ¡Sube pronto, ya quiero ver qué pasa!

Muy bueno!


Besos!


S.K