8 de enero de 2012

Sueño


Sueño by Diana Harlu Rivera on Grooveshark 
 
 

-Pero... Alice...-insistió él, siguiéndola a través de la habitación, de manera que la arrinconó, cerrándole el paso de manera que no pudiese abandonar la estancia: ya no continuaría evitándolo.

-Bry... por favor, no quiero que hablemos acerca de esto ahora-le repitió ella con un tono cansino en su voz de ave cantora, restregándose la frente con su mano izquierda en lo que fue un gesto involuntario de hartazgo y desesperación. Richard Vo, que observaba a sus creaciones desde el pasillo subsecuente a aquella extraña habitación, no daba crédito a su mirada.

-Necesitamos-insistió él, tratando tomarla de las manos una vez más-Por favor...-

-No-repuso la criatura de cabello negro, sobreponiéndose de aquél momento de repentina debilidad-¿Ves cuál es el problema contigo, Briant? No sabes respetar mis decisiones. Si yo digo "no", es no. Ahora, con tu permiso...-

-¡Alice!-chilló el hombre de alrededor de 1.87 de estatura-¡Por favor, dame una oportunidad!-

-¿Hija?-llamó Vo a la que desde un comienzo había sido su humanoide preferida, la segunda en ser creada-¿Podrías acompañarme para la siguiente prueba, por favor?-

-Con todo gusto, padre-repuso ésta, cruzándose de brazos, indicándole a Briant que su presencia allí se estaba tornando estorbosa-Ahora, con tu permiso...-

Y fue así como, una vez más, la delgada mujer de piel pálida y labios sonrosados fue capaz de dejar a su marido, quien la observaba con lágrimas en los ojos, sin una explicación sobre lo que había fracasado en su relación y tampoco le ofreció una oportunidad de enmendar sus errores.

En silencio, creador y creación caminaron animadamente, a paso bastante apresurado, por los largos e interminables pasillos del constructo subterráneo en donde se daba rápida revisión a todos los proyectos que se probaban en la nación americana. Al cabo de unos pocos minutos, ambos llegaron a una puerta de color negro, que ostentaba un solo letrero "No pasar". Tímidamente, Alice se introdujo un paso a la vez detrás de su creador, para quien, evidentemente aquél letrero que prohibía la entrada no aplicaba. Lentamente, ambos se fueron transformando en siluetas de la obscuridad, adentrándose en aquél pasadizo largo sin luz que, súbitamente, se iluminó por completo. 

Ahí, reposaba lo que parecían restos de un laboratorio de análisis, con una docena de microscopios de alta tecnología, distintos aparatos de medición y por todos lados, pizarras, pizarras de toque en las que podías escribir lo que tú quisieras con sólo tocarlas. Una de estas pizarras, en especial, tenía un significado muy especial; grabado en ella, luchando contra los albores del tiempo, se encontraba una inscripción garabateada con una escritura perfecta de molde, una mezcla entre una floreada caligrafía decimonónica y una serie de caracteres modernos, en el que se podía leer: "Te amaré por siempre. A." Curiosa, Alice se acercó para verlo mejor, creyendo recordar ese sistema de escritura de otro lugar.

-Querida, ¿Te importa?-inquirió el científico que aún iba con ella, llamándole la atención. De inmediato, la curiosa criatura se apartó de allí, volviendo al curso que le marcaba aquél individuo que era para ella lo más cercano a un padre.

-Lo lamento-se disculpó, avanzando ya sin mirar nada mas que el suelo de arenisca negra bajo sus pies. De repente, el hombre delante de ella se detuvo en seco, como si finalmente hubiesen alcanzado su destino. Frente a sí, la humanoide se encontró con lo que le pareció un sofá muy confortable.

-Toma asiento, encanto-le rogó el estudioso, acomodándose en un pequeño banquillo a su lado, mientras tomaba una especie de diadema brillante entre sus manos-¿Estás lista?-

-Supongo que sí-suspiró Alice, colocándose ella misma sobre el espeso cabello aquella extraña diadema metálica llena de unas incrustraciones de cristales-Hemos esperado este momento desde mi nacimiento, ¿No es así?-

-Precisamente-sonrió Richard Vo, rememorando aquellos primeros días en los que sus amados experimentos respiraron por vez primera sin ayuda alguna-Aunque te noto algo extraña...-

-Estoy algo extraña-repuso Alice, confirmando las sospechas del científico-Y creo... que ya sabes cuál es mi motivo-

-Me gusta escuchar más que adivinar-contestó el científico, ya al corriente de todos los pormenores del asunto. Quería saber la versión de Alice-Recuerda que Mark Twain dijo alguna vez que lo peor no es aquello que sabemos...-

-Sino lo que no sabemos y damos por cierto...-completó Alice la cita, la cual bien conocía y suspirando respondió-Padre... creo que estoy a punto de decepcionarte-

-Escúchame, querida-replicó el hombre de mirada amable y barba inexistente, mirando a su creación a los ojos-No importa lo que te digan los demás: para mí tú siempre estás cumpliendo tu objetivo, Alice; de hecho, trabajas más duro que los demás. ¿Y sabes por qué? Porque eres diferente, amor. No puedes trabajar igual a los demás y adquirir los mismos logros si tú misma eres distinta-

Con los ojos llenos de lágrimas, los ojos azules como zafiros miraron al hombre que le había dado la vida, temerosa del porvenir, con una única pregunta entre sus labios.

-¿Entonces cuál es mi misión, padre?-inquirió con la voz entrecortada.

-Ser humana, hija mía-respondió el estudioso, antes de comenzar a encender el aparato que había junto a él-Ahora, encanto, voy a revisar tu memoria y todos tus recuerdos para comprobar cuánto has aprendido en este tiempo y redefinir tus nuevos objetivos en base a tus conocimientos. Será sencillo, preciosa. No debes temer-

- Un momento- precisó Alice alejándose de las manos del doctor Vo, que calibraban el diámetro de la diadema con unas diminutas ruedas que había a los laterales de la cabeza de Alice. Las ruedas eran tan pequeñas, que debía ser calibradas con un instrumento tan delgado y delicado como un cabello pero fabricado de titanio- ¿Se refiere a todos mis recuerdos?-

-Sí, ¿Qué hay de malo en eso?- inquirió el doctor Vo preguntándose de forma secreta que era lo que Alice no quería mostrarle de su mente a la vez que sus instintos de investigador comenzaban a dispararse a causa de la emoción que le proporcionaba el nuevo conocimiento.

-Es que... Bueno, usted verá... Yo creo que no puedo mostrarle todos mis pensamientos...-balbuceó Alice torpemente pero sin moverse de la silla. El doctor Vo jaló distraídamente el banquillo que tenía cerca y se sentó cerca de los pies de Alice, escuchándola con atención.

-Un momento, Alice- replicó el doctor Vo mirándola fijamente desde su pequeño taburete- ¿Estás buscando privacidad? ¿Es eso? ¿No quieres que vea tus recuerdos porque hay momentos que quieres mantener en secreto?-

-No es que no quiera- difirió Alice de la opinión del doctor Vo, pues sabía que sin importar todo lo que le hubiera sucedido en las últimas semanas no permitiría que él la juzgara como Selick lo había hecho. Su mayor miedo era en realidad que la compañía se diera cuenta de que ella no estaba respondiendo bien y decidiera cancelarla como proyecto- Es que… no es un buen momento. No me siento de humor hoy-

-Nena- dijo el doctor Vo dirigiéndose a su humanoide favorita-No tiene nada de malo que quieras buscar un poco de privacidad. Al contrario, es una buena señal porque radica en las cosas que nosotros no habíamos esperado de ustedes y estás reaccionando mejor de lo que planeamos inicialmente y es fabuloso. Simplemente quiero saber quién es quién está causando tantos cambios en ti. He estado analizando a tus compañeros en semanas pasadas y ninguno de ellos ha mostrado un desarrollo tan grande como el tuyo. Siguen aferrados a la idea de que son humanoides, pero tú te sientes casi humana y, hablando directamente, eso no está en tu naturaleza-

-¿Entonces, estoy defectuosa?- preguntó Alice temerosa. Desde el día en que conoció a Bill comenzó a temer que eso fuera una realidad.

-Al contrario, muñeca- sonrió de nuevo el doctor Vo tomando las largas manos blanquecinas que había frente a él antes de mirar a los ojos color azul metálico de Alice- Eres una creación perfecta. Por un instante, que a ambos les pareció eterno, el doctor Richard Vo y su hija Mia Alice Project se sintieron más conectados que nunca como si por sus mentes pasaran las mismas ideas de manera simultánea. Conmovido por el temor que se reflejaba en la mirada de Alice, el doctor Vo decidió dejar para después la inspección mental de Alice.

-Hey, preciosa- le sonrió el doctor a la humanoide intentando distraer la tensión creada- ¿Qué te parece si me acompañas al laboratorio y seguimos charlando allá? Las muestras de sangre que le están tomando a Selick ya deben de estar listas-

-Claro- respondió Alice de inmediato sintiéndose tremendamente aliviada por no tener que lidiar con esto ahora-Vamos-

-¿Y cómo le llamaría usted a la fusión genética de humanoide y humano? - le preguntó Alice al doctor Vo observándolo desde su banquillo en el laboratorio de estudio genético. Le costaba un poco de trabajo entender cuál era el motivo por el que el doctor Vo estaba tan entretenido estudiando una muestra de sangre de Selick bajo el microscopio.

-Fácil- replicó el doctor antes de dejar el microscopio para obsequiarle a Alice una mirada expectante e ilusionada- Evolución.

-¿A pesar de lo que dice el señor Roberts?- inquirió Alice algo inquieta por la respuesta de su académico y sabio preferido.

-Querida- respondió el doctor tomando un largo suspiro ante de expresar lo que quería decir y quitándose los lentes de armazón plateado de las orejas reflejando el cansancio que le producía esa pregunta- Seamos sinceros; al señor Roberts realmente no le interesa la ciencia. Le interesa el dinero, y por supuesto su compañía; pero no hay que mentirnos Alice. El señor Roberts está primordialmente interesado en el dinero que ustedes pueden proveerle a la compañía como inversión o proyecto. Lo que pase con ustedes además de cumplir las expectativas deseadas le interesa muy poco-

-Entonces, ¿Qué diría usted como nuestro padre al enterarse lo mucho o poco que podemos estar saliéndonos de los objetivos que ha planteado la compañía?-

-¿Quieres ser más específica con tu pregunta, Alice? ¿Por favor?-pidió el doctor Vo a la humanoide regresando a su tarea, no pudo evitar sonreír ante la manera en la que Alice trataba de disimular lo que le interesaba saber. La chica podía estar aprendiendo mucho en cualquiera de los ambientes en los que estuviera metida, pero hasta su mismo creador sabía que le faltaba ésa chispa totalmente humana que aún marcaba la línea entre seres humanos y seres humanoides.

-¿Qué opina usted acerca de que yo esté enamorada de un humano?-soltó Alice con toda la calma con la que pudo.

Lentamente, el doctor Vo se quitó de nuevo los lentes pero ésta vez dudó antes de colocarlos sobre la encimera de mármol negro que había junto a él y volvió a colocárselos ante los ojos para poder mirar bien a Alice. ¿Hasta dónde había podido llegar su capacidad de genio creador?

-Disculpa, ¿Qué dijiste?-

-Dije, que estoy enamorada de un humano-repitió Alice con voz firme a pesar del temor de lo que pudiera estar pensando el maestro que la hizo.

-¿Cómo sabes tú qué es el amor?-cuestionó el doctor Vo sin dirigirle una sola mirada a su creación preferida. Su boca se curveó involuntariamente en una media sonrisa ante las palabras de Alice.

-He aprendido-replicó Alice sintiéndose más segura a medida que se iba a explicando- O más bien dicho, me han estado enseñando-

-¿Quién?-exigió saber el científico.

-Bill-

-¿Qué pasa con Briant?-inquirió Vo sin detenerse a investigar quién era ese tal Bill.

-No lo quiero-

-¿Por qué?-

-No puedo-se limitó a decir Alice con sencillez antes de corregirse- No hay nada entre nosotros, y a pesar de la manera en la que hemos sido diseñados debo decir que Briant no es lo que yo quiero-

-¿Estás segura?- intercedió el doctor-Está hecho con un código genético totalmente compatible con el tuyo y fabricado en base a las características biológicas que por defecto deberían gustarte-

-Posiblemente ése es el problema-sugirió Alice observando fijamente a Vo en todo momento a pesar de que él alternara la mirada entre ella y el suelo igualmente negro y marmóreo de la habitación.

-¿Puede serlo?-

-Lo es-afirmó Alice convencida de que lo que decía era lo correcto-Y probablemente es por eso por lo que amo a Bill, porque es muchas cosas que yo no soy y tiene cosas que a Briant le faltan-

-¿Cómo qué?- defendió Vo.

-No lo sé- reconoció Alice derrotada ante esa pregunta- Pero Bill lo tiene y Briant no-

-Bien entonces- replicó el doctor terriblemente complacido consigo mismo volviendo al trabajo- Vas progresando, Alice-

-¿Qué quiere decir exactamente?- cuestionó Alice sin entender bien como es que de repente Vo había dejado de abogar a favor de Briant.

-Vas mucho mejor de lo que yo había pensado, Alice- explicó el doctor dedicándole poca concentración a lo que estaba por contarle a la muchacha- En un momento eras un poco decepcionante en las pruebas iniciales, pero quién diría que terminarías siendo el experimento más prometedor. Yo se lo dije al doctor Watts, lo presentía-

-Un momento- pidió Alice aún más confundida que antes- ¿De qué pruebas está usted hablando? No recuerdo ningunas pruebas preliminares-

-No lo entenderías- musitó el doctor luciendo cada vez más fascinado- Pero no es nada de lo que preocuparse, querida. Hay cosas que realmente no es necesario que comprendas. De cualquier forma, es gratificante ver cómo los actos superan por mucho a las primeras expectativas. Eres bastante gratificante, Alice. Estoy orgulloso de ti-

-¿A pesar de que estoy yendo en contra de las reglas?- interrogó Alice sintiéndose increíblemente bien al saber que su creador estaba tan complacido con ella, además de que al pronunciar ésta frase sintió una tremenda satisfacción secreta que no podía entender.

-Cariño- le sonrió Vo tan ampliamente como Alice nunca lo había visto, además de con una expresión tierna en el rostro- Eso es precisamente lo que me hace admirarte con tanta alegría, me hace saber que has sido el mayor éxito de mi vida-

Acto seguido, el doctor Vo hizo algo que nunca antes recordaba haber hecho con nadie más que no hubiera sido su hija pequeña Priscilla: le dio a Alice un pequeño y delicado beso en su mejilla izquierda de piel suave y tersa.

-He hecho un buen trabajo contigo- suspiró el hombre de cabello negro pero ligeramente encanecido prometiéndose que ya no habría más interrupciones a su trabajo. Inmediatamente, Alice pudo sentir que ya no era completamente bienvenida o útil ahí y decidió marcharse.Apenas hubo puesto un pié fuera de las oficinas de Astrella cuando su teléfono celular, regalo de Tom, sonó estridentemente.

-¿Sí?- inquirió Alice presionando el diminuto lunar rosado junto al lóbulo de su oreja, encendiendo el aparato de intercomunicación electrónica. Inmediatamente apareció ante sus ojos la imagen de Bill con ésa sonrisa que a ella le agradaba tanto.

-Hola, cariño- la saludó Bill cordialmente. Alice no lo sabía, pero desde que ellos estaban juntos en Bill había una sensación de gozo ilimitado cada vez que podía darse el lujo de hablarle a Alice de una forma tierna.

-¿Qué hay?- contestó Alice sonriendo también, ver a Bill hacía que todas sus preocupaciones y dilemas se borraran instantáneamente de su cabeza para dedicarse toda ella a él.

-Nada especial- sonrió él tan claramente como si estuviera ahí, a pesar de que fuera sólo un holograma únicamente visible para Alice-¿Ya vienes de camino?-

-Justamente estoy a punto de salir para el aeropuerto-respondió ella con una dulce sonrisa-Te llamo cuando esté llegando allá-

-Claro, cielo- aceptó Bill no sin sentirse un poco nervioso- Te veo en un par de horas, te amo-

-Igual yo- alcanzó a decir Alice antes de que la imagen de Bill se borrara y ella estuviera de nuevo sola.


1 comentario:

●•Scarlëtt•● dijo...

No entendí ni j xD...

¿Defectuosa? Bill no opina lo mismo. Pero bueno... a lo que venía....

Creo que ese nombre: Priscilla, me suena, no sé por qué. ¿Qué se supone que le iban a hacer a Alice? Eso no lo entendí. ¿Pruebas? ¿Cuáles pruebas? Tampoco entendí por qué no nos dices cuál es la misión de Alice, aparte de ser humana, lo cual no acabo de creérmelo, honestamente xD No es cierto, pero....¿Hay algo más escondido sobre la creación de Vo y que no sabe?... ¿Por qué quieren evolucionar? ¿Se les va a acabar el mundo? Ö

¡Dimeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! Porque no es bonito viajarse en los alucines y ver que te fuiste demasiado lejos cuando la respuesta era tan fácil, o más complicada :D

Muy bueno!

Besos!




S.K