4 de marzo de 2012

Duelo


Duelo by Diana Harlu Rivera on Grooveshark



Y así, se desató uno de los partidos más reñidos que muchos de los presentes habían podido presenciar. Dorian y Alexei, rápidos como flechas y precisos como francotiradores, parecían casi insuperables. Sin embargo, tanto Fabiho como Tom también se desempeñaban bien en la cancha. Sorprendida, a Frances le costaba creer que alguien realmente pudiese jugar con su hermano más de cinco minutos seguidos. Al final del set, estaban empatados.

-¡Uno más, Thomas! ¡Uno más!-musitó Bill en voz baja, con los dientes apretados y el ceño fruncido, mientras no le quitaba la vista de encima a su hermano, quien se movía como un bólido a lo largo y ancho de la cancha, contestando a cada uno de los servicios de los humanoides. Enfadada al escuchar el apoyo que el vocalista le brindaba de manera suave a su gemelo, Lexie decidió que tenía que hacer algo para cambiar el curso del juego; según su punto de vista, Dorian apenas estaba calentando.

-¡Vamos, amor!-se dejó escuchar en un potente grito la hermosa voz musical de Lexie, quien, para más, se puso de pié con la intención de llamar la atención de su marido-¡Gana! ¡Ellos son nada a tu lado!-

Enardecido ante las palabras de su mujer, la expresión anteriormente fría y concentrada del hermano mayor de Frances se transformó súbitamente en menos de un instante, cambiando por una sonrisa presumida y retadora, que indicaba que Dorian acababa de empezar a tomarse el juego verdaderamente en serio y no sólo como una oportunidad para conocer a Tom.

-¡No le hagas caso, Tommy!-se dejó escuchar también Frances, unos lugares más arriba de ellos en las gradas. Sorprendidos, todo el grupo de los humanos, así como Lexie, giró su vista hacia la pelirroja, quien también se había levantado de su asiento; de todos ellos, la más anonadada era su cuñada, quien no podía creer lo que veía-¡Tú puedes, corazón! ¡Gánale!-

Y fue en ese preciso momento, cuando las palabras alentadoras de la suave voz de la humanoide llegaron a sus oídos, cuando Tom Kaulitz encontró la confianza que le hacía falta para contestar al impecable saque de Alexei, que hubiese dejado idiotizado a cualquier otro con tan solo mirarlo. Preparado y concentrado, el guitarrista lo contestó con un remate perfecto de su raqueta, que hizo que el par de humanoides se confundieran con respecto a la dirección de la pelota y ninguno de los dos lograra pegarle a tiempo.

Rozando sus raquetas, la pequeña esfera forrada de tela pasó apenas unos milímetros sobre ellas antes de que rebotara un par de veces por detrás de la espalda de ambos. Frances sabía muy bien que a Dorian nada le costaba correr para alcanzarla, pero supuso que no lo hizo debido a la gran distracción de saberse ridiculizado por un humano. Ella lo conocía bastante bien y sabía lo engreído que podía llegar a ser. Por eso mismo, no le costaba pensar que su hermano había imaginado a Tom y el resto de los humanos como oponentes insignificantes. Incrédulo, el mayor de los hermanos Kaulitz no alcanzaba a creerle a sus ojos cuando miró cómo la pelota pasó por detrás del par de imponentes humanoides.

-Yo…-musitó incrédulo. su mirada todavía fija en la pelota, que no dejaba de rebotar.

-¡SÍ!-exclamó Frances, destruyendo en menos de un segundo la distancia que existía entre ella y Tom. Para cuando el guitarrista se dio cuenta, ya la tenía abrazando su cintura, dando pequeños saltitos de emoción-¡Ganaste! ¡Oh, por Dios! ¡Te quiero, te quiero, te quiero!-

-¡Sí!-gruñó Tom, todavía un tanto pasmado-Yo... ¡Yo gané! ¡Gané! ¡Vencí a tu hermano!-

-¡Lo hiciste, lo hiciste!-repetía la hermosa pelirroja, loca de la emoción. A manera de celebración, su novio la tomó entre sus brazos y fuertemente abrazados la hizo girar en vilo, con el rostro oculto en el torrente de cabello ensortijado de ella.

De pié junto a la pareja humano-humanoide, Fabiho sonreía satisfecho, sabiendo que le había hecho el día a Tom con ese simple partido. Todavía en las gradas, Lexie permanecía estática, sin entender bien lo que había sucedido allí; en silencio, bajó cada uno de los escalones hasta llegar a la cancha y sin hablar se desplazó a pasos cortos hacia Dorian, quien permanecía con la mirada clavada en su hermana y el novio de ésta, de su lado de la red. Como pudo, la pequeña morena se las ingenió para abrazar delicadamente a su marido de la cintura, intentando tranquilizarlo.

-Amor...-

-Otro juego-espetó Dorian, molesto. Los eufóricos Frances y Tom, en medio de su arrebatador regocijo, no fueron capaces de escucharlo; más Alice sí lo hizo e inmediatamente sintió miedo ante la perspectiva de que las cosas se tornaran hostiles entre los dos grupos. Aún cuando Frances estuviese del lado de los humanos, a lo mucho serían dos humanoides protegiendo a Tom, Bill y los suyos de la titánica fuerza de Dorian, Alexei y Lexie.

-Corazón, es mejor que...-

-Dije que quiero jugar más-le espetó bruscamente el mayor de los hermanos Umbrose a su esposa-¿Quieres participar en este set conmigo? Tengo una idea-

-Cielo…-

-¿Sí o no, Carolina? No te voy a repetir la pregunta-replicó Dorian de último, apartándose de la pequeña y aturdida mujer. En silencio, ésta se desplazó de manera rápida hacia las gradas, de donde tomó un estuche rosado que contenía una raqueta blanca, la cual desenfundó rápidamente y tomó con firmeza entre sus manos.

-Está bien...-escuchó Alice que rumió Lexie, al parecer no muy contenta. Sin hablar más, ésta volvió a la cancha para colocarse al lado de Dorian y al darse cuenta de ello a Frances se le cayó la sonrisa del rostro.

-Tom-le susurró la pelirroja a su novio en el oído, mientras este aún saltaba de felicidad con la delgada criatura en brazos-Creo que mi hermano quiere otro partido-

-¿Qué?-escupió Tom, incrédulo. Pensaba que la única manera en la que jugarían los dos sets sería en caso de que los humanoides ganaran. Por lo visto, no iba a ser así.

-¿Otro más, cuñado?-le propuso Dorian al nervioso guitarrista, quien evidentemente no se esperaba aquello. Con dificultad, el músico se fue girando hasta volver a quedar frente al hermano de su novia, quien lucía increíblemente amenazador con la raqueta fuertemente empuñada entre sus dedos.

-Sí, claro... ¿Por qué no?-replicó el mayor de los hermanos Kaulitz, lanzándole una mirada desesperada a Andreas, indicándole sin necesidad de palabras que se alistara para comenzar a jugar. Instantáneamente, éste se puso de pié del lugar que había tomado entre las gradas al lado de su hermana y comenzó a descender por los escaloncitos de asfalto.

-No-espetó Dorian, interrumpiendo al par de humanos, quienes se quedaron helados ante el sonido de su voz-¿Por qué no armas un equipo con mi hermana, Tom? A ella le encanta jugar-

-Dorian, no…-

-Juega por favor, Scarlett-le ordenó él, más que pedirle. Haciendo acopio de todo su carácter, Frances se paró con la frente bien en alto y miró fijamente a su hermano mayor, antes de salir trotando por su propia raqueta. Dorian estaba enojado, y Frances no iba a permitir que hiciera trizas a Tom por culpa de sus excesos de confianza.

Muerto del miedo, a Tom le faltaba poco para que le diera un paro cardiaco. ¿Ahora iba a jugar con Frances? A duras penas sabía moverse él solo y ahora tenía que acoplarse al estilo de juego de ella. Fabuloso.

-¿Listos?-preguntó el mayor de los hermanos Umbrose de manera arrogante, al mismo tiempo que le lanzaba una pelota a su hermana sobre la red, que difícilmente alcanzó a verse en el aire por la velocidad que llevaba. Solamente haciendo cálculos, Alice estimó que Dorian había lanzado aquella pelota con demasiada fuerza de manera intencional.

-Ahora-gruñó Frances de manera competitiva, mirando al humanoide que se encontraba del otro lado de la red con el ceño fruncido.

El juego, que también estuvo bastante reñido, resultó un dolor de cabeza para todos. De un momento al otro, parecía que Dorian y Lexie serían inalcanzables, cuando de repente Frances y Tom retomaban el aire del juego y superaban a la pareja de humanoides. Así se mantuvieron las cosas, hasta que de nuevo ambos equipos empataron.

El punto final estaba ahí, riéndose de todos ellos: un saque de Dorian que Frances sabía que no llegaría más allá de la red por la forma en la que él lo había lanzado. Poniendo lo mejor de sí misma, la pelirroja utilizó parte de su velocidad humanoide para llegar justamente a tiempo a la red y tirarse sobre su torso, para contestar aquél tiro tan difícil de parte de su hermano. Sabiendo que el equipo de los humanoides no lograría llegar a tiempo para salvarse de la derrota, Frances bajó su rostro y apoyó la mejilla contra el suelo; sintiéndose tanto física como mentalmente exhausta. Sin embargo, le sorprendió sentir la tela de la pelota tocando su dedo pulgar, y cuando se dio cuenta, Dorian estaba parado del otro lado de la red con la raqueta inclinada ligeramente hacia atrás. Había alcanzado a anotar. Atónita, Frances no podía creer que la bola realmente estuviera ahí.

-Creo-exclamó Dorian, con el aliento entrecortado a causa de la emoción-Que ganamos nosotros-

Helados, toda la audiencia no daba crédito a lo que acababa de ver. Alexei fue el primero en levantarse, dirigiéndose hacia Dorian; que permanecía estático y resollante en la cancha.

-Bien hecho-le dijo, palmeando su hombro. Apenas consciente de su presencia ahí, Dorian volvió su rostro lentamente para mirar a su mejor amigo, con las pupilas dilatadas a causa de la adrenalina del juego. A cada instante, el ambiente se hacía más tenso… hasta que Dorian se echó a reír.

Sin entender qué pasaba ahí, ni los humanos ni los humanoides alcanzaban a explicarse por qué Dorian de repente había roto en carcajadas. Sin poder dejar de reírse, el humanoide se dobló en la cancha, dando señales de que la risa estaba haciendo que le doliera el estómago. Nerviosamente, tanto Alexei como Lexie se rieron un poco con él, aún sin entender el chiste.

-Muy buen juego-exclamó el hermano mayor de Frances, enderezándose. Aterrorizado por la reacción tan inhóspita de su cuñado, el pobre Tom no sabía ni qué hacer-Esperaba menos de ti, Kaulitz, pero has resultado un buen rival. Puedes ser novio de mi hermana, ¡cásate con ella si quieres! Un hombre así vale la pena todos los corajes que me vas a hacer pasar. Además de que disfrutaré jugando contigo de vez en cuando, si estás de acuerdo-

-Suena bien, gracias-farfulló el apabullado guitarrista, con la expresión en blanco-Más por la parte de tu hermana. Esa parte en verdad me gusta mucho-

-Lo sé, lo sé...-contestó el humanoide con una sonrisa nostálgica, mientras se apartaba de su mejor amigo y su novia para dirigirse hacia su nuevo cuñado, el cual aún temblaba a causa de todas aquellas emociones repentinas-Si no, no hubieras tenido las agallas de venir a plantarte aquí hoy. Supongo que habías escuchado los rumores-

-Muchas veces-confesó el músico-Estaba muerto de miedo-

-A eso se le llama valentía-elogió Dorian, mientras ayudaba a su hermana a levantarse del suelo, dirigiéndose a ella-Quítate de allí, niña; o va a venir alguien a querer jugar a la basurita contigo-

-Muy gracioso...-respondió Frances, aceptando la mano que su hermano le tendía. Detrás de todos ellos, Andreas hacia fuertes esfuerzos por no carcajearse en aquél momento, pues sabía que tal vez sólo él y Dorian sabían lo que "jugar a la basurita" significaba-¿Ya nos vas a dar tu bendición?-

-¿Pues qué soy el Papa?-replicó el mayor de los hermanos Umbrose en tono burlón-Hagan lo que quieran. En verdad no sé por qué te interesa tanto mi aprobación-

-Te haces menso...-le contestó su hermana, dándole un pequeño golpe a puño cerrado. Hábilmente, el humanoide atrapó la manecita de la criatura, apartándola de sí.

-Ya, déjame en paz-le pidió entre risas a la pelirroja-¿Qué no ves que quiero ir a estrechar la mano de Tom en señal de amistad?-

Y así, Dorian Umbrose recorrió finalmente la distancia que lo alejaba de Tom Kaulitz para, en un silencio ceremonioso y absoluto, juntar la palma de su mano con la del humano, el cual sudaba copiosamente.

-Gracias-musitó Tom débilmente, su voz quebrándose a causa de la emoción.

-No hay por qué darlas-le sonrió el humanoide al nervioso humano-Y bueno, a mí me encantaría quedarme otro rato con ustedes... pero tengo una fiesta en un par de horas y sigo aquí, todo sudado y apestoso. Nos veremos en otra ocasión, Tom-

-Hasta pronto-se despidió el anonadado artista, observando cómo su nuevo cuñado se desplazaba completamente solo a través de la cancha, en dirección a la salida de la misma. Detrás de él, Alexei se movilizó de manera que pronto se encontró siguiendo la estela de Dorian y se despidió de los humanos con un leve asentimiento de cabeza. Lexie, por su parte, trotaba detrás de ambos, cargando tanto el estuche de su raqueta como el de su esposo.

-¡Adiós, Tom!-exclamó apresuradamente la morena, antes de dirigirse al resto de los humanos-¡Fue un placer conocerlos a todos! ¡Esperamos reunirnos con ustedes pronto!-

-¡Nos vemos!-respondieron todos, tanto los humanos como las dos humanoides que quedaban allí. Sorprendidos, ninguno de ellos podía explicar lo que acababa de suceder.

-¿Qué diantres fue todo eso?-inquirió Fabiho entre risas, pasado un rato en el que nadie se atrevió a decir una sola palabra. Repartidos en las gradas y en torno a la cancha, todos los humanos, Alice incluída, permanecían pasmados.

-No tengo idea-replicó Tom, abrazando a su novia de la cintura-Pero esperemos que no suceda otra vez-

-Tranquilos...-les sonrió Frances, la única que no parecía perturbada-Él es así. Primero se toma las cosas muy en serio y luego les resta importancia hasta que no significan nada para él. Además, nos ganó. Eso lo puso de buenas-

-¿Regularmente es así?-quiso saber Alice.
-Todo el tiempo-les contestó la pelirroja de manera encantadora-Quiero disculparme si los asustó un poco. A veces se le va la mano en su dramatismo natural-

-Pues vaya que es exagerado, sin ánimos de ofender-intervino Andreas, exhalando aire por la boca. Se había puesto bastante nervioso en los últimos segundos.

-Insisto, perdónenlo por favor-repitió Frances-Ahora, bueno… creo que ya que sólo quedamos nosotros; ¿Les gustaría ir a algún lugar a desayunar algo? Aún es muy temprano-

-Pero si…-refutó Andreas, mirando su reloj de pulso-¡Cielo santo, apenas son las nueve!-

-Les dije que no era tan tarde-insistió la modelo-¿Sí vamos? Yo invito-

-Viéndolo desde ese punto de vista…-bromeó Fabiho-No suena tan mal-

-No seas encajoso-lo reprendió Bill-Yo sólo acepto ir si nos dejas pagar también a nosotros-

-Si nos vamos mitad y mitad, sí-consintió Frances, sabiendo que el pelinegro no cedería a más.

-Me parece casi justo-aceptó el menor de los hermanos Kaulitz-Vamos, pues-

Fue de esa forma como todos juntos, humanos y humanoides, comenzaron a caminar a paso lento por el mismo trayecto que habían seguido Dorian y sus compañeros, una vez que recogieron todas sus pertenencias de la cancha. Asimilando poco a poco todo lo que había ocurrido hasta ese momento, Tom caminaba un poco tieso, asido de la cintura por una contenta Frances que no dejaba de sonreír al mismo tiempo que lo miraba. Detrás de ellos, Alice y Bill avanzaban tomados de la mano, a la vez que charlaban con Fabiho y Andreas sobre lo emocionante que había resultado el juego.

-Tenemos que salir con estos humanoides más seguido-escuchó Frances que farfulló Fabiho con una sonrisa en los labios. En verdad, le causaba gusto escuchar eso.

2 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

Sí, bueno, pues a Alice no creo que le haya encantado mucho ese ccomentario de Fabiho, por la menuda experiencia que tuvo su lindo Bill con "su familia"

Ese Dorian está medio cucu... y por un momento su actitud me recordó a Selick, que por cierto... ¿Dónde está? Hum, eso se me hace raro, yo pensé que nos daría la noticia de que Brint se había suicidado por desamor...

Pero bueno... Ya ni modo. De menos sí le cayó bien Tommy a Dory xD, que si no... :S

Muy bueno!

Besos!



S.K

JANDA/Alex dijo...

HOLA!!!! ^^

Pues yo también me quedé con la intriga del "juego de la basurita"...^^...¿Me explicas? jejeje

Saludos Harlu!!