14 de octubre de 2011

Humanidad





Sentada tras el elegante escritorio de madera de corte minimalista al cual la habían asignado, la mujer suspiraba tremendamente aburrida, revisando uno a uno de los mensajes que había recibido de su cortejo de nuevos colegas, los cuales oscilaban entre los cuarenta y los cincuenta años y eran un grupo de hombres y mujeres en trajes Armani. Hastiada de muerte, apenas y era consciente de lo que sucedía a su alrededor: ocasionalmente, soltaba una mirada en torno a los demás, espiando a través del cristal transparente del que estaba hecha su oficina,  un material que permitía que se viese desde dentro pero no por fuera.

Caminando con la espalda recta, la frente en alto y la misma sonrisa plástica que traían siempre en el rostro, los compañeros de Alice Proyect avanzaban como hormigas en ordenadas hileras a través de los pasillos de madera clara, saludando a todo al que se encontraran a su paso. Harta, para ella fue un alivio cuando vio dirigirse hacia su persona a una de sus más cercanas colaboradoras, Martha, una mujer de aproximadamente su misma edad, quien traía entre sus manos una tableta electrónica. Alegre, Alice la recibió de inmediato en cuanto la vio aproximarse por el pasillo, con sus altos tacones negros resonando a su paso, a diferencia de los zapatos bajos e insonoros del resto de sus colaboradores.

Martha Aaron
-¡Tengo un trabajo!-exclamo la delgada mujer de cabello castaño obscuro, introduciéndose sin llamar por la ligera puerta de cristal.

-¡Que maravilla! Yo también tengo uno-contestó Alice la broma entre risas.

-Haha...-repuso Martha sarcásticamente-Estoy hablando de que nos conseguí algo que hacer. Algo diferente de estar aquí sentadas como muñecas de aparador-

-¿Entonces implica salir?-inquirió la mujer de ojos azules y labios pequeños, entrelazando los dedos de sus manos.

-Implica irnos a otro lugar durante algunos meses-contestó aquella que recién se había sentado en una de las dos sillas de corte minimalista que había en la oficina de Alice para los clientes-Lejos de esta bola de dinosaurios...-

-¡Me apunto!-exclamó Project sin esperar a escuchar más detalles, ante lo cual Martha sonrió encantada.

-Y cuando veas a los cueros con los que vamos a trabajar, vas a estar más que apuntada...-expresó la mujer de largo cabello lacio y labios carnosos. Ante semejante afirmación, Alice procedió a mostrarle su mano, en la cual, por formalidades de Astrella, había colocado un anillo de diamantes en su dedo índice. Al mirarlo, Martha se retractó-Ay, disculpa... se me olvidaba-

-No hay problema-contestó Alice sin mayor dificultad-¿Quién es nuestro encantador cliente?-

-Nada más y nada menos que...-


2 comentarios:

Ileana dijo...

¡...Bill Kaulitz!

¿o no...?

Se me hizo muy corto el capítulo, pero supongo que ya vendrá algo buenísimo xD

Saludos :)

Zaybet dijo...

'perate 'perate 'perate la Martitha esta que está aquí es la bella Mila Kunis.