7 de octubre de 2011

No eres tú, es él





-Es que... no me siento segura...-

-¿Segura de qué?-musitó él, resollante, dejándose llevar por el instinto, obedeciendo a la carne-Esto es... lo que la compañía espera  de nosotros... tarde o temprano... lo tenemos que hacer-

-Lo sé...-replicó ella, su espalda recostada contra la mullida superficie del colchón mientras, sobre su cuerpo aún completamente vestido, se encontraba él, agitado e ilógico, igualmente con toda su ropa puesta todavía-Pero... no ahora. No me siento preparada-

-Ehm... está bien-farfulló él, retrocediendo educadamente, quitándosele de encima sin decir más. Internamente, sabía que debía ser un caballero, después de todo, no se trataba de cualquier mujer: era su esposa a la que tenía enfrente. Por otro lado, sus instintos humanos, aquellos que aún en él eran los mismos que hacía millones de años, le rogaban que lo hiciera, que la tomara, que la hiciera suya sin compasión ni piedad, para liberar aquella tensión que tenía amordazado a todo su cuerpo-Se trata de que ambos nos sintamos... preparados-

-Perdóname-le rogó la mujer, tomando las manos de él entre las suyas, una vez que el hombre frente a ella hubo recuperado la cordura-Te juro que...-

-No te preocupes-la interrumpió, con el aliento entrecortado aún-Está bien, tú sabes que está bien. Ven, vamos a dormir-

Dicho esto, cada uno se fue por su lado, él a su propio baño a lavarse la cara y ella a desvestirse al vestidor, confundida, la humanoide no sabía qué sentir al respecto. Lo ansiaba, era cierto, le producía un cosquilleo interno que no conseguía explicar y le inspiraba las emociones más fuertes e intensas, mas no le inspiraba el cariño suficiente como para dejarse ir entre sus brazos. Simplemente: tenía miedo.

Después de un largo rato, estática, de pié a la mitad de la habitación perfectamente iluminada, decidió dejar por la paz el asunto, archivándolo dentro de su memoria para revisarlo después, posiblemente al día siguiente, cuando no se encontrase tan conmocionada. Al regresar a la habitación, lo encontró ya en la cama, cubierto por las cobijas hasta los antebrazos, dormitando plácidamente.

Internamente, la mujer de cabello carbono y rostro pálido tenía la ilusión de encontrarlo despierto, sentado en el colchón tal vez, esperándola con una cálida sonrisa y su pijama puesta, con sus brazos abiertos para que ella se acomodara entre ellos. Por un momento, no pudo evitar sentirse un poco decepcionada y, hasta cierto punto, molesta; mas prefirió mantener sus ánimos en calma, controlarlos de manera que pudiese sobrellevarlos pues, sabía sin que nadie se lo hubiese dicho, que todo lo sucedido era culpa suya. Con este pensamiento en la cabeza, tomó su lugar del lado derecho de la cama, observando la ciudad que se movía detrás de la ventana con la que contaba su habitación.

Con la cabeza pegada a la suave almohada, Alice Project se recostó al lado de Briant sin murmurar una sola palabra. En silencio, emitió un suspiro que difícilmente se escuchó. Mientras conciliaba el sueño, se puso a pensar en una sola persona, la misma persona que le había impedido entregarse por completo a su marido pues, mientras lo hacía, no podía sacar de su mente las facciones, los ojos, los gestos... simplemente no paraba de pensar en él. En Bill.


2 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

Tssssssssssss


Denso... Luego por qué se dan los problemas maritales XP

¡ Sí, que mejor piense en Bill!... nada más que no se emocione y se desquite con Briant...

¡Ay, qué cosas digo!... ¿Ves? ¡ Tu tienes la culpa, por poner esos capítulos!...

Cortito pero igual que siempre: Muy bueno...


Besos!





S.K

Zaybet dijo...

Cornudoooooooooooooo xD