31 de octubre de 2011

Silencio


 
 
 

Después de lo ocurrido aquél día en que Alice Project besara a Bill, las cosas cambiaron tremendamente entre ambos. Consciente de su comportamiento infiel hacia Briant, la humanoide había retrocedido una vez terminado el beso y, tremendamente asustada una vez más por lo que sus sentimientos la impulsaron a hacer, salió corriendo de aquél lugar para finalmente marcharse a casa, como había planeado desde un comienzo. De ahí en adelante, nada había vuelto a ser lo mismo.

Desde ese momento, Bill buscaba con extrema insistencia a la mujer, a quien ahora podía esperar menos para ver diariamente. El tiempo que pasaban juntos en la oficina no le parecía el suficiente para seguirla, observar atentamente a todo lo que la chica hacía y aprovechar cualquier oportunidad para toparse con ella. Por otro lado, Alice se sentía tremendamente culpable por lo acontecido y, dada la persistencia de su jefe para lograr encuentros fortuitos entre ambos, se veía obligada a andar casi a escondidas por la oficina, siendo muy cuidadosa de no toparse con el apuesto pelinegro con quien había fundido sus labios hacía tan poco tiempo. Martha, intrigada por el comportamiento de ambos, jefe y empleada, no había querido comentar una palabra al respecto por respeto a Alice, mas no podía negar que algo extraño se estaba cocinando ahí; sin embargo, al ser tan amiga de Alice, pretendía que nada sucedía e intentaba aparentar toda la normalidad posible.

El clan de Bill, por otra parte, no podían estar más encantados con la situación. Desde el momento en el que Georg se topó con una acalorada Alice Project saliendo de la oficina de Bill el día que habían tenido el altercado de la sala de juntas, supo que algo descomunal había tenido lugar allí. Apresuradamente, se dirigió a la oficina de su colega y amigo, donde lo encontró sentado en la silla de su escritorio, con ambas manos fuertemente aferradas a las recargaderas para brazos del mueble. Con la mirada perdida, una sonrisa macabra en su rostro y abierto de piernas, el bajista de una de las bandas más exitosas de Alemania no tuvo que preguntar lo que había sucedido allí.

-¿Ella...?-

-Sí-le contestó Bill, antes de que terminara de formular la pregunta-Y fue maravilloso-

De ahí, el chisme corrió como pólvora entre los amigos de los hermanos Kaulitz; los cuales, fascinados, soltaron de gritos y vitores ante el relato de Bill de cómo Alice lo había tomado por asalto en su oficina y todo lo que había ocurrido después. Entusiasmados, no paraban de darle consejos para lo que tendría que hacer después, mas el asunto se tornó complicado cuando ella comenzó a evadirlo, cosa que no le parecía buena ni a él ni al resto de sus allegados.

-¡Búscala!-presionaba Andreas a su mejor amigo, el cual iba cada noche a su departamento, buscando que le reconstruyera la confianza para ir a hacer el intento de conquistar a su encargada de mercadotecnia cada día-¡Persíguela! ¡Arrincónala! Lo único que está haciendo es jugar a que le rueges-

-¿Y por eso hace todo esto tan difícil?-inquiría Kaulitz, quien tenía la mente hecha una maraña desde aquél día. Para más, Tom había regresado con Annya después de insistirle hasta el cansancio y ahora no tenía tiempo para estar con él y respaldarlo.

-Les encanta, créeme-le confirmaba el rubio-Tú únicamente tienes que ser persistente, ya dará de sí-

Mas pronto los días pasaron hasta convertirse en dos meses, en los cuales nada cambió en la relación y trato de Alice y Bill, por su parte él ya no encontraba qué hacer con ella, pues lo había intentado todo: desde enviarle ramos de flores a su oficina, regalarle toda clase de cajas de chocolates y tarjetas románticas, así como invitarla a cenar cada noche y ofrecerle entradas para obras de teatro y cine, nada parecía convencer a Alice Project. Por otra parte, él no era el único que tenía la cabeza hecha un muladar: ella también tenía sus propios problemas.

Confundida ante todo lo que había acontecido ese día, la primera resolución que tomó la humanoide después de llegar a su hogar, hecha una maraña de nervios y emociones encontradas, fue avisarle a Briant por medio de un mensaje enviado desde su comunicador que iba a visitar a Selick, su otra compañera humanoide creada por Astrella. Una vez que hubo llegado al elegante departamento de gusto minimalista en el que vivían la delgada mujer rubia y su esposo, la pelinegra se soltó de la lengua, contándole a la segunda persona más cercana a ella cada uno de los sucesos que habían tenido lugar en su vida, desde aquél momento en el que fueron separadas para ir a emprender cada una su misión.

Detalle a detalle, la pareja de Briant fue tremendamente cuidadosa de no saltarse ni un pormenor acerca de su hogar, la manera en la que se relacionaba con su pareja asignada, su empleo y, por encima de todas las demás cosas, de Bill. Le habló largamente de la manera en la que se conocieron, lo que ella había sentido al mirarlo por vez primera, la sorpresa y el contento que sintió cuando descubrió que iban a trabajar juntos y lo placenteramente abochornada que se encontró a sí misma cuando lo besó. En silencio, la delgadísima Selick únicamente la escuchaba, parpadeando insonoramente con sus largas pestañas de manera respetuosa, aguardando al instante en el cual su par le indicase que ya no tenía más que decir. No fue sino hasta entonces cuando se permitió a sí misma reprocharle a Alice su comportamiento, el cual, a ojos de Selick, podía describirse de dos maneras únicamente: vergonzoso e imperdonable.

Partiendo de todo lo que había escuchado salir de labios de la humanoide de cabello carbono, la pareja de Redgie se dedicó a reprenderla por el comportamiento tan "humillante" e "indigno" que, al parecer de la recatada humanoide, había tenido su compañera. Le insistió en que su única tarea era dedicarse a llevar a cabo la misión que se le había entregado, sin permitirse caer en lo que denominó "frivolidades vanas e inservibles". Le recalcó la lealtad que le debía a Briant como su pareja, de lo deshonroso que sería convertirse en la amante de alguien que, bajo la opinión de Selick, era infinitamente inferior a la perfecta humanoide y toda su raza.

Así, lo único que Alice Project logró al cabo de esa larga plática fue una reprimenda, la cual, de manera gradual, fue tornándose dentro de su mente como un comportamiento culposo, mismo que no la dejaba en calma ni un minuto. Acosada por sus errores, así como por las palabras de Selick, ni siquiera podía mirar a Briant a los ojos y, si bien éste lo notaba, no se quejaba, pues pensaba que la frialdad de su pareja hacia él se debía a que tenía cargas de trabajo superiores a la de él. De esa manera, la vida tan cómoda que la humanoide tuviera se convirtió en todo un infierno, el cual se obligaba a sí misma a soportar de buena gana.

No fue hasta un día que se encontraba con Martha en la oficina que ambas compartían cuando ésta comenzó a hablar de Bill: de la manera tan sensual que tenía de moverse, como la de un felino en cautiverio, así como de la suavidad y masculinidad de su voz, capaz de dejar atónita a cualquiera. Ahí, fue cuando ella ya no pudo soportar más: desesperada, se soltó a llorar, sosteniendo su rostro entre ambas manos. Asustada, Martha se aproximó a ella, preocupada ante el comportamiento de la humanoide. Hablando con ella, la mujer de ojos azules le confesó a su colaboradora todo lo sucedido, la dificultad en medio de la cual se sentía atrapada así como los sentimientos encontrados que tenía.

Sorprendida ante semejante declaración, Martha fue bastante cuidadosa de no parecer demasiado anonadada frente a la confesión de la llorosa Alice y, lentamente, se dedicó a hacerle unas cuantas preguntas, al cabo de las cuales se dió cuenta de lo que no había sido evidente para los demás: Alice estaba enamorada de Bill. Sabiendo de antemano lo complicado de la situación en la que se encontraba su compañera, Martha tuvo que ser bastante cuidadosa para abordar de manera correcta el punto al que, después de algunos minutos, llegó: la humanoide debía hacer lo que su corazón le dictara, y si eso era estar con Bill y con Briant al mismo tiempo hasta que decidiera a quién amaba más, así debía ser.

Atemorizada al principio ante la propuesta de Martha, Alice se dijo a sí misma que eso no podía ser; mas conforme pasaban los minutos más razonable le sonaba la idea. Finalmente, se dio a sí misma la oportunidad de intentarlo y que sucediera lo que fuera menester.


2 comentarios:

●•Scarlëtt•● dijo...

¿la manera tan sensual que tenía de moverse, como la de un felino en cautiverio, así como de la suavidad y masculinidad de su voz, capaz de dejar atónita a cualquiera. ?...

Yo... mejor no hablo...

Estem... pues... Ahmmm...

¿Va a andar con los dos? ¡¿LOS DOS?! Bueno, ¿Esa Martha está loca o qué?...

Aunque... yo optaría por Bill.... Obviamente...

Qué buen capítulo



Sube pronto!

Besos!





S.K

JANDA/Alex dijo...

HALLO!!...
Me encanta la actitud tan fresca de Martha...digna de un buen ser humano en cuestión...XD...

Esta pintando muy bien, pero lo único que me pregunto es: ¿Por que capis tan cortitos?...:(

En fín...saluditos Harlu!

Feliz Halloween para ti nena!!